
Estos delfines-Boeing los dibujé una vez en el cuaderno de matemáticas en los años 70. Luego me acordé de ellos, y hacia 1997 los redibujé así. En el original, en vez de la nave-libélula derribada, había unas matas gigantes de girasoles que subían al cielo desde el horizonte.

Curiosamente, un Tío Sam idéntico a éste (aunque con carne, claro) es uno de los escasos posters, patrióticos todos, que posee el Departamento de Filología Inglesa y Alemana de Zaragoza. Antes de encontrármelo allí, la imagen ya me resultaba familiar de las pegatinas anunciadas en los comics USA, de Marvel y DC, que me regalaban en la base americana (la visité varias veces de crío, hasta repartí periódicos, Stars and Stripes, en un típico suburbio yanqui). Mi versión del tío este podrá ser más descarnada, pero no menos real... Data de los años 70.

Éste también es de los seventies. Se titulaba (y supongo que se titula todavía) "Ilustración para un patrón básico". Aunque el título de la ilustración dice, en gótico aljamiado, "La princesita del brazo cortado", que es lo que parece pedir la Obra.

Esta empanada mental, de los años 70, la dibujé en papel
Canson que me iba a comprar hasta Pau. Le he añadido el bocadillo
con tecnología digital (es decir, pegándolo con el dedo y
luego escaneándolo), con un lema que, me parece recordar, es una
inscripción funeraria que aparece en algún cuadro de Poussin.
Reciclada, como todo hoy en día.
Este otro también es de 1980:

Me parece discernir en el trasfondo de este dibujo, a través de veinticinco translúcidos años, los siguientes elementos:
- La ansiedad de los espejos en general.
- El espejo de la madrastra de Blancanieves; El retrato de Dorian
Gray.
- Una breve girlfriend que tuve por entonces.
- Le Rouge et le Noir, de Stendhal.
- Hamlet.
- Una ilustración de portada de una vieja edición de The
Scarlet Letter de Hawthorne.
- El Príncipe Valiente.
- Influencia del cuadro de Velázquez Las Meninas, y del
comentario de Michel Foucault del mismo en Las palabras y las cosas.
- La Cruz de Santiago también viene de Quevedo - en especial
pienso en el soneto "Señor Don Juan, pues con la fiebre apenas".
- El grito de Munsch.
Eso es lo que había. Para lo que hay, que vengan los psicoanalistas.
(Técnica: boli bic rojo y negro, y lápiz).
Año 79; éste me lo inspiró un poema de Apollinaire:
