Vanity Fea: Blog de notas de José Ángel García Landa  (Biescas y Zaragoza) — Diciembre  2009stoneman


 
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Jueves 10 de diciembre de 2009
beckettumba
Beckett después de tantos años

En Academia, me dice una profesora del Punjab que, qué coincidencia, también ella ha escrito un libro sobre Beckett:

Yeah, isn't that a coincidence, Samuel Beckett in one shot, in Chandigarh and Zaragoza, Spain!  Well, it's years since I wrote anything about Beckett, and then it was only in Spanish, sorry about that. I wrote mainly about the novels (Molloy, Malone Dies, The Unnamable, fascinating stuff), but also more generally about reflexive and metafictional structures in Beckett's writing. Another coincidence: those years, it must have been more than twenty years ago, I met a woman who had written a thesis on Beckett... and eventually we would end up getting married and having children, not that Beckett's a model for that! At the time I took a structuralist-formalist-aesthetic approach to Beckett's work, and of course it's rewarding, being he's so original in that respect. But later I became more interested in the autobiographical/cultural/contextual approach. From that point of view, an obvious context for Godot would be of course the Second World War, the French occupation, collaboration, its atmosphere of existential futility, etc. Beckett deals with the personal, the historical and the metaphysical in one move, and he can be read in so many ways. I wonder which is your approach from an Indian perspective. Please send me the reference of your book, and I will include it in an online bibliography I keep compiling. And keep on enjoying Beckett, but don't keep him "company" at his low level of optimism! (He doesn't care for children, that's one of his limits). Cheers, Navdeep!

Pronto hará veinte años de la muerte de Beckett, por cierto, pero era una muerte vivida por anticipado, en plan "no sé cuándo morí". Sin sorpresas póstumas previstas.

Sobre la doctora Penas, sí—oí hablar de ella por vez primera a cuenta de unas jornadas sobre Beckett, en otro aniversario. Yo estaba haciendo la mili pero me las arreglé para asistir.  De ella me chocó el nombre, sobre todo habida cuenta del contexto. Se la esperó allí, pero, como Godot, no acudió a la cita ni en el primer ni en el segundo acto... por asunto familiar grave.

Ephemera et aeterna



4 Non Blondes - What's up


Pequeño vals





venezia


En Venezia

Me gustó mucho La Tempestad, de Juan Manuel de Prada, más que la música de los hombres G.  Da una triste idea de la carrera académica y sus servidumbres voluntarias, al menos en el departamento universitario en que trabaja el protagonista—triste pero demasiado acertada.

A lo que iba, en Venecia me enlazan,  en la Universidad de Venecia, o sea Università Ca' Foscari. En la sección de información bibliográfica sobre lingüística general, me ponen un enlace a la bibliografía. Entre la Linguist List y la Bibliography of Linguistic Literature de la Universidad de Frankfurt: o sea, no mal ubicada.

Algo es algo, ya que a Venecia no voy ni iré probablemente avant que l'eau l'ait noyée. Y ya que en mi mísero departamento, digno de un novelista satírico, no me dan ni tan así de puntos, ni por la bibliografía ni por nada que haga.

Me citan en Harvard













Miércoles 9 de diciembre de 2009

Baremando a la baja

El otro día se causó un revuelo cuando protesté por el maltrato administrativo que, muy a conciencia me viene infligiendo mi departamento (de Filología Inglesa y Alemana, Universidad de Zaragoza). Causó un revuelo la protesta—no el maltrato, eso para nada. Una actitud que es un indicio seguro de fariseísmo.

Maltrato había: se trata de que por oscuros y complejos motivos, en nuestro departamento se han puesto a examinarnos y baremarnos el currículum para ver si podemos aspirar a dar clases en el máster. Esto, aclaro, ya entra dentro del maltrato, pues es algo que (en lo que a mí se me alcanza) no se hace en ningún otro departamento, y menos con profesores titulares y doctores con muchos años y sexenios de antigüedad. De hecho, esta curiosa norma sólo se nos ha aplicado a la Dra. Penas y a mí, en toda la Universidad. Que yo sepa.

Bien, pero mi protesta no iba por eso (que también) sino porque, puestos a baremar, ya liándose la manta a la cabeza y por acabar con el tema in one fell swoop, me pusieron mis colegas los del baremo un CERO PATATERO en publicaciones (0,75 puntos). Diciendo que no tengo ninguna de las que valen para aspirar al máster. Y ojo, que la asignatura a impartir se llama "La representación: formas, métodos y problemas"—más general imposible, y encima la semiótica, la teoría crítica, la representación, la hermenéutica, la narratología, etc. son el meollo mismo de mis publicaciones. Que a mí me suman, aplicando el baremo, más de 500 puntos, y a ellos, dicen, 0,75. Como que hay un pequeño desencuentro matemático. Y que si hablo de sinvergüenzas en este caso, es por algo.

Como las fechorías que hicieron mis compañeros al baremarme son de empezar y no acabar, hoy llamaré la atención sólo sobre una irregularidad más. Igual de gorda que la que supone ponerme un cero en investigación. ¿Igual de gorda? ¿No será imposible? Pues no, no será. Aquí no se cortan un pelo, como van a ver.

Según el baremo, se nos tienen que dar puntos por varios conceptos (aparte de las publicaciones): cuerpo docente, antigüedad, sexenios, etc. Uno de los conceptos es "Antigüedad en la impartición de la asignatura" (o sea, de la asignatura cuya asignación está en disputa). Bien, aquí tengo cero puntos, porque como los catedráticos desde el principio pusieron a dedo (contrariamente a derecho) a gente de sus equipos, eliminándonos de entrada a los que no estábamos en el equipo, pues tienen ellos la antigüedad. Esto lo ordenó deshacer un juez, pero aquí no se han dado por aludidos.

Pero a lo que iba es a otra cosa: otro concepto baremable, diferenciado de ése, es "Adecuación del perfil docente": aquí se dan puntos por experiencia docente universitaria, sin especificar en qué asignaturas. El baremo diferencia simplemente entre "Asignaturas de primer y segundo ciclo", que reciben puntuaciones diferentes, dos puntos por año o un punto, según tengas buena nota o regularcilla en las encuestas de docencia—y "Tercer ciclo" —cursos de doctorado, a tanto el crédito (0,25 puntos en concreto).

Parece claro, ¿no? Tantas asignaturas impartidas con buena puntuación, tantos puntos. Tantas otras con puntuación flojilla, tantos puntos. Y tantos créditos de doctorado, tantos puntos.

Pues, según la Comisión ésta, adivinen cuántos puntos tengo yo—que vengo impartiendo dos o tres o cuatro asignaturas por año en este departamento, desde los años ochenta, y siempre con evaluaciones positivas.

A ver, un intento.... Adivinanza. No es difícil.

¿Sería demasiado tentador... decir que tengo cero puntos, igual que en publicaciones? ¿Serán tan facinerosos?

Pues en efecto. Cero puntos tengo, "según baremo", también en experiencia docente. Más exactamente, 0,2.  Porque admiten que una vez dí un crédito de doctorado (cuando en realidad he dado bastantes cursos de doctorado, y no de un crédito precisamente).

Esta sarta de falsedades consta en un documento público llamado Acta nº 208 de la Comisión de Ordenación Docente. Aclara la comisión en un preámbulo que no van a contar todas las asignaturas, sino únicamente las que les parezcan más parecidas a la asignatura que se solicita (Vamos, que se inventan otro baremo sobre la marcha, otro que les gusta más, en lugar de utilizar el que deberían aplicar y dicen que van a aplicar). Y así, resulta que los profesores "bendecidos" por los catedráticos sí que han impartido asignaturas por las que les caen puntos, y en cambio la experiencia docente de los demás se evapora. Y con cero puntos de experiencia docente que te quedas.

Bien. Estos colegas es obvio que, o no saben aplicar un baremo, o no quieren saber. Más bien me sospecho lo último, habida cuenta de la trayectoria que llevamos hasta ahora.

Por cierto, los doctores firmantes de estas sumas maravillosas, y responsables directos de esta valoración, se llaman Jesús Sánchez (subdirector del departamento y presidente de esta comisión de ordenación docente) y Mónica Calvo (secretaria del departamento y de la comisión). Hay otras dos profesoras que, para sorpresa mía, también suman así de bien, pero están desaparecidas missing y no han defendido en público esta baremación. Pero allí están sus nombres en el acta: las Dras. Castro y Aguado.

Y aunque esta bazofia fue denunciada ante el Consejo de Departamento, el Director (el Dr. Ignacio Guillén—que todos tienen doctorado, no crean) optó por no aceptar revisiones ni alegaciones, sino que defendió la actuación de la comisión, y sometió en bloque toda la baremación a votación del Consejo de departamento: todo el hediondo paquete, sí, o no (oséase, "los que estén conmigo que se levanten y me sigan").

Y para infamia y  vergüenza suya, el departamento en pleno votó por aprobar esta falsedad, por abrumadora mayoría, a pesar de que  les insistí que reflexionaran bien antes de actuar, que pensasen si tenía esto pies ni cabeza.

Es decir, que mis colegas, con los que vengo trabajando desde hace muchos años en unos casos, y menos años en otros, y creíamos conocernos, han decidido falsear mi expediente académico, declarando en documento oficial que según les consta tengo CERO puntos tanto en docencia como en investigación, a la hora de baremarme para impartir una asignatura de mi área y especialidad.  Una grave falsedad que han vertido sobre mi carrera, en un momento crucial en que se inauguran unos nuevos estudios y hay que ubicarse en ellos. Lo han hecho sabiendo muy bien, me temo, que lo hacen—y cada cual sabrá por qué lo hace, supongo. ¿Tiene esto algún tipo de justificación intelectual o moral? Para mí no la tiene, y aunque el caso sea irrelevante en Europa, para mí y para mi carrera en esta universidad es un asunto muy serio. En el que la gente, por otra parte, demuestra no sólo "con quién está", sino también lo que es.

Así que ruego que si alguien en mi departamento me va a apoyar—si alguien quiere desvincularse de esa infame votación, o cree que hay "algo" irregular en esta baremación—o si alguien ha reflexionado un poco más despacio sobre lo que hizo el otro día... pues que lo diga públicamente—aquí mismo, por qué no, ya que se lleva el estilo Ricardo Tercero. O que me lo haga saber en privado, si nota demasiada presión ambiental.

El asunto, por otra parte, está en los juzgados.


Retorciendo la normativa


















Martes 8 de diciembre de 2009

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eiffel
El primero estoy (con mi bibliografía de teoría literaria y crítica) en este extraño directorio Google sobre literatura... La pega es que está al revés, con lo cual me asalta la duda de que quizá esté el último. Pero bueno, que hablen de tí, aunque sea al revés. Sea como sea, mis visitas bibliográficas siguen viniendo mayormente de la Wikipedia y de la IPL.
___________

Bueno, tras una comprobación... en el directorio de Google de verdad, estaba el primero yo en esta sección en orden alfabético, por lo de "A Bibliography..." En orden de PageRank, estoy un poco más abajo de la bibliografía de la MLA. Pero tampoco tanto, hoygan.


Internet Public Library
















Lunes 7 de diciembre de 2009

Origen de la gramática

kittyEn Language Continuity, Jesús Sanchís comenta el paso del protolenguaje al lenguaje, es decir, el origen y desarrollo de la gramática. La idea básica es que la gramática es una manera de organizar y regularizar un número creciente de palabras y otros elementos lingüísticos, haciéndolos manejables, mediante el establecimiento de regularidades, reglas, analogías y simplificaciones. La base del lenguaje "elaborado", el mecanismo de su desarrollo a partir del protolenguaje, se encontraría en la pura lógica, economía, sentido práctico y necesidad de simplificación. Este comentario surgió en el contexto de una discusión sobre protolenguaje en Babel's Dawn.

Yo comento que es una explicación muy plausible sobre el origen y la evolución de la gramática. Y que esto también haría pensar que la gramática "compleja" de los idiomas primitivos sería una gramática en fase de elaboración, es decir, de simplificación, y por ello no claramente distinguible de la falta de gramática. La evolución y estandarización del lenguaje llevaría a una simplificación de algunos esquemas básicos (por ejemplo, desarrollando un sistema fonológico, o regularidades léxicas y morfológicas). Por otro lado, el lenguaje se hace (evidentemente) más complicado a medida que evoluciona, complicado en otras direcciones. El establecimiento de regularidades y esquemas básicos permite utilizarlos como piezas de construcción para el desarrollo de formas sintácticas complejas, y de modalidades discursivas y estilísticas diferenciadas. Ciertas complejidades lingüísticas sólo son posibles a partir de una fase previa, son "tardías" por definición (por ejemplo la devinculación de agentes y sujetos en la voz pasiva); y por supuesto la complejidad discursiva de una lengua moderna es tan superior a la de una lengua primitiva cuanto más compleja es una cultura avanzada comparada con una primitiva. Pero estas complejidades se pueden edificar sólo con instrumentos cognitivos y lingüísticos que son resultado de las regularizaciones, simplificaciones y estandarizaciones que dan lugar a la gramática.

El origen (del lenguaje)






Domingo 6 de diciembre de 2009

Mise en abyme vs. Metalepsis

Me pregunta una lectora sobre la diferencia entre mise en abyme y metalepsis en narratología, a cuenta de un artículo que escribí que trataba sobre estas cuestiones. Me dice,

Leo que escribes:

· Metalepsis. Es metalepsis la circulación ilegítima entre un nivel [de representación semiótica] y otro, rompiendo las fronteras de la verosimilitud o estableciendo conexiones ilegítimas entre uno y otro. (Don Quijote). Genette define la metalepsis como una violación de las fronteras entre niveles narrativos. Observaremos sin embargo que el fenómeno de la inserción dentro del texto narrativo no se limita a otros textos: cualquier elemento semiótico estructuralmente demarcado o autónomo y separado mediante un marco del resto de los elementos puede considerarse un fenómeno de inserción semiótica. Un cuadro, un sueño, una obra musical, etc. pueden ser así pequeños textos dentro del texto, y dar lugar a metalepsis con distinta estructura y potencialidades.

· Mise en abyme. No hay frontera clara entre la mise en abyme de una novela consciente de sí misma y otros mecanismos análogos, ya sea en la dirección del realismo o de la alegoría.

La mise en abyme puede clasificarse de diversas maneras. Dällenbach ofrece una clasificación que distingue entre la inclusión simple, la regresión al infinito y la inclusión paradójica. También podemos atender a otros criterios: si rompe o no las leyes de la verosimilitud; si los personajes son conscientes de ella, si sirve o no como elemento interpretativo del relato, y a quién (personajes, lector, o ambos), etc.

Entonces ¿qué diferencia ves entre Metalepsis y Mise en abyme?

Respuesta:

Yo creo que son dos fenómenos independientes, la mise en abyme y la "metalepsis" entendida al modo de Genette (que por cierto no me gusta el término éste, creo que proviene de una confusión, me gusta más "ruptura de marco", marco de la propia narración en tanto que texto, o bien marco representado en ella... (por ejemplo, alrededor de una imagen pictórica o fotográfica descrita en un relato hay como un marco, pero no es un marco propiamente textual).

Así, hay veces en que coincide una mise en abyme con una metalepsis, e incluso puede que armonicen especialmente bien, pero el que se dé una no quiere decir que se haya de dar la otra.

Lo definitorio de una mise en abyme es una cierta identidad o repetición de un elemento incluido o inserto, con el elemento mayor en el cual se inserta. La misma imagen dentro de una imagen, o una imagen similar dentro de una imagen.... aquí ya hay, claro, grados de centralidad, y el fenómeno se puede volver más o menos difuso. De hecho, y hablando de narraciones, nunca se puede insertar exactamente la misma narración dentro de otra, y se trata de que haya una grado razonable de analogía o identidad entre ellas, para poder hablar de mise en abyme de modo convincente. Pero el término es elástico: por ejemplo, si enmarcado en un relato amplio hay una pequeña escena, o cuento, o episodio, que reproduce las líneas generales de fuerza del argumento global, bien podemos hablar de mise en abyme, al menos en sentido amplio. Por ejemplo, en Olalla de Stevenson, una historia en la que dos amantes se reúnen y se separan sobreponiéndose a su deseo, la primera escena en la que se encuentran ya representa lo mismo: podríamos hablar allí de mise en abyme, en sentido amplio, aunque no haya ni siquiera un cambio de nivel narrativo.

La metalepsis debe suponer una cierta transgresión paradójica de marcos narrativos, o semióticos. Por ejemplo, si un personaje (el Wang Fô de Marguerite Yourcenar) pinta un cuadro, y luego escapa a sus captores introduciéndose en el cuadro que ha pintado, allí hay una metalepsis, aunque no hay mise en abyme ni tampoco por cierto una ruptura de marcos narrativos, el marco que se rompe es un marco narrado (la frontera entre un cuadro y la realidad en la que está) pero no "narrativo" en el sentido de estar hecho de palabras. Aunque en un sentido más amplio todo esté hecho de palabras en el relato...

Así pues, puede a veces haber transgresión entre niveles de representación (metalepsis) sin que haya identidad entre un elemento inserto y su contexto de inserción (mise en abyme), o vice versa...

Spencer y la narratología evolucionista





Sábado 5 de diciembre de 2009

Justificando esfuerzos (Dinámica de la zanahoria)

Más sobre la disonancia cognitiva según Cooper, Scher y Mirabile.

"¿Qué consecuencias tiene el que la gente trabaje duro—a veces hasta sufriendo—por alcanzar un objetivo? La teoría de la disonancia predeciría que cuanto más haya sufrido la gente por alcanzar las cosas, más les gustarán esas cosas. Imagínate  que estás intentando que te admitan a un club, una fraternity, a una residencia masculina o femenina en la universidad. Te ves abocado a un complejo periodo de prueba lleno de diversas actividades difíciles o sonrojantes. El comportamiento, que requiere esfuerzo, es inconsistente con las actitudes generales que tiene la gente hacia el hacer cosas desagradables. Además, suponte que el club tuviera determinadas características auténticamente desagradables (por ej. los otros miembros son aburridos, la comida es mala, las fiestas son mediocres). ¿Cómo puedes responder a la disonancia producida entre el sufrimiento de la puesta a prueba, la actitud de que a uno no le gusta sufrir, y las características nada atractivas del grupo? Una manera de tratar con la disonancia es alterar tu percepción del grupo de modo que, para tus ojos, se convierte en el mejor club del mundo. El sufrimiento tendría sentido si se soportase para tener acceso al mejor grupo social del mundo" (68).

Aplicado a la Universidad, esto puede llamarse la dinámica de la zanahoria, visible en diversos ámbitos, pero que rige especialmente los desaforados anhelos por obtener un sexenio de investigación, o por ocupar una cátedra, aunque requiera orientar toda la actividad y vida profesional para convertirlas en período de pruebas de estas fraternities, hipotecando otras prioridades. Quizá de ahí deriva en su mayor parte el poder simbólico de los catedráticos—en el proceso de selección para la fraternity—pues la diferencia de sueldo con los demás no es tanta, y en cuanto a capacitaciones docentes o investigadoras son básicamente las mismas que las de un profesor titular. Las legales, claro: las ilegales son atribuibles a la dinámica de la zanahoria. La diferencia (legal) entre un catedrático y un titular viene a ser imaginaria; por eso las cátedras son casos casi puros de la dinámica de la zanahoria, y de las burbujas inmovilistas a que puede dar lugar. Otro caso es la anxietas sexeniorum. O la ambición de sacarse un doctorado (o peor aún, dos)—exceptuando quizá los casos en los que es un requisito profesional.

El principio de la disonancia cognitiva explica cómo con muy poco coste se pueden movilizar esfuerzos notables, con sólo vender la moto correctamente... y castigar lo suficiente al personal por el camino hacia la zanahoria. Una vez obtenida ésta, será el fruto más delicioso y objeto de codicia de todos los que están sometidos a prueba—retroalimentando así la circulación de energías en el proceso. Deduzco que el castigo y apretura de tuercas son ventajosos en cierto modo, y sobre todo económicamente rentables. Pero hay un pero, claro. Lo malo es, precisamente, la manera en que se enfoca la atención hacia un objetivo que por definición no merece la pena, y genera unas dinámicas circulares bastante perjudiciales en un ámbito en el que la atención debería dedicarse a otras actividades y objetivos más interesantes y valiosos.

La institución del VERDUGO


 




Viernes 4 de diciembre de 2009

Retorciendo la normativa

Texto publicado en el Rincón de Opinión de la Universidad de Zaragoza:

El Departamento de Filología Inglesa y Alemana retuerce la normativa de ordenación docente para eludir sentencias judiciales.

En anteriores notas del Rincón de Opinión he expuesto cómo el Departamento de Filología Inglesa y Alemana viene actuando desde hace años con una normativa propia, a veces escrita, a veces no escrita, que contraviene la legislación. Desde la implantación de las nuevas titulaciones, se ha excluído de Máster y Doctorado a los profesores (fuesen cuales fuesen su puesto, sus méritos y su antigüedad) que no pertenecían a los grupos de investigación, favorecidos por la coordinadora, Dra. Onega bajo la excusa de la "Calidad".

Ahora bien, puede haber criterios de calidad subjetivos e ilegales, y éste es uno de ellos. Repetidamente el Rectorado y luego los tribunales de justicia han anulado estas normativas, por las cuales se nos impedía a mí y a otros profesores solicitar docencia en Máster o participar en el programa de Doctorado de nuestra área. Las sentencias de los tribunales, sin embargo, se han acogido en el departamento con desprecio, y se han cumplido de maneras torticeras e incompletas, buscando conseguir los mismos efectos sorteando los impedimentos legales: a saber, la exclusión de quienes no gozan de la bendición de la Coordinadora, la Dirección, los catedráticos y sus feudos—por muchos derechos legales y méritos académicos que tengan estos "excluidos".

Esto es un caso claro de acoso laboral, que además viene dejando un rastro administrativo fácilmente legible. La Universidad debería ser menos tolerante con estas prácticas.

En el estado actual de la cuestión, se accede a que solicitemos docencia, pero no se respeta el orden de prelación académica como es práctica generalizada en los demás departamentos. Por una normativa departamental sui géneris, se contempla la posibilidad de que otros profesores soliciten la misma docencia que ya hemos solicitado los "excluidos", y se pasa luego a hacer una baremación de sus méritos. De acuerdo, pero…

…no hace falta especificar que este procedimiento se nos ha aplicado, en toda la historia del departamento, únicamente a nosotros. Dentro de los grupos de apoyo mutuo se respeta religiosamente la jerarquía académica y nadie soñaría con solicitar la misma docencia que ya ha elegido alguien antes.

El resultado de la baremación de la Comisión de Ordenación docente es tristemente previsible. Naturalmente, dan más puntuación a los profesores pertenecientes a los grupos de investigación. ¿Cómo es posible, si en mi caso tengo más antigüedad, tengo todos los sexenios que puedo tener, y tengo muchas más publicaciones, tanto de mi área en general como sobre la materia en concreto?

Es fácil: se falsean los datos—para más vergüenza, con el beneplácito del Consejo de Departamento, que viene colaborando activamente en este acoso administrativo desde hace años. En mi caso, se me otorgan CERO puntos por publicaciones. Insisto en que tengo tres sexenios reconocidos, y que la materia en cuestión cuya docencia se disputa ("La representación, formas, métodos y problemas") es central a mi investigación.

Un 0,75, más exactamente, me ha otorgado la Comisión, en busca del efecto deseado, y sin vergüenza a torcer la ley, las evidencias, su criterio experto y su honestidad. Aquí hay unas cuantas publicaciones mías, la mayoría directamente relacionadas con la representación.
http://www.unizar.es/departamentos/filologia_inglesa/garciala/publicaciones.html

Juzgue el lector, y saque cuentas (a tres puntos por libro, y punto por artículo, pongamos de media según baremo). ¿Suma cero?

Y considérese luego cómo hay que llamar a lo que está sucediendo, desde hace años, en el Departamento de Filología Inglesa y Alemana, que sigue estas líneas maestras de actuación dictadas por sus catedráticos, con la colaboración activa de sus grupos y de la Dirección, y con la colaboración pasiva o la abstención negligente de la gran mayoría de sus miembros. Conociendo perfectamente las leyes y las normas, y también las sentencias judiciales que repetidamente vienen a recordárselas.

Es el tipo de actuación que desacredita a nuestra Universidad, y que no debería tener lugar ni amparo en ella.

José Angel García Landa
Profesor Titular de Universidad

Expertos sinvergüenzas




Jueves 3 de diciembre de 2009

Inducción a la aquiescencia por disonancia cognitiva

Buf, qué título. Igual mejor lo dejo en Autojustificaciones.

Un análisis interesante, para entender cómo puede inducirse a la gente a decir lo que no piensa, o a actuar contra lo que en realidad piensa, lo proporciona la teoría de la disonancia cognitiva. La exponen Joel Cooper, Robert Mirabile y Steven J. Sher en "Actions and Attitudes: The Theory of Cognitive Dissonance", que han experimentado sobre el comportamiento de sujetos expuestos a estas situaciones de disonancia. El estudio está recogido en el libro Persuasion: Psychological Insights and Perspectives editado por Timothy C. Brock y Melanie C. Green (Sage, 2005).

La idea básica es que si bien las actitudes, valoraciones y creencias pueden llevar a los sujetos a actuar en determinado sentido, también puede revertirse el sentido del proceso—a saber, quienes actúan de una determinada manera modifican sus actitudes, valoraciones y creencias para justificar su acción—y así mitigar la sensación de disonancia cognitiva.

Presentan el ejemplo de Clyde Barrow (el de "Bonnie and Clyde")—cómo pasito a pasito fue de una adolescencia normal a una carrera criminal, por este proceso de autojustificación, pasando de pequeñas fechorías apenas intencionadas, a grandes fechorías a medida que iba afianzando su nuevo curso de acción y reconociéndose en él: cambiando sus actitudes por la necesidad psicológica de justificar las acciones que hasta allí le habían llevado. Y no sólo Clyde: "en las circunstancias adecuadas, la mayoría de la gente cambia sus actitudes para justificar su comportamiento" (65).

La teoría de la disonancia cognitiva la expuso L. Festinger en 1957: una tensión entre creencias o actitudes incompatibles busca ser mitigada reduciendo la inconsistencia—ya sea cambiando alguna cognición, añadiendo cogniciones, o reduciendo la importancia de la cognición en su comportamiento. Y siguiendo la ley de la mínima resistencia, las actitudes y valoraciones son más fáciles de cambiar que los comportamientos (sobre todo si éstos se han producido ya...).scanner darkly

Festinger y Carlsmith hicieron un significativo experimento de comportamiento. Daban a los sujetos una tarea deliberadamente aburrida y cargante. Y luego les pagaban un dólar si le decían a otros sujetos (informantes colocados por los experimentadores) que la tarea era en realidad gratificante y entretenida. Así se creaba una disonancia cognitiva. A otro grupo no se le hacía mentir a nadie. Pues bien, los mentirosos "inducidos", con mayor disonancia cognitiva, sostenían más tarde todavía, espontáneamente, que en realidad la tarea era entretenida. Los otros, que no habían mentido a nadie, recordaban que era aburrida.

Una variante introdujeron los experimentadores: al grupo de los que recibían un dólar le agregaron otro grupo que recibía veinte dólares por decir la misma mentira—ya un sueldillo. Se había añadido una cognición consonante: Me dieron 20 dólares por mentir. Había menos disonancia cognitiva... con lo cual su valoración de la tarea (o su reescritura del pasado) cambió menos. En efecto, en el segundo control posterior, recordaban que la tarea era aburrida. (Con lo cual parece ser que es ventajoso para el control persuasivo hacer que la gente se venda barato... así se crea mayor disonancia cognitiva y los sujetos espontáneamente se alinean con las acciones realizadas a bajo precio).

La aquiescencia inducida es un fenómeno bien conocido entre políticos o abogados que muchas veces tienen que sostener públicamente cosas en las que no creen. Tendemos a autojustificarnos, y pasamos a creer lo que mejor nos autojustifica. Esta tendencia psicológica es una mina para quien la sepa explotar (por ejemplo sobre las ventajas comparadas de los contratos basura frente a contratos mejor pagados, se me ocurre...). Pero más allá de los maquiavelismos estudiados y experimentos psicológicos, es obvio que algunos sujetos manipuladores nacen enseñados, y saben sacar el mejor partido de esta tendencia a la autojustificación. 

Todo esto tiene una dimensión retrospectiva-retroactiva, claro, que es por lo que me interesa (y si le sumamos la dimensión egocéntrica del asunto, la combinación ya es irresistible). La autojustificación reescribe el pasado. El sujeto borra sus huellas, y arguye que en realidad siempre pensó como ahora piensa, siempre habría elegido lo que ha elegido, pues las demás alternativas pierden (a toro pasado) parte de lo que las hacía atractivas. Nuestras elecciones y nuestras acciones construyen nuestras valoraciones posteriores: si la disonancia es muy fuerte, y estamos atrapados o empeñados en una línea de acción determinada, tendremos que corregir mucho de lo que pensábamos antes, para reducir esa disonancia. Lo que elegimos es siempre lo mejor y lo más acertado, si nos preguntan a nosotros; primero lo hacemos, luego lo decimos, y por último nos lo creemos.

De este modo la máscara provisional de la aquiescencia se convierte en la máscara más cara: la cara. Y la cara dura.

Totalitarismo, historia retroactiva y control interiorizado
















Miércoles 2 de diciembre de 2009

Sectas, pensamiento circular y realidad virtual

Una charla sobre el pensamiento circular que se produce en las personas con cerebro lavado por las sectas, y que se van encerrando en la realidad alternativa generada por la secta y su atmósfera.  La conferenciante, una ex-moonie, describe su experiencia y da una explicación memética del asunto.





Yo creo que la explicación necesaria es más compleja, y que ha de tener en cuenta muchas dimensiones más, que aquí apenas se sugieren: la identidad social, la ideología sobre la estructura de la realidad, las crisis de creencias (religiosas, morales) y la promesa de una nueva identidad en fases de cambio... La tentación (casi narrativa, podríamos decir) de los proyectos vitales y los ideales o identidades que ofrecen las sectas o las identidades colectivas; las explicaciones narrativas que nos venden sobre el por qué y el a dónde de las cosas. La propia simplicidad de pensamiento, que no deja hueco a la duda, es tentadora para muchas personas con capacidades limitadas, o con tendencias de dependencia, y particularmente en determinadas situaciones personales de necesidad. Muchos con el fútbol se apañan: otros tienen que vestir la camisa parda.

También es crucial, para entender la dinámica de la psicología sectaria, partir de la dimensión interactiva del sujeto. Pues la interactividad y las relaciones sociales son constitutivas al sujeto, no accidentales o externas. La afiliación con los demás nos construye desde dentro, y según qué afiliaciones (o dinámicas de enfrentamiento) nos ofrecen ya una versión simplista del mundo y de las fuerzas que en él actúan.

Todo esto es una perspectiva de psicología social sobre esas reconexiones meméticas, e ideas obsesivas, descritas por la autora: dinámicas mentales circulares, que se vuelven tanto más obsesivas e irreales cuanto más encerrada está la secta o grupo en su propia dinámica, y más aislada de la realidad circundante. Hay un efecto de retroalimentación entre relaciones sociales obsesivas e ideas y actitudes repetitivas. La programación  y el control de la información están en la base misma de la idea de cibernética, entendida como el estudio de los procesos de retroalimentación en cerebros electrónicos o humanos, todos programables, todos capaces de reproducir representaciones y generar universos virtuales. La idea básica de Benscoter es que esta circularidad de pensamiento altera el cerebro (su uso o funcionamiento, diríamos más bien) y le impide desarrollar el pensamiento en otras direcciones. Pero eso es básicamente porque las relaciones sociales han sido alteradas.  Y cuanto más circular el pensamiento generado por el sectarismo, más se encierra el individuo en la secta.

Hay que tomar en consideración, por último, que el cerebro de por sí es dado a generar realidades virtuales en las que habitar. Y si se las dan ya hechas y empaquetadas.... para muchos, mejor. En los mundos virtuales así generados todo es posible: se puede llegar a creer cualquier cosa, y puede haber de todo en esa economía mental alternativa, desconectada del tráfico social ordinario. Y la inmersión en ellos es más total que en un videojuego, o que en la vida real, tan planita a veces ella. Son como Second Life, pero perdiendo ya pie en la First Life.

La Caverna del cerebro: el lenguaje como realidad virtual







Martes 1  de diciembre de 2009

Paso al All Time Hits

Uno de mis artículos sobre Goffman han pasado a la All Time Top Ten list en el SSRN (en una sección de ciencia cognitiva, intencionalidad y representación): hasta ahora tenía ese artículo (y lo sigo teniendo, pues salgo allí por duplicado) en la lista de hits recientes.

Cierto es que soy menos leído que Mark Turner, que tiene un artículo en la misma lista. Nos acaba de enviar una circular por la lista PSYART, invitando a mandar artículos a la sección cognitiva del SSRN. Y aquí explica lo que es:

The Cognitive Science Network (CSN), a branch of the Social Science Research Network (SSRN), invites researchers to post working papers, papers in preparation, published papers, and abstracts of papers, conference presentations, and other scholarly contributions.  More than 250,000 authors have posted papers to SSRN.  There have been more than 27 million downloads from the network.  Several disciplinary organizations have established a principal affiliation with SSRN.  Most recently, the American Political Science Association, with 35,000 members, has arranged for SSRN to be the repository for presentations delivered at its annual meetings.  The APSA is additionally posting its library of papers from past meetings to SSRN.  SSRN presently hosts large meetings in finance and law, including the annual Conference on Empirical Legal Studies (with about 400 participants).  SSRN never takes copyright.  Registration is free.  The network provides individual authors with dedicated pages for their work, free.  It is always free to upload papers to CSN, to search for papers, and to download papers uploaded by authors.  Authors may publish their work elsewhere as they prefer and may remove their papers at any time. Submissions are accepted in any language if the author provides a translation into English of the title and abstract.  CSN now allows viewers to post comments on material they find on CSN.  CSN has been conceived as a service directed by cognitive scientists to provide rapid dissemination of research in cognitive science and a stable, searchable repository of research papers.

The Cognitive Science Network is presented at http://www.ssrn.com/csn/index.html .
The organization of the network is presented at https://sites.google.com/a/case.edu/csnkeywords/.

Very truly yours,
Mark Turner
Institute Professor
and Professor of Cognitive Science
Case Western Reserve University
607 Crawford Hall
10900 Euclid Avenue
Case Western Reserve University
Cleveland OH 44106
http://markturner.org


Yo qué voy a decir, también recomiendo apuntarse al SSRN. Y a Academia.

PS- por cierto, hoy se presenta en Zaragoza otra Red Temática de Ciencias Cognitivas.
Sociedades académicas





La oposición, y la oposición

Hoy tiene lugar una oposición a cátedras en mi departamento (de Filología Inglesa y Alemana, Universidad de Zaragoza). Es una cosa que no sucede todos los días, ni todas las décadas. El otro día se quejaba el Director, en el Consejo, de la insuficiente dotación de catedráticos en este departamento: cinco cátedras previstas (y sin cubrir) para más de cien profesores. Una ratio atípica. Tuve que hacerle notar que cuando se dejó vacante una cátedra, hace seis años, a la que se presentaban varios profesores del Departamento, a este departamento ni le pareció mal ni protestó ni dijo chitón. Simplemente apoyó sin fisuras a la presidenta del tribunal en su actuación —era, cómo no, la Dra. Onega, que viene "rigiendo destinos" desde hace tiempo aquí. Y era por entonces la única catedrática entre los casi cien profesores. Vamos, de traca. Menuda autovaloración del departamento.

Lo cierto es que de todos los candidatos suspendidos en esa prueba, todos en el primer ejercicio, a pesar de venir su investigación avalada por sexenios, etc., sólo yo impugné la actuación del tribunal. Nadie me apoyó, a no ser la Dra. Penas y algún otro compañero a título personal, aunque varios profesores sí me hicieron saber lo escandalosa y vergonzante que les había parecido la actuación del tribunal. Pronto, sin embargo, cambiaron de criterio la mayoría, han reescrito la historia y modificado sus recuerdos, y han venido apoyando a la Dra. Onega y proponiéndola una vez y otra más para presidir tribunales.

Bien, mis recursos y protestas tuvieron un largo y accidentado recorrido, y al final los tribunales de justicia dieron por buena la actuación de la comisión: con patinazos de criterio y con huecos de razonamiento que merecen este comentario.

A la prueba de hoy se presenta uno de los candidatos suspendidos en aquella ocasión, el Dr. Ignacio Vázquez. En lugar de impugnar la actuación del tribunal que le suspendió, el Dr. Vázquez ha colaborado desde entonces activamente con la Dra. Onega. Así que no dudamos de que esta vez tenga éxito: su trayectoria desde aquella prueba va sin duda a ser recompensada. Hay que decir que en el tribunal están dos miembros de la comisión que lo suspendió en 2003: la Dra. Onega y (como suplente, creo) el secretario de aquella prueba, Dr. Francisco Garrudo, de Sevilla. Pero esta vez la cosa va a estar cantada.

Le desearía suerte al Dr. Vázquez, pero supongo que tendrá en cualquier caso la valoración que ha merecido a juicio del tribunal. Y no hay que olvidar que el Dr. Vázquez ha venido apoyando, junto con los demás coordinadores del postgrado, ya catedráticos ellos, la política de la Dra. Onega que buscaba reservar los nuevos estudios a los miembros de sus grupos de investigación. Es una política que ha sido anulada en los tribunales de justicia, por ilegal, pero que se sigue aplicando entre líneas: por ejemplo, ahora que no pueden eliminarnos de entrada a quienes no pertenecemos a sus grupos, hacen una valoración de nuestros currícula y me ponen a mí, por ejemplo, CERO puntos en publicaciones de mi área— con criterio falsario y prevaricador.

Mucho me temo que el Dr. Vázquez, aunque nunca ha dicho esta boca es mía, ha venido apoyando con sus votos, sus silencios, sus firmas y sus acciones esta política ilegal e inmoral de acoso administrativo, exclusión y protección mutua. Que la sigue apoyando. Y que, independientemente de que él piense que mis publicaciones valgan cero puntos o no, que probablemente no ha reflexionado ni un segundo sobre la cuestión, le ha convenido apoyar esta estrategia de manipulación, el otro día en el Consejo de departamento, todos a una... como en Fuente Ovejuna.

Pero hoy será catedrático. Porque para eso no basta con publicar cosas (que igual valdrían cero, vaya usted a saber). Es mucho más importante participar de lo que aquí se viene llamando, con delicioso eufemismo, la "filosofía" del departamento.

_____________________

PS: Según previsto, tenemos cuarto catedrático en el Departamento, sumándose el Dr. Vázquez al trío que estaban entre los cinco del tribunal de examen—los Dres. Onega, Collado y Deleyto.

La puntuación otorgada al candidato es de 100 puntos sobre 100. Lo cual nos confirma en nuestras sospechas de que la puntuación que obtuvimos todos los candidatos en la misma sala en 2003 (estábamos entre ellos el Dr. Vázquez y yo) fue injusta. En efecto, ningún candidato obtuvo suficientes puntos para un aprobadillo con cinco, y para pasar al segundo ejercicio.  Lo raro es que, aunque no diré que el Dr. Vázquez no ha hecho currículum desde entonces, su carrera, méritos y publicaciones son sustancialmente los mismos. No más del doble—ni de muy lejos. Y la presidenta del tribunal también es la misma. Qué cosa más rara, tratándose de gente con experiencia evaluadora. Tuvo que haber serios errores de criterio, pero muy serios, en la evaluación de aquella prueba de 2003. No en ésta, por supuesto.

Más cátedras









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