El hispanismo británico y el debate sobre la guerra civil
Notas sobre una conferencia de Ángela Cenarro (U de Zaragoza) en el
seminario sobre "Hispanismo e historia en el mundo actual" (Biblioteca
María Moliner, U de Zaragoza, 19/20-N 2009). Una conferenciante que ha
publicado diversos libros y artículos sobre la guerra civil y
posguerra, y sobre los hispanistas británicos; y que ha realizado
estancias en la London School of Economics (en el departamento de Paul
Preston, de donde guarda grato recuerdo), y en el Remarque Institute de la Universidad de Nueva York.
El hispanismo no es una disciplina rígida o perfectamente delimitada,
pero sí una forma de trabajar que requiere una metodología y un rigor,
una formación experta en lengua, literatura o historia, aunque los hay
fuera del ámbito universitario. Hay una cierta identidad de colectivo,
de participación en un ámbito experto y una serie de foros e
instituciones, y por supuesto un gusto por el estudio de la lengua,
historia y cultura española. Nos centraremos en los historiadores.
Veremos en qué contexto institucional (e histórico) surge la obra de
los hispanistas británicos contemporáneos. Julián Casanova (en La historia social y los historiadores)
dice bien que no son una escuela, pues los une el tema, no la
perspectiva sobre él; éstas son diversas. Hay pluralidad: historia
política, local... tanto en Inglaterra como en España.
El tema clave de los historiadores hispanistas británicos ha sido la
guerra civil. Es imposible trabajar sobre la guerra civil en nombre de
la objetividad, tanto en España como en Inglaterra que fue la adalid de
la "no intervención". Hay en los historiadores un compromiso ético,
además de una ideología ("de izquierdas", dice, lo cual parece
demasiado generalizar...).
Con Hugh Thomas podríamos situar el punto de arranque; durante más de
veinte años no hay una producción relevante, quizá por un exceso de
proximidad. Es en los años 60 donde se comienza más en serio. No se
trata sólo de "contar" la guerra civil, sino de usarla para realizar
una reflexión global sobre la historia mundial contemporánea. También
se valoran la modernidad o no de España, las razones y consecuencias
del fracaso republicano, etc. Es un gran episodio del siglo XX a nivel
europeo, al ser el primer enfrentamiento contra el fascismo a nivel
internacional; es el prólogo de la Segunda Guerra Mundial. Y esto le da
un eco de gran causa romática para el mundo anglosajón, con las
Brigadas Internacionales, etc... Pasa así a debatirse la historia
española a nivel internacional.
La violencia de la retaguardia también impacta a la opinión pública
internacional: primero la de la zona republicana, luego la del área
franquista. Todo esto impacta sobre estereotipos recibidos ya de antaño
y que ahora se consolidan: el atraso español, la leyenda negra, el
fanatismo y crueldad nacionales... Se han estudiado los estereotipos (
por parte de Enrique Moradiellos, Tom Buchanan, etc.) como maneras de
atraer voluntades a uno de los dos bandos, acudiendo a mitos románticos
y a la Leyenda Negra sobre la intolerancia española, y sobre el dominio
de las oligarquías.
Desde el punto de vista romántico, la causa de la República enlaza con
la herencia de la España de guerrilleros apasionados luchando por su
liberacion y emancipación, "el pueblo", lenguaje utilizado tanto por la
retaguardia republicana (la Pasionaria) como por parte de los
propagandistas británicos. Son mitos compartidos, construidos tando
desde fuera como desde dentro.
También se ve la guerra española, como ha mostrado Moradiellos, en el
contexto de la crisis europea de los años 30 (España es "un espejo
deformante" de la situación europea, según un editorial de la época del
Times; quizá estuviese pensando en Valle-Inclán se me ocurre.).
Anarquistas, carlistas, pocos liberales, pocos republicanos.... Es un
panorama que se ve como extremo. España es también "un país lejano del
que apenas sabemos nada" para gran parte de la opinión británica.
Los hispanistas británicos se propondrán desmontar estereotipos y
montar un estudio empírico y riguroso de la guerra civil. Esto empieza
en los años 30 con Brenan, etc., sigue con la escuela de Carr en
Oxford. Se sientan las bases de un estudio riguroso de la historia de
España y la guerra civil. Y así se pondrán las bases para un debate
importante que en los años 80 renovará el paradigma sobre los estudios
no sólo de España, sino de Europa, reinterpretando los procesos
históricos del siglo XX. Los hispanistas son bien conocidos en España,
pero hay que tener en cuenta que participan de otras tradiciones
académicas de las que son deudores más que creadores; no son
especialmente relevantes ni conocidos en el Reino Unido, donde hay más
expertos en otros países europeos, y los hispanistas tienen un lugar
más bien modesto y marginal; participan de las renovaciones
historiográficas pero más bien como deudores que como impulsores de
ellas.
Remontándonos más atrás, hay que nombrar a los viajeros británicos, a
partir del XVIII; dan una visión exótica y romántica de España,
mezclándose con los pueblos y la gente ordinaria o marginal,
especialmente en Andalucía; pero hay que pensar que ellos mismos son
personajes extravagantes o atípicos, como Borrow, repartidor de biblias
protestantes. La experiencia del viaje mediatiza mucho la perspectiva
que dan de España; no son académicos, desde luego. Richard Ford, el
"Manual para viajeros por España"... España se asocia a lo romántico,
lo clásico, lo atrasado, lo sentimental y pasional. La Península es un
terreno neutral "entre el sombrero y el turbante". Brenan también está
en esta tradición, escritor de poco éxito en Gran Bretaña, de
Bloomsbury, hay una excelente biografía que muestra cómo no encaja en
la sociedad victoriana. En España encontrará un ámbito para su sed de
experiencias vitales; escribirá estudios entre la antropología, la
literatura y la historia.
Algo de esto hay también en otros hispanistas, como Ian Gibson, Fraser;
buscan el sur, el calor, el exotismo. Es importante la experiencia
personal y vital del historiador, muchas veces producto del azar. O
Paul Preston, tiene una cierta marca de esta experiencia del viajero
por lugares exóticos. El clima, la comida, la calidez de los españoles,
el paisaje... También importan otros factores: el peso del localismo
que no favorece la producción de historias que no sean locales, y abren
el terreno a los británicos.
Otra tradición quizá menos influyente ha sido la de la antropología
social; Julian Pitt-Rivers aplica los modelos funcionalistas de la
antropología a una comunidad andaluza como Grazalema. Es la primera vez
que se aplica este modelo (de culturas "del imperio") a un ámbito
español. Descubrirá Pitt-Rivers que necesita un enfoque más complejo
que el utilizado para tratar con sociedades más primitivas; y será
difícil el entronque de estos enfoques sociológicos con la historia.
Pero será influyente sobre Carr, y en los estudios sobre caciquismo de
Moreno Luzón y Varela Ortega (desde los años 70).
Tradición de la historiografía liberal: Son obras muy documentadas,
bien narradas, literariamente bellas; es importante la atención a las
dimensiones institucionales del poder. También la descripción de la
sociedad y la economía, en Carr, etc., pero lo decisivo es la
interpretación política: que el liberalismo no consigue imponerse. En
Preston, se ve como la polarización entre la izquierda y la derecha. Es
una concepción del poder en la que prima la lucha política, o el
fracaso de la política. También se da gran importancia a la
responsabilidad y la acción del sujeto, los líderes, los hombres que
toman desiciones. Una gran paradoja de esta escuela historiográfica
liberal para los españoles es que es la dominante en el Reino Unido. Y
la renovadora escuela marxista y sociológica no se plantea sus estudios
en términos nacionales, sino sociológicos. Por eso es desde el punto de
vista liberal, atento a la historia política, desde donde se enfoca la
historia de España.
España está muy presente en la Cambridge Modern History, pero cuando Hobsbawm escribe El corto siglo XX habla
de España como país desfasado con respecto al resto del continente, que
es anómalo, con un panorama político atípico, no con un partidos
fascista y uno comunista, sino con una extrema izquierda anarquista y
el carlismo a la extrema derecha. Lo cual es una visión que también
deja que desear. Hay que tener en cuenta que para los británicos Gran
Bretaña aparece como un modelo de progreso político frente al cual los
demás países son atrasados o fracasados, malos seguidores de su estela
hacia el progreso. Allí hay estabilidad constitucional, equilibrio
capitalista... en otros países bandazos, desigualdades, etc. Todo esto
condiciona en gran medida la visión de la historiografía liberal sobre
España y sobre otros países (siempre aparecen "detrás" de Gran Bretaña).
Las tradiciones historiográficas de otras naciones han iniciado debates
propios pero se han visto muy influidas por la perspectiva británica.
Barrington Moore (Los orígenes sociales de la dictadura y la
democracia, 1966) tiene un impacto tremendo, y causa una
reinterpretación sobre el éxito o fracaso de la democracia en el
período de entreguerras, acudiendo a razones que van a raíces muy
remotas.
Hugh Thomas sobre la guerra civil (1961) es el primer trabajo serio
sobre la guerra civil, en un momento en que en España no se podía hacer
historia. Spain de Carr (1966), etc. La idea de polarización entre
fuerzas extremas es influyente en todas estas obras. Se interpreta que
como consecuencia del atraso económico desigual no consigue imponerse
el liberalismo. Agudizado por la pérdida de las colonias y la crisis
del 98. La democracia fracasa, tras el fracaso del liberalismo. Para
Carr es una acumulación de fracasos. Al ampliar su trabajo con el
estudio del franquismo, interpreta que es el franquismo el que
moderniza la economía española. Claro, hablamos de personas de
derechas, con un perfil social, familiar, conservador. La normalidad se
ve como recuperada en el franquismo. Carr ha sido uno de los
abanderados en este debate sobre el fracaso de la república (atribuido
a los excesos demagógicos de la izquierda) y la polarización
extremista. Lo mismo Richard Robinson, Stanley Payne, etc. Es decir, la
izquierda es culpable de que el régimen democrático no se asiente. La
torpeza de los republicanos a la hora de pactar, eligiendo mal sus
aliados.... Son debates que hoy se siguen tratando, y que ya recibieron
respuesta por parte de la escuela de Preston y otros. Éstos se
posicionan contra "la nueva ortodoxia conservadora" y sitúan el
problema en la derecha. El debate está muy posicionado ideológica y
éticamente. En la obra de Preston et al. reciben más atención la
resistencia de la derecha a la democratización del país, los métodos de
presión y proapaganda, etc. En suma, es un debate con interpretaciones
distintas sobre el proceso de modernización de España.
El cambio de paradigma será una crisis del modelo liberal y de la
historiografía que lo acompaña (a resultas del fin del imperio
británico). Un libro escrito por dos germanistas marxistas británicos, The Peculiarities of German History,de
David Blackbourn y Geoff Eley, echa por tierra la famosa tesis del
"peculiar camino" a la modernidad en Alemania. La revolución burguesa
"desde arriba", o sea sin revolución, produce una sociedad burguesa
moderna, dicen, al contrario de lo que argüía Barrington Moore. Dicen
más bien que el fascismo surge no en sociedades donde la burguesía no
se ha asentado políticamente, sino en sociedades burguesas, pero entre
una burguesía que no acepta la democracia. Este paradigma será
influyente sobre Preston y los hispanistas de izquierdas. Así, han
difundido la idea de que España estaba plenamente inmersa en las
tendencias modernizadoras del siglo XX, no era atípico. Hoy esto no se
cuestiona ya: la crisis española no es atípica, y sus tendencias y
crisis son las de otros países europeos.
Otras tendencias han renovado el panorama: la historia oral, la
historia feminista, etc. Se crean centros dedicados al hispanismo: el
de Carr en Oxford, el Cañada Blanch de Preston en la London School of
Economics. Se difunde la historia de España en las revistas
científicas. Y además los hispanistas británicos contemporáneos siempre
han estado atentos a la historia que se hace en España, y han sido
respetuosos con el trabajo de los historiadores españoles.
_________________
En la sesión de preguntas, ante la apariencia de que no iba a haber
ninguna pregunta del público, me animo yo, y le pregunto a la
conferenciante sobre un caso aparente de falta de debate en el ámbito
que ha descrito. Más en concreto, la obra de los historiadores
británicos ha sido criticada por algunos historiadores españoles como
tendenciosa, romántica y poco rigurosa. Así por ejemplo (aun sabiendo
que en la Universidad suele ser motivo de escándalo) menciono las obras
bien vendidas de Pío Moa que son muy críticas al respecto (hace poco
publicó Moa un libro,La quiebra de la historia progresista, donde era muy crítico con varios hispanistas británicos, precisamente). O las críticas de González Cuevas a Preston, hace poco en un artículo de El Catoblepas. Comento
que en una ocasión le oí a Paul Preston decir que él jamás aceptaría
debatir con Pío Moa, y en cambio le oí a Moa que estaría encantado de
debatir con Preston, pero que éste no quiere. ¿Hay un diálogo realmente
con los historiadores españoles, o sólo con algunos?
Aquí contesta la conferenciante que ella tampoco sería partidaria de
debatir con Pío Moa, a quien no considera un historiador; de hecho
opina que debería existir más corporativismo entre los historiadores
para hacer el vacío o ignorar totalmente a autores como éste, que
escribe falsificaciones de la historia, llevado únicamente por una
voluntad de oponerse al movimiento de la Memoria Histórica. No sé si
utiliza la frase "cordón sanitario" para aplicársela a Moa, pero desde
luego es la idea... Opina que el debate debe tener lugar entre
auténticos historiadores, y que allí sí es posible la diversidad de
opiniones—pero no con provocadores como Pío Moa.
Yo replico que poco corporativismo ya me parece mucho, o sea que no
desearía yo más. Que líneas políticas tendenciosas seguramente las hay
entre todos los interlocutores y .... (bueno, confieso que a mí los
libros de Pío Moa, que tampoco he visto tantos, sí me parecen libros de historia:
tendenciosos, quizá, como los de Preston por otra parte, pero no me han
dado la impresión de ser "imitaciones" o "falsificaciones" de libros de
historia, ahora que experto no soy, desde luego)... Lo que le pregunto
a la conferenciante es si no sería bueno en todo caso el debate
abierto, y no sólo en libros cuyos argumentos no llegan a encontrarse
muchas veces. Y si sería de la misma opinión con respecto a González
Cuevas. (Hay que decir que González Cuevas critica en sustancia a
Preston por cuestiones muy parecidas a las de Moa—y que él mismo ha
tenido sustanciosas peloteras publicadas con Moa). Según González
Cuevas, la historiografía de Preston es oportunista y
tendenciosa en un sentido muy parecido al que aquí se atribuye a Moa, y
sin embargo nadie lo cuestiona como "historiador" (bueno o malo). En
opinión de la conferenciante, y de algún otro interviniente, González
Cuevas sí es un historiador, con el que se puede disentir y se
disiente, y se podría debatir con él—pero Moa es un simple falsario y
provocador. Y en ningún caso habría que entrar a debatir con él—no
porque no sea académico, sino porque no es historiador, no puede
debatirse con alguien con quien no se comparte ni una mínima base que
permita el entendimiento (¿?).
Una diferenciación tajante y unas posturas que a mí me parecen en
exceso sectarias y simplistas.... esas líneas divisorias tan claras
entre lo que está "in" y lo que está "out" no me convencen. Y menos en
un caso como el de Moa, en el que hay precedentes de campañas
organizadas de desprestigio, abucheos concertados y hasta peticiones
sorprendentes de censurarlo o de enviarlo a la cárcel... ¡por publicar
sus ideas! Aunque repito que yo historiador tampoco soy, por mucho que
me interese la historia. La visión que hoy oímos es, desde luego, la
misma postura que ya le hemos visto defender a Paul Preston en esta
misma facultad. Así que el debate está servido...
... O no.
Por la tarde hay una mesa redonda, en
la que se habla de muchas cosas pero me interesa resaltar una en
concreto: un historiador italiano observa con cierta retranca que
parece que aquí en España a los hispanistas se les ofrece un papel
predeterminado, desde las instituciones: el de cantar las loas de lo
modélico de la democracia española, y de lo bien que se hizo la
transición, bendiciéndola desde afuera por así decirlo. Y que él está
de acuerdo que todo muy bueno, pero que aun con todo lo va a decir
igual, y no le gusta que se le presuponga ese papel.
Bato mi record, y quizá "el" récord, al colocar simultáneamente
TRES artículos, TRES, en la lista de los diez más leídos "de todos los
tiempos" (o sea, de los dos últimos años...) del área de
literatura inglesa contemporánea.
Esto es en el SSRN, que es uno de los repositorios en red que más
utilizo. Pero no es "uno más", sino el más valorado de todos y número uno
de ranking mundial de repositorios según el Cybermetrics Lab del CSIC
(por encima de ArXiv, PubMed, etc...). Ocupo en él, en
popularidad, que no en importancia subjetiva, el puesto 7.669 de entre
126.925 autores. Y subiendo por la larga cola.
Esta es la carta que me llega, redactada por el cíborg Michael J.
Jensen, cuya mitad humana preside el SSRN:
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paper was classified for additional SSRN journals, you may receive this
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Thank you for your participation in the Social Science Research
Network. We welcome any comments or suggestions and hope you will
submit additional papers to the SSRN eLibrary.
Sincerely,
Michael C. Jensen
Chairman
Social Science Research Network
Otros sitios a donde van mis artículos en red son Academia
(una red social para universitarios) y el repositorio de nuestra universidad
de Zaragoza, alias Zaguán.
También allí abundo. Hay que decir que en Filología Inglesa soy el
único que se ha molestado en poner allí alguna publicación; 37 he
puesto de momento. Y si nos hemos de fiar de las estadísticas, también
allí tienen mis artículos cientos de lecturas, o cuanto menos de
descargas. Cada día su minirrécord, oye. Igual un día hasta me cita
alguien, aunque no parece nadie muy inclinado a hacerlo.
Ah, otra cosa; hemos colocado (digo hemos con la Dra. Penas y otros
colegas) una publicación en Alemania, digo una de las tangibles y
académicamente sustanciales; en la editorial Reichenberger saldrá, y se
llamará al parecer Con/Texts of
Persuasion. Pero las imprentas van más despacio que los
repositorios.
Una
de mis mejores fotos, creo. Estoy probando la aplicación de conexión
directa entre Flickr y Blogger. Y sigo poniendo fotos en mi fotoblog;
ya van casi dos mil quinientas.
... creo. Hoy he encontrado esta foto en un baúl. Literal, de los de
madera.
Aún tengo otras más espectaculares, en álbumes que apenas me atrevo a
mirar—por aquello de les neiges
d'antan. Pero aquí hay otra de diez años antes, del ochenta y
dos, o sea...
Virtualizando el mundo real, y llenándolo de información
interactiva. Recomiendo no perderse esta
charla de Pranav Mistry
demostrando la tecnología SixthSense, que busca una mayor integración
de gestos, cuerpo y experiencias reales y digitales. Es un vídeo
más de los muchos interesantes que hay en TED (sobre temas muy diversos, todos de
actualidad rabiosa, y muchos subtitulados en varios idiomas)—uno de mis
sitios favoritos últimamente.
Eso era "Fuck me pumps", una bonita canción de Amy Winehouse Aquí hay otra
versión. También me gusta mucho "Back to Black"—recomiendo
verla aunque sólo sea para comparar lo que se parece esta moza a Bob
Dylan hace cuarenta y cinco años. En la cara digo.
Hablando de muertes y desgracias, he estado con los chavales viendo
"2012", la llamada madre de todas
las películas de catástrofes—con
la ligera decepción de ver que el mundo no se acaba, ni siquiera allí;
sólo nos morimos todos los que no tenemos billete de primera.
Suena bastante más plausible. Pero aún sigo esperando la película del
fin del mundo, que me temo tampoco va a ser la anunciada de La
Carretera. Y es que (nos
confirma Alex Rosenberg) todos nos resistimos a las malas noticias.
Mientras, proseguimos con la adquisición del piso en el acantilado ese
de Pontevedra; si ha de haber tsunamis nos pillarán en primera fila de
butacas. Por allí tenemos a Beatriz de viaje, en sesión de fontaneros y
notarios.
—notas sobre "Teams", el segundo capítulo de The Presentation of Self in Everyday Life,
de Erving Goffman. Ya hemos visto que al analizar una situación hay que tener en
cuenta también la
definición e imagen de esa situación que proyecta
cada uno de los actores—convirtiéndose así la situación y la
actuación
en las representaciones de sí mismas. Pero los actores no actúan solos:
actúan en grupos organizados o equipos, que cooperan en el
mantenimiento de las
ficciones colectivas y roles sociales asignados a cada cual.
Estos roles son definibles, claro, según el tipo de interacción que se
esté barajando. Goffman da un ejemplo interesante de la América de
mediados del XX: estando a solas los dos, un trabajador negro suele
llamar a su colega blanco por su nombre de pila, pero en presencia de
otros blancos (o negros, me supongo) lo trata de usted. Es un caso más
(aparte de la cuestión del racismo) de presentación colectiva de una fachada
aceptable públicamente. Otros
casos podemos pensar de redefinición de la situación y de las
relaciones entre actores dada esa situación (es lo que Goffman llamará footing en un artículo posterior
incluido en Forms of Talk. Podría
traducirse como "en calidad de qué" o "a título de qué"—siendo amigos,
podemos tratarnos a título de amigos o como profesionales por ejemplo). La
expresión de intimidad entre colegas o amigos o parejas se modula según
adaptan la teatralización de esta relación en una interacción social en
público con otros—donde forman equipo frente a un público. Es un
equipo, o equipo de actuación, para Goffman "cualquier conjunto de
individuos que cooperan poniendo en escena el mismo número" (en el
sentido de numerito, o espectáculo teatral-social) (79).
El grupo organizado es una unidad de análisis necesaria para el
análisis que se
propone Goffman—el análisis de la proyección, manejo y control de
impresiones en público—pues aunque estas funciones las lleven a cabo
actores individuales, lo hacen como miembros de una troupe. De hecho, visto que los
roles trascienden a los individuos, podríamos considerar a los
individuos que actúan solos como equipos
de un solo miembro. Un
actor puede llegar a creerse su función (de hecho es el caso
habitual)—y parte de su papel en este sentido es proyectarse a sí mismo
como público de su propia actuación, y ocultarse a sí mismo (con una
especie de doublethink)
ciertas cosillas de la función que sería mejor ignorar, cosas que
conoce en tanto que actor y conocedor de las bambalinas, pero que
suprime mentalmente para lograr así una mayor compenetración con el
papel. Este análisis, desdoblando al sujeto en su función social o
pública y "otros aspectos" no compatibles con ella, o irrelevantes para
esa función, es una manera elegante de Goffman de desconstruir la
unidad del sujeto—atravesado o diseminado por su función social—y para
interpretar no sólo la dinámica de sujeción a las funciones sociales
por parte de sujetos (o sujetables) muy diversos, sino también
fenómenos como la mala consciencia, la hipocresía (incluida la
hipocresía socialmente aconsejable) y la ceguera selectiva de los
sujetos a ciertas dimensiones de su propia actuación. Es todo un
análisis de la interioridad entendida
en tanto que exterioridad, o interacción interiorizada.(Para más sobre esta
teoría goffmaniana del sujeto remito a mi artículo sobre "Goffman:
El teatro de la interioridad").
Incluso actuando solo, y hasta sin otro público que él mismo, el sujeto
"guía su actividad privada de acuerdo con estándares morales
incorporados"—es decir, con referencia a algún grupo del que forma
parte (81). Incluso llega el sujeto a estar tan sujeto que, sin creer
en su actuación ni desearla, la mantiene en honor al grupo cuyos
valores ha interiorizado por afiliación. Y castigándose a sí mismo si
es preciso. Así, Goffman propone tratar la insinceridad no como un
"defecto" del sujeto sino como un fenómeno resultante de las funciones
sociales que estructuran al sujeto, tanto en su comportamiento externo
como en su interacción y comunicación consigo mismo. Es de notar que
esta proyección de valores de grupo y esta creación de un observador interno
encargado de mantenerlos es muy útil para dar cuenta del desarrollo de
ideas religioso-morales como la conciencia, los castigos y recompensas
del más allá, y la propia idea de un Dios omnisciente y
vigilante—garantía y personificación de los valores del grupo y de esa
auto-observación interiorizada. Aunque Goffman (quizá consciente de que
escribe en un país de creyentes difíciles de redimir) no desarrolla
explícitamente esta
línea de razonamiento.
Las actuaciones en grupo adquieren solidez y entidad propia—de estos
vapores cuajados y de estas coreografías se va haciendo la realidad
humana. Y así vemos que los grupos montan el numerito dirigido a un
tercero, a un público, aun cuando el público no esté presente—así se
refuerza la calidad de la actuación. Goffman presenta el ejemplo de los
funerales que se organizan para los pacientes solitarios de los asilos
u hospitales—como si tuviesen deudos apenados.
En suma, que habiendo posibles inconveniencias que disimular, y una
fachada pública que mantener, la coordinación dramatúrgica de la
actuación en equipo es crucial:
"Parece claro, en primer lugar, que
durante el transcurso de una actuación en grupo, cualquier miembro del
grupo tiene la capacidad de estropear la función poniéndola en
evidencia o interrumpiéndola con una conducta inapropiada. Cada miembro
del grupo se ve obligado a confiar en la buena conducta y
comportamiento de sus compañeros, y ellos a su vez se ven obligados a
confiar en él. Hay pues un lazo de dependencia recíproca que liga a los
miembos de un equipo entre sí." (82)
Por su situación frente a los espectadores, los equipos desarrollan un
conocimiento "interno" de la situación, y adquieren así una
familiaridad que los liga a una cierta visión interna de la función;
están en el ajo, por así
decirlo, y eso los define como personas para los otros. Y así aun
los aguafiestas que ponen en evidencia al grupo son parte de él, en la
medida en que participan en la tarea y tienen un conocimiento interno
de algunas cuestiones—aunque sean ninguneados o aislados por los demás.
Hay equipos más o menos institucionalizados, más ligados a la
organización del trabajo, o más informales. Parte de lo que define al
grupo formal frente a los informales es que los individuos se ven
obligados a participar en él—y no se tratarían con los miembros del
grupo, sean o no de su mismo status social, si no fuese por la función
que tienen que representar conjuntamente. (Aunque
realmente es todo una gama de grises, y hay elementos de función
también no sólo en las familias, que son grupos oficiales, sino también
en los grupos de amigos, pues son inestables y muchas relaciones vienen
"de oficio" o por obligación al tratarse de amigos de un amigo. No
aspiramos, sin embargo, a matizar, ni siquiera a entrar en toda la
finura de los análisis de Goffman).
La imagen de la realidad proyectada por el individuo (es decir,
por el "equipo-de-una-persona") puede ser polifacética: la del grupo
(en tanto que grupo, y no como la suma de sus individuos) es más
rígida, oficial y monocolor: podríamos decir que el grupo tiene
"pensamiento único":
"Cuando pasamos de los equipos de una
persona a otros más grandes, la naturaleza de la realidad que promueve
el equipo cambia. En lugar de una definición rica y variada de la
situación, la realidad puede reducirse a una estrecha línea partidista,
ya que es de esperar que no todos los miembros del equipo congenien en
la misma medida con la línea. Podemos esperar observaciones irónicas
mediante las cuales un miembro del equipo rechaza en broma la línea
seguida, mientras que en serio la acepta. Por otra parte, aparecerá el
nuevo factor de que la lealtad al grupo de uno. y a los otros miembros
del equipo, llevará a apoyar esa línea." (85)
Así que esas bromitas sobre el equipo, en privado por
favor. De lo contrario no sólo se compromete la acción del equipo, sino
que flojea la imagen de la realidad proyectada por todos. Hay que
disciplinar y administrar las intervenciones, silencios y portavocías
autorizadas. No hay que mostrar desacuerdo en el equipo ante el
público—ya hablemos de un partido político, o de un dúo de soprano y
pianista. Ahora bien, para que el acuerdo no sólo parezca tal
acuerdo público, sino que parezca verdad,
hay que arreglar y adornar ciertas señales de evidencia para el
público. Se requiere que no sólo haya acuerdo, sino que parezca espontáneo, no pactado:
"puede ser necesario que los diversos
miembros del equipo sean unánimes en las posiciones que toman, y que
guarden secreto sobre el hecho de que no llegaron a estas posiciones de
manera independiente" (88)
—y un paso muy útil es la activación en bien del equipo de lo que
Sartre (en El ser y la nada)
llamaba la mala conciencia. A
saber la capacidad de ocultarse a uno mismo, en tanto que
autoobservador, y no sólo al público externo, que las decisiones que uno toma son del
equipo, y no de uno mismo—un concepto, ése de "uno mismo", que
decididamente va dejando de tener utilidad y sentido plenos.
Siendo nuestro ser comunicativo, interactivo y posicional, la toma
pública de posiciones es crucial para su manifestación. Una vez los
sujetos están caracterizados por el grupo, con el grupo metido hasta la
médula de su ser y constituyéndolo, es cruel aunque instructivo
dejarlos sin referencias ni pensamiento que manifestar, creando
confusión sobre cuál es la línea del grupo—es algo que atenta contra el
alma del sujeto por así decirlo:
"Ocultarle a un miembro del equipo
información sobre la postura que toma su equipo es de hecho privarle de
su propio carácter, puesto que sin saber qué postura ha de tomar puede
que se encuentre incapacitado para presentar un yo al público." (89)
Y téngase en cuenta que a veces el yo más preciado no es el yo
íntimo y privado, sino preciamente el yo que puede ostentarse en
público.
En suma, que mantener una línea de acción y una normativa de
comportamiento clara es muy beneficioso para el grupo. También una
serie de ficciones útiles, como los acuerdos aparentes frente a
espectadores y a miembros subordinados del propio equipo (esto "en
organizaciones autoritarias", especifica Goffman, pero todas lo son un
poquito). No son aceptables las ironías hacia el equipo en público; hay
que mantener una etiqueta y
un espíritu de cuerpo—que en
ocasiones se coloca por encima de la ley y de las normas externas al
grupo.
El equipo actúa para un público, pero el público mismo es otro equipo:
Goffman propone hablar de interacción
dramática—y además no suele ser un barullo, sino adoptar la
forma de un encuentro entre dos
equipos—(ay
esas polarizaciones automáticas—debe tratarse de una tendencia
cognitiva inherente, de esas que heredamos de la Prehistoria—como la
distorsión retrospectiva, o más claramente como esas tendencias al
pensamiento dicotómico que comentaba Gould en The
Hedgehog, The Fox, and the Magister's Pox).
"Así, en las grandes instituciones
sociales, donde prevalece una diversidad de niveles de status,
encontramos que mientras tiene lugar una determinada interacción, se
espera que los participantes pertenecientes a muchos status diferentes
se alineen provisionalmente en dos equipos agrupados" (92)
Aunque sí hay también encuentros de tres equipos: los arbitrajes, por
ejemplo, o de equipos múltiples; pero prevalece especialmente la
estructuración del encuentro como una interacción de dos equipos, que
(siendo a la vez actores y público) se turnan para asumir un rol más
activo u otro más propio del público—es decir, suele haber un equipo
que es el que más contribuye a la interacción, o lo hace de manera más
prominente o autoritativa. Suele ser este equipo el que controle el
espacio de la interacción, su disposición, la estructuración de turnos,
etc.–un control que le permite "introducir dispositivos estratégicos
para determinar la información que pueda adquirir el público" (93). Los
espacios de interacción (aulas, consultas, salas de reuniones, tiendas,
etc.) ya se estructuran de modo que un equipo tenga en principio este
dominio de la situación o esta ventaja perspectivística; cognitivamente
es un intento de proporcionarles el topsight o dominio
perspectivístico de la situación.
En los equipos hay quien manda, claro—y quien decide y organiza cómo ha
de transcurrir la acción dramática durante una función o encuentro con
otro equipo. A veces también se crea un cargo de director de la
función, desvinculando la toma de decisiones relativas a la ceremonia o
estrategia de interacción de las decisiones relativas a la línea de
acción del equipo. A Goffman le llaman la atención los paralelismos
interaccionales y ceremoniales en campos muy diversos,
independientemente del tipo de actividad que se ventile—pues todos
necesitan una etiqueta social y una coordinación y organización de
turnos, intervenciones y voluntades:
"las similaridades estructurales de números teatrales aparentemente
diversos quedan muy bien reflejadas en la comunidad de actitudes que
surge en todas partes entre los directores de espectáculo" (97).
—aplicando disciplina y manteniendo el orden en las filas, cuidando de
la apariencia y uniforme correcto, llevando la contabilidad del número
de votos, etc. Y así aunque todos son corresponsables de la actuación,
el director es más responsable que nadie—y se crea dentro del equipo
una fisura entre el director de función y los miembros de a pie; es el
síndrome del capataz. Hay que distinguir, recalca Goffman, la autoridad
o dominancia teatral, la
dirección de la función, de la auténtica dirección de la actividad del
equipo, aunque en ocasiones coincidan. Un papel teatral comentado en
este punto es el del empresario de pompas fúnebres, el undertaker,
que suele tomar sobre sí el papel de dirigir y organizar una función
que nadie más haría a gusto. Más sarcástico es este otro ejemplo, de
chusqueros y oficiales del Ejército:
"cuando a unos responsables temporales
o carentes de experiencia se les otorga una autoridad formal sobre unos
subordinados experimentados, encontramos con frecuencia que a la
persona formalmente investida de poder se le soborna con un papel que
tiene hegemonía dramática, mientras que los subordinados tienden a
dirigir el show. Así, se ha comentado a menudo sobre la infantería
británica en la Primera Guerra Mundial que los veteranos sargentos de
clase obrera llevaban a cabo la delicada tarea de enseñar, sin
aparentarlo, a sus nuevos tenientes a que asumiesen un papel
dramáticamente expresivo al frente de su pelotón, y a que muriesen
rápidamente en una posición dramáticamente expresiva, como corresponde
a hombres de colegio de pago. En cuanto a los sargentos, ocupaban un
lugar modesto en la trasera del pelotón y tendían a sobrevivir para
formar a otros tenientes" (102)
Más en general hay que distinguir en la actividad de un equipo entre
las funciones dedicadas a la actividad productiva, comercial o
"efectiva" del equipo, y las funciones de aliño, escaparate o
presentación al público de esa actividad; como hemos visto hay cierto
grado de coincidencia y solapamiento, pero también pueden crearse
funciones específicas y cargos de pura representación. Los lacayos de
los nobles, aparte de servir funciones prácticas, tenían una importante
función de adornar la persona de su señor: estar rodeado de lacayos era
demostrar un status. Algo parecido siente un director comercial con sus
vendedores, o un empresario con sus trabajadores concienciados, o
cualquier jefe de equipo con su equipo bien entrenado a su
servicio. Al margen de las funciones sociales o productivas
desempeñadas, un equipo tiene una función cognosicitiva o metafísica:
"Un equipo (...) puede definirse como
un conjunto de individuos cuya cooperación íntima se requiere si ha de
mantenerse una determinada definición de la situación" (104)
—y por tanto hay siempre un cierto secretismo en cuanto a ésto, en
cuanto al hecho de que la situación depende, para sus sustancialidad o
su solidez, de la cooperación y disciplina del equipo— y "un equipo,
por tanto, tiene algo de la naturaleza de una sociedad secreta"
(104). Sabemos que son
miembros del equipo— por
el puesto que tienen oficialmente allí, su trabajo, etc.—pero la
sociedad que constituyen está basada en un pacto oculto sobre más cosas
de las que se muestran en público. Los miembros de los equipos
son unos conspiradores natos, atentos a mantener la ficción de que las
cosas son de hecho tal y como conviene al equipo que sean, de que son
así por naturaleza—como decía Barthes, hay que crear un efecto de realidad—hay
que mantener la impresion, de cara al público externo e interno, de que
la realidad se sustenta por sí sola sin que hagan falta estas furtivas
intervenciones para mantener el orden de la situación.
Bueno, aquí está la canción entera—en otra version, claro:
Estaba inspirada ayer, la Madeleine, y le salió esta canción
mucho, pero muuucho mejor que en el disco, que ya es decir.
También cantó muy bien "La Javanaise" que sigue:
Aunque no me resisto a poner también la original de Juliette Gréco,
bueno, o de Gainsbourg para Gréco, que
acabo de ver por la red—una de esas canciones con historia:
Por los cerros de
Úbeda se va descaradamente Stephen Jay
Gould en uno de sus últimos libros, el póstumo The Hedgehog, the Fox, and the Magister's
Pox (2003)... aunque
siempre da gusto seguirlo. El título es una de esas huídas por los
cerros—el libro da muchas vueltas a las estrategias comparadas del
erizo, "que sólo sabe hacer una cosa, pero eficaz" y de la zorra, "que
tiene muchos trucos diferentes". Son dos tipos de estrategias y
actitudes, que en este caso se usan para comentar las diferencias entre
las ciencias y las humanidades. El subtítulo aclara más el tema del
libro: "Mending the gap between science and the humanities". En suma,
Gould se presenta como el adalid de una reconciliación auténtica entre
las ciencias "duras" y las humanidades, y por supuesto con las ciencias
más "blandas" como la biología evolucionista que él practica. El
obstáculo no son sólo la ignorancia mutua de las disciplinas y la
desconfianza, sino las reconciliaciones forzadas o tendenciosas, a cuya
crítica dedica los capítulos más interesantes. En un mundo complejo no hay una única modalidad de conocimiento,
dice Gould, y tanto el saber propio de las ciencias como el de las
humanidades tienen su esfera legítima, mientras no se salgan de ella ni
pretendan usurpar el puesto de otra disciplina. Por otra parte, aparte
de invasiones, está el problema contrario de las fronteras mal puestas:
también hay que tener en cuenta que la historia misma de las
disciplinas lleva a levantar barreras inexistentes o absurdas:
"Nuestras taxonomías de las disciplinas
humanísticas surgieron por
razones en gran medida arbitrarias y contingentes de normas sociales y
prácticas universitarias del pasado, creando así falsas barreras que
obstaculizan la comprensión actual" (17 - traducciones mías).
A veces en una
disciplina se da vueltas a un problema desde una perspectiva errónea,
cuando los instrumentos conceptuales para resolverlo existen en otra
disciplina vecina... pero incomunicada. Pone Gould el ejemplo de su
propia experiencia, aplicando la teoría narrativa al evolucionismo:
"Me di cuenta de manera explícita de
que el aparato necesario para entender gran parte de los esquemas
evolutivos de la vida se encontraban en las metodologías establecidas
por los historiadores en los departamentos de nuestras facultades de
humanidades, y no en los procedimientos experimentales y cuantitativos
estándar que tan adecuados son para tratar con acontecimientos simples,
atemporales y repetibles, en la ciencia convencional" (18)
En efecto, la teoría evolucionista trata con acontecimientos complejos,
únicos e irrepetibles—es decir, históricos. Es por tanto en algunas de
sus dimensiones al menos una ciencia histórica, que estudia algunos de
los capítulos de la
única gran historia.
La ciencia también es mítica. Su mito central, dice Gould, es la
creencia de que la ciencia observa el mundo de modo puro y no
distorsionado. Pero la ciencia es, podríamos decir, dialógica: no es un
catálogo fotográfico del mundo sino un debate entre humanos y entre
teorías diversas:
"Charles Darwin le escribió a un colega amigo sobre el mito del
registro "objetivo" de hechos: 'Qué extraño es que la gente no vea que
toda observación, para ser de utilidad, tiene que ir a favor o en
contra de algún punto de vista'." (35)
Otro mito persistente es la idea de una guerra entre "ciencia" y
"religión", o la de una oposicion dicotómica entre "ciencia" y "no
ciencia". Gould dedica todo un capítulo a establecimiento de dicotomías
como una costumbre o vicio mental: es una maniobra cognitiva quizá
evolutivamente desarrollada por buenas razones prácticas, pero que
tiende a entorpecer la percepción teórica adecuada. Así, es simplista
la idea misma de las "dos" culturas enfrentadas, de la ciencia y de las
humanidades. Hay modos y prácticas de conocimiento diferente
legitimados o posibilitados por cada disciplina, de una manera bastante
más compleja y borrosa de lo que sugeriría ese concepto abstracto e
idealista de "ciencia". Y releyendo al mismo C. P. Snow, autor original
del ensayo sobre el enfrentamiento entre las "dos culturas", Gould
recalca que Snow mismo era consciente de la simplificación que suponía
ese planteamiento—y también de que estaba generalizando un tanto
indebidamente a partir de su experiencia personal de dicotomías
humanístico-científicas muy marcadas en su entorno británico concreto.
Y que había mucho terreno de continuidad entre esos dos polos de las
ciencias duras experimentales por un lado y las letras por otro. Otros
episodios recientes, como el artículo paródico que les coló Alan Sokal
a Social Text, han
servido por desgracia para enfatizar una dicotomía simplista, entre
verborrea humanística y precisión científica, que ni es tal ni
pretendía Sokal que lo fuese— Y aprovecha Gould para recalcar lo
importantes que considera él los estudios de crítica social de la
ciencia y de historia de la ciencia, algo que ciertamente se echa de
ver en su propia aproximación al desarrollo de la teoría evolucionista.
Gould siempre está atento al carácter y circunstancias de los
científicos como individuos, y al sentido de su labor en el contexto de
la organización
del conocimiento en cada época dada. Así por ejemplo contrasta aquí los
gabinetes de curiosidades del Renacimiento con los museos que les
sucedieron: dos instituciones con ciertas continuidades pero muy
diferentes en sus presupuestos y economía intelectual, pues el museo
pretende una organización sistemática del conocimiento, el gabinete no.
El mismo contraste se echa de ver entre lo que Foucault llamaría
ciencia "clásica" (la de Aldovandri, por ejemplo, que incluye todo tipo
de saberes misceláneos sobre los fenómenos, sean factuales o míticos) y
la voluntad de sistema y clasificación de los nuevos científicos de la
Royal Society.
Los científicos separaron las cuestiones factuales de las morales:
"la ciencia debe insistir que, sea cual
sea el estado factual de la naturaleza, nuestras ansias y búsqueda de
moralidad y de sentido pertenecen a los dominios diferentes de las
humanidades, las artes, la filosofía y la teología—y no pueden
adjudicarse mediante los hallazgos de la ciencia" (106)
Y esta diversidad de criterios y aproximaciones es un punto central de
la argumentación del libro, pero también se encuentra aquí su punto de
ambigüedad o contradicción. Porque como se verá aquí reaparece la
dicotomía tajante que Gould quiere contener o emborronar por otro lado.
¿No será más bien que la ciencia sí tiene algo que decir sobre las
artes, la moralidad, etc.? Por allí van los razonamientos del los
críticos evolucionistas y neuropsicólogos actuales, en la estela de la
consiliencia de E. O. Wilson—intentando desarrollar esa "tercera
cultura"—y allí se encuentra uno de los puntos de conflicto del
pensamiento de Gould. Porque se encuentra defendiendo a la vez la
ausencia de dicotomías tajantes, por un lado, y los campos y misiones
separados de la ciencia y de las humanidades por otro. Quizá haya un
terreno de encuentro, o de debate.
Y desde luego Gould es todo lo contrario de torpe a la hora de ver
paradojas y dobles lógicas en los planteamientos de estas cuestiones.
Por ejemplo, sobre la figura de Bacon, uno de los impulsores del método
científico, cuya figura se asoció a la noción simplista de observación
sin teoría, y la extracción inductiva de conclusiones—el supuesto
"método baconiano". Resulta que Bacon, lejos de creer en la
posibilidad del puro objetivismo llevado casi hasta la caricatura, es
precisamente quien nos avisa sobre "los impedimentos mentales y
sociales que están demasiado profundamente e inerradicablemente
interiorizados como para garantizar ningún ideal de objetivismo puro en
la psicología o los estudios humanos" (109-10)—son los famosos "ídolos"
baconianos, los prejuicios, tendencias o tradiciones que distorsionan y
condicionan nuestro conocimiento. Aparte de los "ídolos de la caverna",
propensiones y limitaciones de cada individuo, están los "ídolos de la
tribu"—las maneras en que tendemos a distorsionar las cuestiones por la
propia naturaleza de la mente humana, algo que Gould identifica con la
manera en que ha evolucionado estructuralmente la mente humana:
"Entre estos ídolos tribales de la
misma naturaleza humana, debemos incluir prominentemente nuestra
legendaria dificultad para reconocer, o concebir siquiera, el concepto
de probabilidad; y también el tema central de este libro: nuestra
tendencia lamentable a taxonomizar situaciones complejas como si fuesen
dicotomías de opuestos enfrentados" (112)
(—eso por no hablar de los
"ídolos del foro", problemas de comunicación, de definiciones y
significados, y de ambigüedades del lenguaje; ni de los "ídolos
del teatro", producto de sistemas filosóficos enfrentados, de escuelas
y tradiciones de pensamiento diversas, y de modalidades
disciplinarias-sectarias, ídolos éstos que aquí vendrían muy al pelo).
Dedica una bonita sección Gould a estudiar las representaciones
en
forma de diagrama de árbol, observando la tentación que suponen allí
las divisiones dicotómicas.
Otros ídolos podrían ser los diversos cognitive
biases que se vienen identificando en psicología o filosofía. Me
interesa resaltar especialmente el hindsight
bias,la
distorsión retrospectiva: la manera en que nuestra comprensión de
los fenómenos está condicionada por la temporalidad y por nuestras
propensiones narrativas a interpretar los fenómenos como una secuencia
de causas y efectos. Parece clara la ventaja "evolutiva", la aplicación
cognitiva práctica de esta maniobra interpretativa, pues hindsight produce insight:
viendo las cosas desde el final se entienden mejor; podríamos decir que
el conocimiento retrospectivo, desde el final, proporciona una
perspectiva superior, hindsight is
topsight.
Pero también se aprecia fácilmente cómo puede llevar a simplificar
indebidamente la representación de los procesos complejos,
identificando una causa donde hay una sobredeterminación o un complejo
de causas.
Es muy consciente Gould de la falacia de la retrospección, y nos remite
a un clásico historiográfico sobre esta cuestion, The Whig Interpretation of History,
de Herbert Butterfield. El partido Whig juzgaba retrospectivamente la
historia con sus criterios propios, de modo que toda la historia se
movía hacia una culminación que para ellos desconocida, que eran las
propias ideas Whig. En este sentido, me temo, todos
somos Whiggish.
Y
hay mucho de whiggismo en la idea que la ciencia tiene de sí misma,
según Gould—con frecuencia los científicos ignoran la implicación de la
ciencia en las ideas de su tiempo (la teología de Newton, por ejemplo)
y seleccionan retroactivamente sólo las partes "aprovechables" para el
futuro, creando una imagen falsa de la Ciencia como un espacio de
verdad, objetividad, racionalidad y de lucidez comparable a la
presente, en medio de la ignorancia y prejuicios sociales de otras
disciplinas. Una imagen totalmente falsa, claro, pues la ciencia tiene
su historia complicada como todas las disciplinas. (En realidad, y por
clarificar más la idea de Darwin sobre la utilidad de las teorías,
habría que subrayar que la ciencia no es una descripción objetiva del
mundo, sino un diálogo útil sobre el mundo—una aproximación al mismo
que permite o su manipulación práctica para fines determinados, o la
continuación del propio diálogo sobre bases inteligibles).
"Los científicos no firmarán una paz adecuada y armoniosa con los
colegas de otras disciplinas hasta que reconozcan su propia vocación
como una empresa quintaesencialmente humana, cargada con todas las
idiosincrasias mentales de la especie que debe hacer el trabajo, y sin
embargo capaz, y es ése su rasgo especial (pues toda disciplina puede
gloriarse de alguna
característica única e interesante), de alcanzar una comprensión más
adecuada y profunda de la realidad material." (115)
Algunas virtudes tienen los científicos frente a los humanistas en esta
panorámica comparativa que traza Gould. Una es su tendencia a explicar
oralmente sus presentaciones, en lugar de leer textos escritos
previamente. Los humanistas, paradójicamente, son poco conscientes del
efecto mortífero que sobre la atención y la comprensión del público
tiene el lenguaje escrito cuando se verbaliza.
Pero les envidia a los humanistas (y toma de ellos Gould) la explicación narrativa
como instrumento conceptual para comprender situaciones complejas. La
ciencia "dura" trata con abstracciones y generalidades, no con casos
concretos:
"Pero una amplia gama de cuestiones
factuales, que son evidentemente
parte de la ciencia y son debidamente explicables (en principio)
mediante métodos empíricos que operen bajo leyes naturales, trata
diferentes tipos de sistemas extraordinariamente complejos e
históricamente contingentes—por ejemplo la historia de los continentes
y paisajes, o el esquema filogenético de la vida, por ejemplo—como algo
no deducible, ni en absoluto predecible, a partir de las leyes
naturales sometidas a prueba ya aplicadas en los experimentos de
laboratorio, sino más bien como algo que depende crucialmente del
carácter único e irrepetible de los estados históricos antecedentes, en
una secuencia narrativa completamente sujeta a explicación a
posteriori, pero impredecible con antelación. Las explicaciones
narrativas de este tipo podrían haberse desarrollado en el seno de las
ciencias, pero fueron relegadas o ignoradas en estos terrenos debido a
que la historia particular de la especialización disciplinaria en las
universidades occidentales asignó esta modalidad de conocimiento de
manera prioritaria a los historiadores en los departamentos de
humanidades." (137)
Las humanidades, arguye Gould, tienen algo que enseñar a las ciencias
sobre todo en tres tipos de cuestiones: 1) en su consciencia de
condicionantes sociales y distorsiones cognitivas sobre el las
disciplinas de conocimiento, hasta sobre las más empíricas; 2) En la
consciencia de la importancia de la organización retórica, estilística
y argumentativa a la hora de exponer y sentar el conocimiento; 3) en su
uso de estas modalidades de conocimiento y explicación (como la
interpretación narrativa) aptas para tratar con fenómenos históricos y
complejos.
El plato fuerte del libro de Gould (especialmente para los fines de
este artículo) llega en la sección final con sus críticas al programa
de E. O. Wilson sobre el tipo de reconciliación, integración o consiliencia
que debería darse entre las ciencias y las humanidades. Ambos comparten
la convicción de que "la mayor empresa de la mente ha sido siempre y
siempre será el intento de conectar las ciencias y las humanidades"
(Wilson, Consilience p. 3).
Wilson recordaba que este desideratum se remonta al origen mismo de la
filosofía, con Tales de Mileto. Gerald Horton llamaba a este sueño de
alcanzar la unidad de las ciencias "el encantamiento jónico"—la noción
de que el mundo es un cosmos ordenado que por tanto se puede explicar
con un pequeño número de leyes naturales.
Un posible planteamiento de la cuestión es concebir los fenómenos del
universo como manifestaciones de complejidad
que hay que reducir a
elementos más simples y comprensibles. El ideal del reduccionismo como programa para
una coordinación de las ciencias consistiría en
"plegar las leyes y principios de cada
nivel de organización dentro de otras leyes y principios que se sitúan
a un nivel más general y por tanto más fundamental. Su formulación
fuerte es la consiliencia total, que sostiene que la naturaleza está
organizada por las leyes simples de la física, a las que se pueden
reducir en última instancia todas las demás leyes y principios"
(Wilson, en Gould 192).
(Sobre esta empresa reduccionista escribí, con relación a Herbert
Spencer, en "Victorian
Dark Matter", y con relación a la teoría cuántica en "Gell-Mann:
Consciencia, reducción y emergencia").
Un problema se echa de ver en esta manera de plantear la cuestión:
¿sería una reducción concebible en abstracto, o efectivamente
calculable? Por decirlo con términos de Gell-Mann, ¿podríamos hacer una
descripción del jaguar no como jaguar sino como un montón de quarks?
Parece que entre la reducción ideada y la efectivamente realizable hay
ciertos problemas insalvables, y no sólo de cantidad y complejidad de
cálculos, sino problemas relativos a la propia noción del sentido de
las descripciones y explicaciones en el seno de las disciplinas. Un
quark es un problema de física fundamental, un jaguar o un Jaguar no lo
son, aunque (en cierto sentido al menos) estén hechos de quarks. La
complejidad se extiende como un efecto
mariposa haciendo inabarcable el cálculo detallado de la realidad.
El término consiliencia lo
tomó Wilson de un filósofo de la ciencia del siglo XIX, William
Whewell; y lo que Gould critica en esencia es que Wilson cambia su
sentido—la consiliencia de Wilson
no es lo mismo que la consiliencia
de Whewell;
y de hecho la noción de consiliencia de Wilson es una mala
interpretación o modelo erróneo de lo que deberían ser las relaciones
entre las disciplinas del saber (y más en concreto entre las ciencias y
las humanidades).
El programa de Wilson está asociado a lo que últimamente se ha llamado tercera
cultura,
un programa activo y fructífero de investigación en la interfaz de las
ciencias y humanidades que incluye como elementos prominentes (puentes
tendidos entre ciencias y humanidades) la psicología evolucionista, la
sociobiología humana, y la neurociencia cognitiva. Es un programa éste,
y el de Wilson en Consilience,
un tanto cientifista, y al entender de Gould poco atento a la
especificidad de las humanidades. Vamos, una auténtica "reducción" de
los objetos de estudio de las mismas a los planteamientos de las
ciencias, pero no una auténtica reconciliación o cooperación entre
ciencias y humanidades, atenta a las especificidades de cada disciplina
del saber.
Al igual que Gell-Mann, Gould señala que el planteamiento clásico del
reduccionismo no es realizable, debido a dos razones: la emergencia y la contingencia:
- La emergencia la teorizó por ejemplo George Herbert Mead en La
filosofía del presente,
y Gould la define como "la entrada de nuevas reglas explicativas en los
sistemas complejos, leyes que surgen de interacciones 'no lineales' o
'no aditivas' entre constituyentes y que en principio no pueden
descubrirse a partir de las propiedades de las partes consideradas por
separado" (202)
- La contingencia es para
Gould "la importancia creciente [en los sistemas complejos] de
"accidentes" históricos únicos, que no pueden en principio preverse,
pero que siguen siendo plenamente accesibles para la explicación
factual una vez han ocurrido" (202).
Una teoría de la retrospección (y del status de las explicaciones)
parecería ser por tanto una pieza esencial del instrumental conceptual
de la ciencia. Y con ello entramos en cuestiones de metodología y de
metametodología y de reflexividad que ya serían muy del desagrado de un
reduccionista—cuestiones que son planteables ya sólo en el contexto de
un estudio de la historia de la ciencia... con lo cual ya estamos
de lleno en las humanidades.
El
origen de nuestra propia especie
es, observa Gould, una de estas contingencias históricas únicas, no
repetibles, y sometidas a leyes naturales pero no deducibles a partir
de ellas.
Esta es una cuestión que no queda bien conceptualizada en la teoría de
la consiliencia
de E. O. Wilson. De hecho, Gould se dedica a reexaminar la noción
original de consiliencia, de William Whewell, en el siglo XIX, para
mostrar que Wilson usa el término de otra manera, que contradice
palmariamente los presupuestos y conclusiones de su inventor.
Whewell, nos recuerda Gould, fue no sólo un destacado científico a
principios del siglo XIX, sino también un filósofo de la ciencia de
primer orden, cuyas ideas fueron muy influyentes sobre Darwin. Entre
otros pequeños detalles, le debemos a él el nombre de la profesión de científico; fue el primero que se
refirió a los hombres de ciencia como científicos.
O, para ser exactos, a las mujeres
de ciencia, pues este primer uso del término scientist,
en 1834, se refería a una mujer, Mary Somerville. También fue un
influyente historiador de la ciencia, y un influyente metodólogo–y es
aquí donde habla Whewell de consiliencia,
aunque este término no cuajó y fue olvidado hasta que lo resucitó E. O.
Wilson a finales del siglo XX (con un sentido bastante diferente....).
Whewell quería entender y analizar el
proceso de inducción, o el paso desde observaciones repetidas a una
conclusión general—la clave y actividad definida del éxito en la
ciencia moderna, tal como él lo veía— más bien que los énfasis más
fuertes en la deducción, o inferencia lógica del orden probable de la
naturaleza a partir de principios de mayor generalidad (que quizá sólo
más tarde se someterían a prueba empírica), favorecidos por los
estudiosos premodernos del mundo material. (207)
La definición de consiliencia está en su Filosofía de las Ciencias Inductivas,
fundada en su historia
(1840). Se refiere no a la manera habitual en que entendemos la
inducción—es decir, una repetición del mismo fenómeno dando lugar a la
formulación de una ley capaz de predecirlo—sino a indicios provenientes de hechos
diferentes, de naturaleza variada, no
repetidos. La consiliencia entendida al modo de Whewell sería el
hallazgo de una explicación que, de la manera más sencilla, económica y
elegante, explica todos esos fenómenos en apariencia tan diferentes. La
unidad oculta de todos esos fenómenos no se percibía hasta que la
explicación consiliente
a la vez los explica y muestra cómo responden a un principio que
subyace a todos ellos. El nombre completo que dio Whewell a esta
modalidad de conocimiento es consiliencia
de inducciones.
Puesto de este modo, podríamos decir que esta consiliencia de Whewell
es un poquito el equivalente en ciencias naturales de ese otro fenómeno
perspectivístico-temporal comentado por Borges en "Kafka y sus
precursores", la influencia retrospectiva. Es una cuestión que tiene un
ángulo muy relacionado con mi
tema favorito de estudio en teoría narrativa, la retrospección—esta vez
en su modalidad de la atalaya retrospectiva más bien
que en la cruz de la moneda, la distorsión
retrospectiva.
Como observó Borges, Kafka ejerce una influencia retrospectiva sobre
ciertos escritores, convirtiéndolos, debido a su aparición, en algo que
no eran antes: precursores suyos. En
este artículo sobre El plagio por
anticipación, de Pierre Bayard,
trato más estas cuestiones en lo referente a la literatura. El
parecido entre los precursores de Kafka y la consiliencia de
inducciones de Whewell es que en ambos casos los fenómenos precedentes
son reinterpretados retrospectivamente: ya no son casos aislados, sino
que se entienden como parte de una red estructural de relaciones; y en
cierto sentido han sufrido una alteración retroactiva, al menos en su
relación con nuestros sistemas de explicaciones.
Whewell admite que esta cohorte de hechos coordinados, explicados por
una interpretación, no constituye una demostración
propiamente dicha de esa teoría—y sin embargo tiene que tratarse como
una verdad provisonal, o como algo que mejora la comprensión. Las ideas
metodológicas de Darwin fueron muy influidas por Whewell, y Gould
observa que "el sentar la teoría de la evolución como el principio
unificador que hay tras las relaciones y la historia de los seres vivos
proporciona el caso de consiliencia más instructivo de toda la historia
de la ciencia" (211)—gracias al evolucionismo, muchos hechos que no
tenían causa lógica aparente ni relación entre sí adquieren de repente
una coherencia que supone el mayor apoyo concebible para la teoría. En
contraste, el creacionismo no produce consiliencia—(Aquí
hay una bonita charla de David Deutsch
comparando muy gráficamente estos dos tipos de explicaciones: la
científica y la mítica. Frente a la arbitrariedad de las
explicaciones míticas, las explicaciones científicas son difíciles de
desplazar. Y de entre ellas las consiliencias de inducciones son
explicaciones dífíciles de sustituir por otras, precisamente por la
cantidad de hechos que contribuyen a explicar).
Las buenas teorías científicas, para Whewell, simplifican nuestro
conocimiento, y armonizan fenómenos aparentemente distintos bajo una
misma interpretación. En ese sentido son verdaderas. Puede relacionarse
esta noción de la "verdad" científica con las formulaciones pragmáticas
del concepto de verdad formuladas por William James o G. H. Mead.
Podemos definir la verdad como la descripción o interpretación de los
hechos más consistente con lo generalmente conocido o compartido—la más
comunicable, por así decirlo, la que menos requiera de introducir
elementos inexplicables o especiales para la ocasión. En ese sentido la
ciencia es una vasta maquinaria cognoscitiva de generación de
verdades—quizá no obvias para los no iniciados, pero congruentes con
otras formulaciones en el nivel comunicativo adecuado.
Whewell distingue la consiliencia de
inducciones antes mencionada de este proceso más general de simplificación, unificación y coordinación
de la teoría.
Gould señala que los dos procesos no están en realidad muy claramente
separados en los escritos de Whewell. Pero que en cualquier caso
Whewell no pretendía que esta unificación de teorías englobase a
las humanidades: más bien al contrario cuidó siempre de diferenciar los
ámbitos de las humanidades y de las ciencias naturales; y Gould mismo
subraya que el planteamiento reduccionista de Wilson le hace ignorar
este aspecto de la teoría de Whewell—y los aspectos emergentes de la
las humanidades. Es una actitud de supremacismo cientifista que se
reconoce también en muchos debates actuales sobre la misión actual de
disciplinas como la neurociencia cognitiva, o la psicología
evolucionista, que habrían de barrer las humanidades despejándolas de
teorías constructivistas, desconstructivistas y hermenéuticas y
formalistas, e inaugurar un nuevo paradigma de estudio de las
humanidades que supondría la desautorización global de todos los
enfoques dominantes en las humanidades en el siglo XX.
Termina Gould su valoración de la relación entre ciencias y humanidades
con una crítica al reduccionismo y a la supremacía de las ciencias que,
según presupone Wilson, debería regir la supuesta "conciliación" entre
ciencias y humanidades:
"El reduccionismo funciona
descomponiendo estructuras complejas en las partes que las componen, y
en última instancia explicando la complejidad como una consecuencia de
propiedades y leyes que regulan a las partes.
Ahora bien, y obviamente, el solo hecho de
conocer las propiedades de cada parte en tanto que entidad separada (y
todas las leyes que regulan su forma y actividad además) no te dará una
explicación completa del nivel superior en términos de estas partes de
nivel inferior porque, al construir la entidad de nivel superior, estas
partes se combinan e interactúan. Así que uno debe también incluir esas
interacciones como aspectos esenciales de una explicación del nivel
superior que sea adecuada. ¿Cómo, pues, puede funcionar el
reduccionismo si las interacciones entre las partes de nivel inferior
deben figurar promienentemente en cualquier explicación de nivel
superior?" (221)
Las interacciones que no sean previsibles (las no "aditivas" o
"lineales") gobiernan de hecho los sistemas complejos, en opinión de
Gould y otros, "impidiendo así en principio las explicaciones
reduccionistas" (222). Estas propiedades que surgen únicamente en el
nivel de interacción superior son las que se han llamado propiedades
emergentes, intratables desde el punto de vista reduccionista. La
individualidad es una de esas propiedades. Los objetos inanimados
también son tan únicos históricamente como los individuos humanos, de
hecho, pero no nos interesan a ese nivel, sino a un nivel de sus
propiedades generales. Los acontecimientos históricos únicos, contingentes
(y, por ejemplo, la aparición de la especie humana es uno), tienen una
importancia central en muchas disciplinas, y no se tratan adecuadamente
si no se reconoce ese carácter impredecible, contingente, e intratable
para el reduccionismo.
El reduccionismo, arguye Gould, vendría a concebir a la inteligencia
humana no como un fenómeno contingente, sino como el resultado
predecible de una tendencia. (Esta insistencia de Gould en el carácter
contingente e impredecible de los fenómenos evolutivos le gana por
cierto muchos comentarios escépticos entre los nuevos defensores de la
psicología evolucionista en la línea de Wilson, como Brian
Boyd, que están interesados en agotar las posibilidades del
reduccionismo).
"Esta visión equivocada de nosotros
mismos como el resultado predecible de una tendencia, y no como una
entidad contingente, nos hace perder el norte de maneras demasiado
numerosas para nombrarlas. Pero en el contexto del plan de este libro
de describir la mejor manera de ligar la ciencia con las humanidades,
nuestro status como entidad contingente es un punto especialmente
destacado como argumento fuerte contra la solución promovida por
Wilson, la de conjunción por consiliencia reductiva" (226)
Sobre si somos pura contingencia o el resultado de una tendencia, quizá
habría que volver contra Gould su propio argumento, y decir que si no
era una tendencia lo que nos hizo humanos, ahora ya lo es, detectable
en visión
retrospectiva...
Según los defensores del nuevo paradigma evolucionista-cogntivo, si los
fenómenos estudiados por las humanidades son en última instancia
producto de tendencias naturales generalizables, deberían ser tratables
por las ciencias, aunque se den en un solo caso o una sola especie.
Aquí volvemos a encontrarnos con el problema de lo
específicamente humano, y de hasta qué punto es tan específico.
Recomiendo una bonita charla sobre el particular, "The
Uniqueness of Humans",
de Robert Sapolsky, que equilibra bastante bien una atención a las
peculiaridades únicas del comportamiento de los humanos con otra
atención correspondiente a sus bases en el comportamiento de otros
primates u otros animales. Por tanto, diría yo que necesitamos las dos
cosas: tanto el reduccionismo evolucionista, hasta donde pueda
llevarse, pero siempre sin perder de vista esta complejidad de lo
humano, y por otra parte el estudio de los fenómenos en su propio
ámbito de las humanidades—pero siendo conscientes del panorama global
de la formación y evolución de la cultura humana, y de sus bases
biológicas, para mantener los pies en el suelo. Para Gould,
cuanto más nos adentremos en lo específicamente humano, en lo histórico
y contingente, más nos atendremos a explicaciones narrativas y menos
relevancia tendrá la explicación reduccionista. Los temas
tradicionalmente tratados por las humanidades no son tratables en esta
nueva clave, arguye Gould. Y en esto seguramente tiene su parte de
razón, por mucho que esté aportando a la comprensión de lo humano el
nuevo paradigma evolucionista y neurocognitivo. No se apoderará este
paradigma de todo lo humanamente discutible—pero desde luego sí
transformará sustancialmente la relación entre ciencias y humanidades.
Y hay que decir que en esta reorganización de las disciplinas de
estudios humanos y humanísticos, muchas de las cuestiones tradicionales
de interés las humanidades quedarán resueltas no tanto la vía de la
resolución sino como siempre lo han sido, por la vía del abandono o
marginación.
Y de hecho es posible una cierta consiliencia, como no podía ser menos,
entre las posturas de Gould y de los cognitivistas-evolucionistas. Así,
aclara Gould,
"yo acepto que la información factual
en forma científica será extremadamente útil y relevante para la
discusión de casi cualquier cuestión importante en temas no científicos
de las humanidades, de la ética, o de la religión" (235)
—y que quienes rechacen sin más esta relevancia han de ser pedantes o
necios. Ahora bien, no se apea Gould de la batalla contra el
reduccionismo simplista en cuanto haga su aparición, intentando nivelar
estructuras complejas a componentes simples (o simplistas). Por
ejemplo, una tendencia que aparece a menudo en la psicología
evolucionista de la línea de El mono desnudo—psicología
evolucionista sin evolucionar, por así decirlo, cuando intenta explicar
las reacciones de los seres humanos como si fuesen las de primates
prehumanos, o australopitecos en la sabana: aquí se reconoce un modo de
razonar precisamente ajeno al
evolucionismo, pues en teoría evolucionista nunca hay que
confundir el origen de un fenómeno
con su uso o funcionamiento actual
–debido en parte a ese fenómeno tan querido para Gould, la
exaptación, o desplazamiento de funciones
en los órganos o en los comportamientos y en las instituciones
sociales. Vino nuevo en botellas viejas, por así decirlo: y muchas
cosas hay de nuevo en los humanos, aunque los materiales básicos, como
decía Sapolsky, sean materiales presentes en otros primates.
La teorización de este desplazamiento de tendencias psicológicas y
funciones institucionales la atribuye Gould a Nietzsche en La Genealogía de la Moral—a
partir de un instinto competitivo de dominación, y de ejercicio de
"voluntad de poder", fenómenos como el castigo pasan a tener una
diversidad de funciones y utilidades sociales: el control del crimen,
de las transacciones económicas, etc. Origen
y uso actual
no deben identificarse. Del mismo modo, las teorías "paleolíticas" del
origen del arte o de la literatura no deberían restringir nuestro
análisis de sus usos, formas y funciones actuales, ni subordinarlo a
esa explicación paleolítica. Del mismo modo, los dilemas morales quizá
se entiendan mejor entendiendo sus orígenes evolutivos, pero no podemos
reducirlos a esos orígenes, ni
esperar que un estudio científico de la etología de los humanos en
tanto que primates nos dé las claves de una moralidad científica—porque
el comportamiento propiamente humano incluye toda la complejidad de las
instituciones y disciplinas del saber desarrolladas por las culturas
humanas. Evolucionismo sí: pero no a medias.
Gould aproxima su postura a la de Whewell, cuando arguye que la
consiliencia ha de surgir como una inspiración o iluminación que nos
hace ver la coherencia presente en una serie de fenómenos hasta
entonces desconectados. No consiste en subordinar unos fenómenos a
otros (las humanidades a las ciencias, pongamos) sino en reinterpretar
su relación de una manera que no los reduce unos a otros, sino que
logra una explicación de nivel superior:
"Las ciencias y las humanidades tienen
todo que ganar (y nada que perder) de una consiliencia que respete las
diferencias ricas, inevitables y valiosas, pero que también busque
definir las propiedades más amplias que comparte cualquier actividad
intelectual creadora, pero tan desanimada y tan a menudo relegada por
fuerza a la invisibilidad por nuestra insensata (o al menos altamente
contingente) división de disciplinas académicas." (258)
Como conclusión interdisciplinar, y consiliente, permítaseme insistir
en la idea central que subyace a esta lectura del argumento y libro de
Gould. Hay una estructuración narrativa en el progreso del
conocimiento, una estructuración que se aprecia de diversas maneras, o
en diversos "géneros narrativos", si se quiere, en el desarrollo de un
experimento controlado siguiendo una teoría; en la observación de
fenómenos repetidos que lleva a una inducción, o en la sucesión de
paradigmas explicativos que nos llevan a apreciar que se ha producido
una revolución científica.
Esta estructuración narrativa también aparece con otra forma, en la que
tiene un elemento de intriga, de suspense, de detección, de formulación
de un argumento o estructuración congruente de acontecimientos (remito
aquí al argumento de Ricoeur sobre la congruencia del argumento
aristotélico como instrumento cognoscitivo, en Tiempo y relato). Incluso tiene un
elemento
de epifanía—de esas iluminaciones estéticas que para los personajes de
Joyce o Woolf repentinamente parecen hacer el mundo más congruente y
desvelan un nuevo rostro de la realidad. Me refiero, claro, al fenómeno
o experiencia de la consiliencia,
a la unificación de diversos fenómenos anteriormente inconexos bajo la
cúpula interpretativa de una teoría que les da un nuevo sentido y los
hace comprensibles, convirtiéndolos retroactivamente en lo que siempre
habían sido pero no lo sabíamos. Consiliencia
y retrospección—he ahí
dos fenómenos consilientes entre sí, con un parentesco descuidado pero
que su aire de familia nos invita a establecer y a estudiar.
La consiliencia de inducciones es un fenómeno a la vez puramente
narrativo—la clase de narración que sólo se puede contar una vez ha tenido lugar el
fenómeno contingente que se narra— y a la vez es hermenéutica pura, un
ejemplo del círculo hermenéutico de la comprensión tal como se puede
aplicar a la lectura de un texto extraño, o a la búsqueda de coherencia
entre los escritos de un autor. Es un proceso a la vez cognoscitivo y
narrativo; competencia de las ciencias y de las letras. Y la dimensión
que juegan en la consiliencia la retrospección y la reorganización
narrativa del pasado y de la realidad es un aspecto bastante descuidado
de la teoría del conocimiento: un caso ejemplar de esa invisibilidad disciplinaria
a que alude Gould. Era él uno de los pocos pensadores que han prestado
atención destacada al papel fundamental de las estructuras narrativas
en las ciencias; razón de más para echarlo de menos.
Scientists decipher the formation
of lasting memories
Researchers at Karolinska Institutet have discovered a mechanism that
controls the brain's ability to create lasting memories.
In experiments on genetically manipulated mice, they were able to
switch on and off the animals ability to form lasting memories by
adding a substance to their drinking water. The findings, which are
published in the scientific journal PNAS, are of potential significance
to the future treatment of Alzheimer's and stroke.
We are constantly being swamped with sensory impression, says Professor
Lars Olson, who led the study. After a while, the brain must decide
what's to be stored long term. It's this mechanism for how the
connections between nerve fibers are altered so as to store selected
memories that we've been able to describe.
The ability to convert new sensory impressions into lasting memories in
the brain is the basis for all learning. Much is known about the first
steps of this process, those that lead to memories lasting a few hours,
whereby altered signalling between neurons causes a series of chemical
changes in the connections between nerve fibers, called synapses.
However, less is understood about how the chemical changes in the
synapses are converted into lasting memories stored in the cerebral
cortex.
A research team at Karolinska Institutet has now discovered that
signalling via a receptor molecule called nogo receptor 1 (NgR1) in the
nerve membrane plays a key part in this process. When nerve cells are
activated, the gene for NgR1 is switched off, and the team suspected
that this inactivation might be important in the creation of long-term
memories. To test this hypothesis they created mice with an extra NgR1
gene that could remain active even when the normal NgR1 was switched
off.
Doing this, we found that the ability to retain something in the memory
for the first 24 hours was normal in the genetically modified mice,
says Professor Olson. However, two different memory tests showed that
the mice had serious difficulties converting their normal short-term
memories to long-term ones, the kind that last for months.
In order to be able to switch the extra NgR1 gene on and off, the group
attached a regulatory mechanism to the gene that reacted to a harmless
additive in their drinking water. When the extra gene was then switched
off, the mice retained their normal ability to form long-term memories.
By subsequently switching it off at different times after a
memory-forming event, they were able to pinpoint the effect of the NgR1
gene to the first week after such an event.
We know that concussion can cause someone to forget events that
occurred in the week before the injury, what we call retrograde
amnesia, even though they can remember events that occurred earlier
than about a week before. This we believe tallies with our findings,
says Alexandra Karlén, one of the scientists involved in the study.
The scientists hope that their findings will eventually be of use in
the development of new treatments for memory impairments, such as those
related to Alzheimer's and stroke. Medicines designed to target the
NgR1 receptor system would be able to improve the brain's ability to
form long-term memories. The studies were conducted in collaboration
with American researchers at the National Institute on Drug Abuse
(NIDA), NIH.
Publication:
A. Karlén, T. E. Karlsson, A. Mattsson, K. Lundströmer, S. Codeluppi,
T. M. Pham, C. M. Bäckman, S. O. Ögren, E. Åberg, A. F. Hoffman, M. A.
Sherling, C. R. Lupica, B. J. Hoffer, C. Spenger, A. Josephson, S.
Brené, & L. Olson
Nogo receptor 1 regulates formation of lasting memories
Nivel narrativo, status, persona y
tipología de las narraciones
José Ángel García Landa
Este
artículo presenta una interpretación y una crítica de los conceptos
narratológicos de nivel narrativo y persona narrativa, tal como son
definidos por Genette, Bal y otros teorizadores. Estos conceptos quedan
asentados con fundamentos más sólidos al relacionarlos con una teoría
semiótica más amplia, en especial con la teoría de la enunciación. La
estructura de la narración se basa en la construcción enunciativa de
sujetos textuales y en la capacidad del relato de incorporar múltiples
enunciaciones que pueden usarse para motivar su estructura discursiva.
Algunas de las principales posiciones narrativas (la narración en
primera persona, el narrador testigo, la narración autorial fiable o no
fiable) se examinan desde esta perspectiva. También se redefine el
concepto de metalepsis o ruptura de marco.
This paper is an interpretation and a critique of the narratological
concepts of narrative level and narrative person as defined by Genette,
Bal and other theorists. These concepts are placed on a firmer ground
by relating them to a wider semiotic theory, especially to the theory
of enunciation. The structure of narrative relies on the enunciative
construction of textual subjects and on the story’s ability to convey
multiple enunciations which can be used to motivate its discursive
structure. Some of the main narrative positions (first-person
narration, witness narration, reliable and unreliable authorial
narration) are examined from this perspective. The concept of
metalepsis or frame-break is also redefined.
Este artículo apareció en 1996 en el volumen
17 de Miscelánea: A Journal of
English and American Studies. La revista tiene ahora una nueva
edición en red que va completando volúmenes antiguos.
Siente que vive... piensa que siente... y aún más–se dedica a hacer
vida artificial. He ido a una conferencia del ámbito
cultural de El Corte Inglés:
Conferencia: Encuentros con la Ciencia
"¡VIVO, ESTÁ VIVO! EN BUSCA DE LA VIDA ARTIFICIAL"
Ricard Solé.
Zaragoza > El Corte Inglés de Pº de la Independencia > Sala de
Ámbito Cultural > 2ª Planta
Martes 10 de noviembre a las 19.30 hrs.
¿Podemos crear vida? Esta es la pregunta que desde Mary Shelley y su Frankenstein ha emocionado,
repelido o preocupado a muchos seres
humanos. Y, en pleno siglo XXI, estamos a las puertas de dar respuesta
a esa pregunta. Por supuesto, no será como el famoso monstruo de
Shelley, pero... ¿en qué consistirá? ¿Qué están haciendo los
científicos para conseguirlo?
De todo ello hablará uno de los más importantes científicos españoles
embarcados en el proyecto, Ricard Solé, de la Universidad Pompeu-Fabra.
Coordina: Miguel Ángel Sabadell y organizan el Colegio Oficial
de
Físicos, Real Sociedad Española de Física, Fundación Zaragoza Ciudad
del Conocimiento, Facultad de Ciencias de Zaragoza y Revista Muy
Interesante.
Ha explicado Ricard Solé no únicamente su fascinación temprana con el
Frankenstein de Mary
Shelley, un bonito caso de realidad
imitando a la ficción...
y los desarrollos de la robótica y "vida simulada" que se nos vienen
encima—sino sobre todo los experimentos de diversos equipos de
investigación (el suyo de Santa Fe, el de Craig Venter y otros) en dos
direcciones básicas:
- top-down, intentando
modificar formas vivas elementales para "reprogramarlas" y convertirlas
en herramientas manipulables—para producir proteínas, modificar las
células (con aplicaciones médicas...), crear una computadora
orgánica....
- y bottom-up, partiendo de
modelos matemáticos de la complejidad y de estructuras combinatorias en
ámbitos virtuales, estudiando cómo se generan los fenómenos
complejos que caracterizan a la vida. Darwin sale en términos generales
ampliamente validado de estos experimentos de selección natural
acelerada.
Una cosa que le hubiera gustado mucho a mi padre: la explicación en
términos de física básica de muchas de las cuestiones. La física, como
no podía ser menos, proporciona los parámetros básicos en los cuales se
mueve la generación de las formas posibles de vida a cada nivel. Lo
cual ha llevado a diversas cuestiones sobre la especificidad de la vida
en unos estrechos parámetros físicos (nuestro universo con su peculiar
equilibrio termodinámico, la química del carbono, etc.) o la posible
existencia de otros fenómenos "vivos" divergentes que son difíciles de
concebir con nuestros modelos actuales. (Me acuerdo yo aquí de las
vidas de las estrellas y de las llamas solares en Stapledon...)
Yo le hago dos preguntas al respecto. Primero, si seguía siendo el
paradigma aceptado la idea de Darwin según la cual la vida surgió una sola vez,
y que su misma expansión ha hecho que el fenómeno sea irrepetible al
transformar radicalmente las condiciones iniciales (otro bonito ejemplo
de retroalimentación...–no de retrotracción,
que en este caso sí es imposible). Y en efecto, es en lo que estamos:
la aparición de vida no es planteable científicamente como algo que se
esté dando "constantemente" a un nivel mínimo. La vida basada en el
carbono es como un potente virus que se ha adueñado del ecosistema y no
deja meter baza a nadie más. Pero en fin, es un paradigma, y el
conferenciante tampoco quería ser muy maximalista al respecto, pues hay
rincones mal explorados de la realidad.
También le he preguntado, ahora que la ciencia ya se preocupa por
fenómenos complejos a diversos niveles, y por integrar la escala
completa que va desde la física hasta la psicología social...
(... que por cierto, allí estaba la cosa un poco pez; ha mencionado el
conferenciante los fenómenos emergentes, pero no hacía llegar la
explicación de propiedades emergentes hasta el nivel estético, por
ejemplo, o el afectivo, u otros niveles que son digamos prerrogativa de
las humanidades. Una intervención magistral reciente que orienta estos
temas de forma más adecuada es la de Brian
Boyd en The
Origin of Stories. Más sobre estas cuestiones emergentes, o
de
emergencia, en un próximo artículo, "Consiliencia
y retrospección").
... pues eso, le he preguntado si no habría experimentado una cierta
revalorización la figura de Herbert Spencer. Que a mi entender no sólo
traza un gigantesco panorama global de la evolución global del universo
y la vida—una teoría mucho más ambiciosa que la de Darwin— sino que
tiende puentes muy interesantes entre ciencias y
humanidades, y hasta tiene una teoría sobre el origen de la vida como
fenómeno puramente físico, sin descender claro está hasta las
matemáticas ni los RNAs, que estamos hablando de tiempos
de la Reina
Victoria.
Pues no; Darwin es reivindicado en su 200 aniversario (y Poe en el
suyo—hablando de simulaciones de la inteligencia, le gusta al
conferenciante el razonamiento de Poe para demostrar la
falsedad de aquel famoso autómata, el Turco jugador de ajedrez).
Pero a Spencer en cambio no le ha llegado el turno; no proporciona
ideas
científicamente sometibles a prueba. Yo sin embargo lo veo muy
sugerente, y muy consiliente... y muy relevante para las teorías
de la complejidad y auto-organización. Aún lo veremos de vuelta.
A dialogue stemming from the Narrative-L distribution list. It
is about different time sequences in narrative and their structural
relationship. I restore the sequential order of the exchange—otherwise
e-mail responses, like blogs, have an analeptic structure and move
steadily back in time:
My overall claim is that
Genette's model needs to be adjusted so that it does not require a
logical ordering of all story events, but only of a small number of
core story events. Events that occur outside of the essential core needonly be understood in (temporal) relation to the
core, not necessarily in relation to each other.
My own feeling is that written fiction can
indeed "roam" much more freely in time and space, especially in
expository passages, that is, passages where the action is not set in
any specific temporal-spatial (scenic) frame. Also, it seems to me that
chronological/logical order is more important for those events that
take place in the fictive present than for the events represented in
retrospective or prospective passages. It is often quite difficult to
arrange events evoked in flashbacks in various parts of the
narrative in a chronological sequence, especially in novels with
multiple story lines. On the other hand, it is usually less
difficult to keep track of what is going on in the narrative
present, since it unfolds more or less chronologically. Sellars
formulation concerning "events that need only be
understood in (temporal) relation to the core, but not necessarily in
relation to each other" is IMHO a quite good description of the
relation between main narrative and anachronies in many novels.
I would also like to mention
list member I.S. Talib's fine article on "Nostromo" ("Conrad's Nostromo
and the Reader's Understanding of Anachronic Narratives") where he puts
forward the hypothesis that the fictive present (rather than the
underlying fabula/story "per se") is the most important point of
comparison or anchoring point for the reader in the processing of
anachronic narratives. Accordingly, what makes "Nostromo" a
somewhat difficult read is the fact that the narrator does not
establish such a fictive present until quite late in the narrative:
"The narrative "now" is the
Archimedean platform from which the past and future could be moved
about in the reader's mind during textual response. Even if the
chronology continues to move backwards or forwards after the narrative
"now" has been found, these movements could be seen in terms of
clear-cut analepses or prolepses from the "now", instead of unmotivated
movements back and forth in time. I am convinced that this inability to
find the narrative "now" during reading performance lies behind many
readers' difficulties with the chronology of Nostromo, where,
as Said has observed, "the present seems most reluctant to hold center
stage".
Best, Eva
____________________
Dear Eva,
If you're interested in that line of criticism of Genette's model you
might also be interested in this paper, which puts forward a similar
proposal (the one in the quote from Sellars' paper):
Adams, Jon-K. "Order and Narrative." In Recent Trends in Narratological
Research: Papers form the Narratology Round Table ESSE-4, September
1997, Debrecen, Hungary, and Other Contributions. Ed. John Pier. (GRAAT
21). Tours: Publications des Groupes de Recherches Anglo-Américaines de
l'Université François Rabelais de Tours, 1999. 111-28.
Thanks for the response. I have
Adams' article, which I think is quite interesting and
thought-provoking. Adams has also pursued this line of thought in "
Narrative theory and the executable Text" (Journal of Literary
Semantics. Volume 29, Issue 3). Adams does not refer to the differences
between film and written fiction, though-that's why I thought it would
be interesting to hear what film narratologists have to say on the
matter.
Although Genette himself describes
his method as involving a comparison between two different orders
(story order versus discourse order), I would not consider this way of
looking at anachronic narratives as a criticism of Genette's
method-after all, the notion of a chronological "primary narrative" is
a vital part of Genette's theory of narrative order as well. In fact,
his categories of anachronies (external/internal,
heterodiegetic/homodiegetic) more or less depend on a well-defined
"narrative present", from which the anachronic segments can deviate in
various ways. If there is no clear primary narrative, or if the
narrative goes "backwards", it might be quite hard to decide whether a
specific chunk of discourse should be regarded as a chronological
deviation (deviation from what?).
As for the issue of absolute
chronology, it might be that most readers do not consciously register
that the analeptic or proleptic segments are "achronous" (in the sense
that they cannot be arranged in a clear chronological sequence), as
long as the background information they provide can be integrated into
the ongoing action.
Another problem with regards to the
analysis of narrative order is that "event in the fabula" and "narrated
event" are still quite nebulous concepts in narrative theory-as you
yourself have shown in your fine (Spanish) introduction
to narrative theory. I have seen some quite odd applications of
Genettian theory, where every element in the text that could
conceivably be considered as an "evocation" of an earlier or later
event is included in the analysis, with the result that even (in my
eyes at least!) quite straightforwardly narrated passages are described
as displaying complex anachronic movements between various temporal
positions.
Best, Eva
____________________
dear Eva,
Well, Genette himself provides the model for "microscopic" analyses of
temporal complexity in Narrative
Discourse, just before he embarks on the "macro" analysis of
prolepses, analepses, etc... and then he finishes the chapter on
anachronies with a reference to "achrony", when temporal relationships
become too vague or complex to track down. Still, perhaps we analysts
are tempted by the most extreme cases (Proust, Memento, etc.) while most narrative
is comparatively straightforward in this respect; thence the temporal
disconnection of anachronies Adams alludes to. Both in films and in
novels the notion you allude to, an "ongoing present" which serves as a
basis for eventual anachronies, is crucial, since it provides for
immersion, an essential ingredient in narrative, especially in popular
narrative. Thanks for the answer!
Jose Angel
____________________
Eva Broman escribió:
> Hi again,
>
> Thanks for the personal reply! I had hoped that my query would
generate some onlist discussion among the narratology mavens,
especially since the fabula/sjuzhet dichotomy has been so influential
*and* contested. However, it seems that nobody except you took the
bait!;-)
>
> I have to admit that I find Genette's micro-analyses a bit
problematic...I have the feeling that he focuses too much on relations
between "temporal positions" rather than relations between events
(characters' physical, mental etc. actions), which I think is the most
important element of temporal analysis at the micro-narrative level.
>
> To me it seems as Genettes efforts to "date stamp" the text
fragments he deals with and arrange them in elaborate arithmetic
formulas doesn't really convey the reader's experience of temporality
in these sample texts. Take this passage, for example, where Genette
has marked the "narrative sections", which each belong to a specific
temporal position in the "histoire":
>
> D) Swann interested Bloch greatly by telling him that the Prince
de Guermantes was a Dreyfusard. "We must ask him to sign our appeal for
Piquart; a name like his would have a tremendous effect". But Swann,
blending with his ardent conviction as an Israelite the diplomatic
moderation of a man of the world, (E) whose habits he had too
thoroughly acquired (F) to be able to shed them at this late hour,
refused to allow Bloch to send the Prince a circular to sign, even on
his own initiative.
>
> In my reading experience, the marked sentences would be the ones
I'd focus on when trying to assess the temporal order between the story
events narrated in this passage; Genette's narrative sections E and F
contain background information, which play a minor role in my
understanding of "what is happening" in this particular passage. And
yet Genette includes them in his scheme of the temporal relations
between the events in the story and their presentation in the
narrative, which results in (in my humble opinion, at least!) an overly
complex representation. Furthermore, in Genettes scheme you get the
impression that the events described in section D and F belong to the
same chronological level (level 6, "the Swann-Bloch luncheon"). Such a
notation misses that there is a chronological passing of time within
that level. If you look at the segment in which this extract belongs,
you see that all the events which are included in the "Swann-Bloch
luncheon" section follow each other in diegetic time. At " F6" Swann
does not allow Bloch to send the circular, then he repeats himself,
then he refuses to sign it himself. At "N6" we find a summary account
of the result of the action at F6. Genette's method of analysis
suggests that "D6", "F6" and "N6", while progressing in presentational
order, do not progress in chronological order. Although his method
ostensibly deals with temporal sequencing on the narrative micro-level,
it cannot account for "iconic sequence", which I would say is one of
the most important features of narrative temporality at this level of
analysis. Of course, it might be that Genette thought this type of
(chronological) temporal sequencing so mundane and self-evident that he
refrained from dealing with it, concentrating on miniscule anachronic
movements instead!
>
> It might also be that Genette never intended these particular
sample analyses from the 70's to be used a general model 30 years
later-the problem is that many budding narratologists (e.g. PhD
students!) regard them as the gospel truth and apply them mechanically
on their chosen texts, which sometimes results in some rather bizarre
descriptions of temporal structure. Anyway, I find Genette's examples
and analyses of macro-structural anachronies more convincing and
useful, and quite close to the work of Lämmert and other theorists of
narrative time.
>
>
>
> Eva
____________________
Dear Eva,
Well, actually when one thinks of Genette's account of temporal
structure one thinks of the "macro" analyses of time instead of the
micro ones you mention, but I think both are useful and
illuminating---although of course one may disagree (actually one
disagrees at almost every step!) with the actual analyses carried out
and even with the conceptual apparatus, which struck people as complex
but in fact deals in a simplified way with the complexities involved in
narrative. That is, I like both kinds of analysis, and the way they
allow us to connect on the micro side with grammatical analyses of time
at sentence level, anaphora, coherence, and the traditional
"linguistic" approach to time; and on the macro side with large
categories of textual organization such as narration and focalization.
I'll just focus on one of the cases you mention, to show that I also
find them problematic, and how they should be even more complex. As to
your objection that this does not account for the reader's experience
of temporality... well, there is a problem with the notion of
experience, because in a narrow sense experience is identified with the
conscious, attentional aspects of consciousness. But what makes for the
reader's experience, in a wider sense, is the whole, both what is
consciously attended to, and what has been interiorized or
"grammaticalized" and thus works unconsciously. I think that must be
accounted for, too, although of course it is a different plane of
analysis. For instance, in the passage you quote, take just the first
sentence: "Swann interested Bloch greatly by telling him that the
Prince de Guermantes was a Dreyfusard". We have a whole narrative
sequence there, part of it by implication: 1. the Dreyfus case (a whole
story in its own right). 2. The Prince de Guermantes becoming a
Dreyfusard, a choice or significant response by one of the characters.
3. Swann's learning of it. 3. Swann's telling Bloch. 4. Bloch's
reaction. In context, there is also the story of Swann's relationship
to the Prince, and to Bloch, especially in the light of Swann's telling
Bloch not to send the manifesto to Guermantes. So each micro event
acquires its full sense in the context of larger events---including the
Jewish diaspora in the larger historical background. And then, in the
larger temporal frame, one must go beyond this particular episode in
the Recherche to the larger
frame, where the characters' actions and choices are seen in
perspective from the authorial viewpoint. And this authorial viewpoint
is itself situated in history—which is why Proust can write with a
measure of hindsight and panoramic omniscience on the Dreyfus case. Of
course this authorial dimension of temporality is another of the
missing or faulty pieces in Genette's analysis, given that his model
leads us to disregard Proust (even as an implied author) and
concentrate at most on "Marcel" the narrator, as the most encompassing
frame of narrative analysis, temporal or otherwise.
I suppose everyone must build their own model of temporal and
structural categories for narrative analysis, depending on the needs,
interests and priorities of their analysis. But the most comprehensive
models, which find a place for the simpler ones, must necessarily be
complex, and sometimes unwieldly, a way of "killing flies with cannon",
as we say here in Spain!
Jose Angel
____________________
Hi!
Thanks again for your thoughtful response! I agree with your thoughts
on the particular passage, which I think go far beyond the standard
conception of narrative/sjuzhet order as a "distortion" of a
pre-existing temporal sequence of events, which is Genette's main
concern at this point. As I wrote, my comments were more focused on the
reader's impression of temporal progression in the particular passage.
It seems to me that the subordinate clause which Genette in his scheme
indexes as containing two narrative sections/"events", does not really
affect our sense of temporal progression/ordering in this particular
episode-they function more as an explanatory background to the distinct
event that follows (the fact that Swann refused to allow Bloch to send
the circular). Genette's micro-structural analysis of narrative order
doesn't really account for the alternation between more or less static
background information and dynamic foreground in narrative discourse,
which I think is vital for the study of narrative progression.
> But Swann,
> blending with his ardent conviction as an Israelite the diplomatic
> moderation of a man of the world, (E) whose habits he had too
> thoroughly acquired (F) to be able to shed them at this late hour,
Of course, I'm quite influenced by linguistic theories of foreground
and background in narrative, such as those proposed by Reinhart, Dry
and Fleischman. My personal reading experience is that in most
narratives there is a "skeleton" of narrative clauses/dialogue sections
which propel the action forward in the narrative now, and which we use
as a kind of scaffolding to understand "where we are" in the evolving
story. Other types of passages (thought representation/memory
monologues, description, iterative sections etc.) do not convey the
sense of time passing in the same way. Of course, in many novels the
actional skeleton is not very important at all, while the inner fabula
takes center stage (memories of things that happened in the narrative
"past", projections of possible future events etc.). This multilayered
nature of narrative discourse is not really accounted for in Genette's
micro-analyses, although it is quite apparent in his description of
Proustian "omnitemporality".
If you have the time, I'll give you an example of the kind of
meticulous analysis of narrative time that I personally find somewhat
misleading (the section concerning time is quite far down in the text):
The question whether this type of analysis should be considered
adequate or not obviously depends on our definition of "event" and
"fabula". However, if event should primarely be considered as something
someone does (thinks, says) in the fictional world, and fabula as a
(reconstructed) coherent series of such events/episodes, I think
FitzSimmons analysis is too wide-ranging. For example, if a person in
the fictional now mentions a historical event in conversation or if
someone sings a song that might be temporally indexed, should these
mentioned "events" be included in a description of the "action" or
"story" that the narrative conveys or represents?
FitzSimmons does include such instances as "events" in his
paraphrase...I wouldn't deny that there is a complex layering of events
and time schemes in Faulkner's fiction, but somehow I feel that this
type of analysis makes it unnecessarily complex!
I don't want to take up too much of your time, so I'll stop here!
Best, Eva
____________________
Yeah, I agree with your view that there are lots of temporal structures
and distortions but some are more relevant than others to account for
the reader's experience---and also to characterize the author's style.
I suppose part of the issue is the difference between the temporal
structures that are "already" there as part of the characters' world
(or as part of background stories, songs, etc.) and those that are the
immediate concern (attentional one might say) of the narrative, and its
own work as an exercise in temporal structuring. Although some authors
are more attentive than others to the "received" time of objects,
received stories, myths, and so on, it doesn't make sense to collapse
all of those events of many different kinds at the same level, as
events in a fabula. One could say that the universe is a big story
which encompasses everything all right, and everything's a chapter of
that sequence of events--- but then the differences between different
frames must be attended to, and the cogs and wheels of narrative, so to
speak, are also part of the story---a watch is not the same thing as
the pieces which make it up, all in a row. So I think we agree on the
way to deal with these issues in narrative analysis. Glad about this
exchange, Eva, we'll be around I guess; greetings from Zaragoza, Spain.
Enunciación, ficción y niveles
semióticos en el texto narrativo
José Angel García Landa
Este artículo examina algunas conexiones conceptuales entre las áreas
de la narratología y de la pragmalingüística, con especial atención a
las particulares características enunciativas del discurso de ficción.
Se propone un modelo descriptivo de análisis semiótico, tomando en
consideración la compleja estratificación estructural de la ficción
narrativa y la diferencia entre los niveles de enunciación y los
niveles de ficcionalidad.
__________
This paper examines some conceptual connections between the areas of
narratology and pragmalinguistics, with a specific focus on the
enunciative peculiarities of fictional discourse. A descriptive model
for semiotic analysis is proposed, taking into account the complex and
stratified structure of narrative fiction and the difference between
levels of enunciation and levels of fictionality.
El artículo apareció en 1994 en el
volumen 15 de la revista de Filología Inglesa de nuestro departamento,
la Miscelánea, que por entonces editaba yo. Era un volumen de homenaje
a Carmen Olivares, próxima a la jubilación. Tuvo la revista una primera
edición electrónica a mi cargo, en los noventa, que luego desapareció
de la red; ahora reaparecen poco a poco algunos volúmenes antiguos en la nueva edición electrónica
de la revista llevada a cabo por las actuales editoras.
Acabo de descubrir en la página web de nuestra Facultad el enlace a la
aplicación PeopleSoft, utilizada por la Universidad para gestión de
datos del personal. Ya había oído hablar de ella, pero no me había
picado la curiosidad de entrar. Hoy he perdido un poco el rato
completando datos míos que no figuraban, cuando he visto un enlace que
dice: "¿Te gustaría conocer a tus compañeros de trabajo?" Me quedo
mirando, y aunque a algunos ya los conozco y a otros los voy
conociendo, hago "click". En el departamento de "Filología
Inglesa y Alemana"
aparecemos una lista de profesores y empleados (que supongo no se verá
sin clave de acceso), con unos pocos datos y hasta fotos, algunos con
unas caras que dan que pensar; otras salen guapas, mira tú. Pondría un
pantallazo de Selected Portraits,
pero en fin, por lo de la atención a los datos personales nos
cortaremos. En las universidades americanas esto suele ser público, sin
embargo.
Más erróneas que las fotos, sin embargo, me han parecido algunos datos.
Empezando por los cuatro catedráticos de Universidad, que encabezan la
lista: Susana Onega, Celestino Sigifredo Deleyto, Francisco Collado, y
Mª Mar Azcona. No conocía a algunos profesores titulares de los que
allí figuran, entre ellos Oana María Carciu, José Manuel Soriano
Sánchez y Catalina Sánchez Ballestín Cucala. A Fernando Repullés lo
conozco, pero que yo sepa tampoco es
profesor titular. Y hay otros muchos datos erróneos.
Me ha llamado la atención lo de que por primera vez este año hay
profesores Eméritos en nuestro departamento. Y por fin les puedo poner
cara a varios profesores a tiempo parcial que sólo conocía de nombre,
al no haber ni un Consejo ni lugar en que coincidamos todos y podamos
vernos las caras—sólo en la Red que Todo lo Cogerá. Es sin duda una
aplicación útil, esto de PeopleSoft, y echaba yo en falta algo así, sin
saber que lo tenía... pero habrá que darla a conocer mejor y cuidar más
la exactitud de los datos que se introducen. Le envío una versión
expurgada de este artículo al director de mi departamento, para que
pida que se corrijan los errores.
Había poco público en la jornada. Era un homenaje a los
maestros aragoneses asesinados "por el franquismo"—aunque muchos, como
mi abuelo, en realidad fueron asesinados antes de que existiera "el
franquismo". Y la media
de edad de asistentes rondaba los sesenta años. Parece que no hay mucha
voluntad de memoria, como ha observado alguno de los ponentes. Y desde
luego ningún interés por la cuestión entre los futuros maestros en
formación.
Los maestros asesinados en Aragón, ya sea al principio del
levantamiento derechista, o tras la victoria de los franquistas, fueron
más de cien. Nos han contado los ponentes, desde un punto de vista
mayormente
izquierdista y republicano, la labor cultural y social de esos maestros
en los pueblos, muchos de ellos enfrentados a los poderes
fácticos de caciques locales y curas. Había entre ellos mucha
conciencia de la necesidad de una profunda reforma social, y fueron
activos colaboradores en muchos casos de los partidos y sindicatos de
izquierda. Al parecer mi abuelo estuvo afiliado a Izquierda
Republicana, el partido de Azaña (ese que quería "triturar a la
Iglesia"), aunque en una conferencia de hoy han aludido a él y han
dicho
que era conocido que era católico—lo cual no impidió que fuese una de
las primeras víctimas de su región, denunciado como otros maestros por
vecinos reaccionarios, rencorosos y criminales. "Les tenían ganas",
dice otro de
los conferenciantes.
Los maestros republicanos realizaron un considerable avance en la
educación con pocos medios y mucha voluntad y dedicación; fueron
agentes de alfabetización y de concienciación social para los derechos
de los ciudadanos, además de maestros de escuela. Mi abuelo en concreto
cambió su pueblo de sitio, bajándolo del monte hasta el valle y la
carretera, y gestionó todas las ayudas y papeles necesarios. Otros
muchos daban clases gratis a los mayores analfabetos, en las casas del
pueblo y demás. E informaban a la gente de los derechos que les daba el
nuevo régimen. No se equivocaba en
cierto modo el franquismo al considerarlos agentes activos a favor de
la República—y actuó en consecuencia con la mayor brutalidad, siguiendo
los planes de Mola de sembrar el terror desde el principio y exterminar
a cuantas personas políticamente comprometidas con la izquierda se
pudiese. Luego se expulsó en bloque a todos
los maestros de sus puestos, y sólo se permitió reingresar a quienes
tuviesen buenos informes de curas y demás, y jurasen lealtad al régimen
franquista.
Historias terroríficas esconden las guerras civiles, de rencillas entre
amigos y familias. Por eso no es extraño que este tema de los
asesinatos, castigos y expulsiones no termine de
digerirse, y que pase sin transición (o con Transición) del tabú al
olvido. Claro que hay una cierta simpatía hacia el tema por parte del
gobierno, y subvenciones y jornadas, y muchos esfuerzos ahora por parte
de unas pocas voces destacadas (Vicenç Navarro por ejemplo en
un documental proyectado aquí, La
escuela fusilada).
Pero el público está frío, y pasa como digo del silencio al desinterés.
Se ha sido doblemente injusto con estos maestros, y con otros
represaliados, primero con el tratamiento injusto y criminal que se les
dio, y luego no reivindicando adecuadamente su memoria cuando se
podía—en aras de la reconciliación, como si la paz social no fuese
posible sin la continuación del olvido.
Los maestros de la República llevaron adelante, frente a las
estremecedoras limitaciones de su tiempo y contexto, un ideal de
educación pública, gratuita, laica, universal, igual para los sexos;
una educación crítica y basada en la actitud activa de los alumnos...
al menos en los mejores casos. Esa herencia (sin duda un tanto
idealizada aquí)
la ven olvidada y desperdiciada los conferenciantes: no se ha
reconectado con la herencia de la escuela republicana, y no tenemos una
escuela a la altura que requerirían esos ideales. Yo quiero pensar
que todos estos años se han desarrollado otras cosas también, dentro de
nuestras limitaciones: tolerancia, y también conocimiento. Pero sí
falta conciencia de la ciudadanía, y quizá de ahí la renuencia de las
instituciones a hacer un homenaje—una placa, una historia oficial—que
recuerde lo sucedido en cada una de ellas en esos años de infamias,
torcimiento de voluntades, y
sometimientos obligados. (Por ejemplo, nuestra Facultad de Filosofía y
Letras no creo que tenga la menor intención de escribir una historia de
sus
profesores represaliados).
Y de ahí también la indiferencia de
los estudiantes de Magisterio a esta herencia de sus mayores. Casi
podría decirse que han boicoteado las jornadas, para vergüenza de
nuestra universidad. Y es que nuestro país en realidad tiene la
educación que lo retrata. No es un país ni muy amante de lo público, ni
de lo
gratuito; ni es laico mayormente, ni se cuida mucho de valores
universales y derechos
ciudadanos, ni es consciente de su historia—a no ser con una mezcla
nebulosa de trauma, olvido y frivolidad.
Es una situación lamentable, la del pesquero secuestrado,
que jamás debería haberse dado. Porque no hay que ir a pescar a costas
de piratas—Y porque no debería haber costas de piratas. O porque no es
competencia del gobierno español defender barcos con bandera de
Euskadi, o de Cabo Verde, o de Panamá, o de la que lleve. Pero hay
piratas, y han ido allí los pescadores, y ahora están prisioneros, y se
ha hecho responsable de ellos el gobierno como si fuese un problema
nacional, y ahora está prisionero el
gobierno por haber aprisionado a dos piratas, porque hay que
devolverlos para poder pactar.... y es legalmente imposible...
La única solución decente sería dejar claras a los piratas dos
cosas—por
supuesto sin dejar que huyan con el barco a ningún sitio. Lo que
tendrían que tener claro es:
- Que si se rinden y entregan a las tropas, tendrán un juicio justo
según los tribunales españoles. Que igual hasta deciden que no es
competencia suya juzgarlos.
- Y que si no se rinden, van a morir todos, esta semana: unos a tiros
en un asalto, en cuanto dañen a algún rehén, y otros colgados del palo
mayor. Que es lo que siempre se ha hecho con los piratas.
Pero ni el gobierno tiene esto claro, ni le permite la ley
internacional tenerlo claro (pues a esos efectos los piratas no existen
ya, son seres de ficción o de película camp).
Podría haberse dado una solución eficaz y maquiavélica, por la vía de
los hechos, y corriendo un tupido velo los primeros días—y las quejas
al maestro armero. Pero ahora el caso está publicitado, y el gobierno
está prisionero de su propia retórica buenista. Por eso no tiene
solución buena el caso. Ni éste ni el siguiente.
Otra solución, claro, es la que va a haber—la indecente: echarles una
carretada de
dinero a los piratas, el doble de lo que pedían, y devolverles a
sus
colegas, y olvidarse de la vergüenza, y de la estrategia, y de la
justicia, y de la dignidad. Eso es más factible: total, España y su
justicia, por no hablar de su honor, son artículos de saldo. Y con esta
"solución" se están poniendo las bases del próximo problema, del
próximo secuestro.
________________
PS, 18-N: Se cumplen de momento
nuestras previsiones, con el rescate pagado, la justicia retorcida para
ver cómo se puede "liberar a Willy", y el gobierno echando nubes de
humo y tinta de calamar en todas direcciones para eludir sus
responsabilidades. Si este país tuviese criterio, o dignidad, esto
sería la caída del gobierno Zapatero. Pero tantas otras cosas deberían
haberlo sido ya antes... y donde no hay ni criterio, ni dignidad, entre
los electores, sería perjudicial para un político tenerlos: y tanto
mejor parado, y reelegido, sale el gobernante que actúa de modo indigno
y carente de criterio.
El foro como herramienta en la docencia universitaria
(Es un cursillo del ICE, impartido por Concepción Bueno García,
que voy anotando en directo).
Utilizaremos el sitio de creación de foros "Forogratis", http://www.forogratis.es
Es una herramienta abierta, no limitada a la universidad, que permite
la creación y administración de foros para cualquier finalidad. También
veremos los foros de Moodle, que están integrados en la docencia
universitaria. (También los hay en WebCT).
Puede ser apoyo el foro para la docencia presencial, semipresencial o a
distancia. Estudiaremos sus procedimientos de gestión, los foros en
Forogratis y en Moodle, y discutiremos ideas sobre cómo evaluar la
participación de los alumnos en el foro (no siempre necesario, pero sí
conveniente en muchos casos).
Un foro es una herramienta asincrónica en la que los mensajes pueden
ser vistos por cualquiera de los participantes en el foro. Todos a
todos, no como el correo "uno a muchos" o "uno a uno". Asincrónica
porque no es "en directo", queda para consulta posterior, no como el
chat.
Contestamos en el foro a la pregunta "¿un foro en mi asignatura?" No
hace falta registrarse en este foro, y se puede participar con
pseudónimos. También se puede entrar como usuario registrado, y así se
evita tener que introducir el nombre y el código de seguridad cada vez.
Sólo los usuarios registados dejan un correo electrónico.
Observo que:
- No se tiene constancia de quién escribe realmente las
participaciones. Como con cualquier trabajo escrito no presencial.
- Los participantes en el foro son entes virtuales, como los "autores"
en literatura (George Eliot, Zane Grey, Gerónimo Stilton, etc.). No
tienen entidad académico-administrativa.
Gracias al anonimato se pueden dar respuestas a veces más sinceras, o
hacer preguntas "tontas" sin sentir la presión del grupo.
Pero registrándose se tienen los correos electrónicos realmente usados,
que normalmente no son los asignados oficialmente en la Universidad
(normalmente ignorados).
Se fomenta la participación, que en clases numerosas es difícil, y
también la participación reflexiva, el trabajo en grupo, el aprendizaje
cooperativo e intercambio de ideas, el debate... Se pueden tener en
cuenta para la evaluación cuestiones como la coherencia y razón de los
argumentos, los conocimientos mostrados, la ortografía... aunque
siempre teniendo en cuenta que la autoría es dudosa por definición, y
mejor que sea en todo caso una nota complementaria.
El número de alumnos también es un problema en los foros. Por ejemplo,
valorar la originalidad de una respuesta entre 200 a la misma
pregunta... puede ser difícil.
Puede establecerse y es muy útil un foro específico de dudas: para que
se las respondan entre ellos, o que las responda el profesor. Requiere
cierta supervisión, aunque lo normal es que si un alumno se atreve da
una respuesta a la duda de un compañero sea con cierto fundamento. En
todo caso hace falta una supervisión regular; lo mismo si es un foro
para desarrollar un trabajo en grupo.
También es el foro una buena manera de publicar actividades, para que
los alumnos tengan oportunidad de ver el trabajo de los demás. Por
ejemplo, se puede hacer una compilación y valoración de recursos web
sobre determinado tema, y enviar las páginas con la valoración de cada
cual al foro. O se pueden hacer compilaciones de noticias recientes en
la prensa escrita acerca de cuestiones de interés para la asignatura,
para un trabajo sobre un tema específico...
Puede ser también el foro un sistema personal de evaluación de la
propia docencia; saber cómo van las cosas... aquí sí es conveniente el
anonimato, no optativo sino obligatorio.
También es un instrumento para recabar opiniones sobre fechas de
examen, o el tiempo de exposición de trabajos, etc... cuestiones de
organización práctica de la asignatura, dando un tiempo establecido
para ello.
En el enlace del final, una vez creado el foro y entrando como
administrador, puedes ir a la página de administración, y allí crear
foros nuevos, administrar el foro... Importante: especificar que el
foro está abierto. Cuidado con la "autopurga" que borra el foro. En
Forogratis, cada foro se divide en diversos temas, que a su vez se
subdividen. Inauguro el primer tema (o primer foro, que los llaman
aquí) de mi foro, llamado "Dudas y preguntas".
Si queréis os podéis registrar, pero de momento garantizo más actividad
en este blog.
__________________________
Hablaremos algo sobre la estructura de los foros y su ciclo de vida.
Lo foros tienden a enmarañarse, y es difícil mantener bien organizados
los temas y sus respuestas. Se pierden los hilos de las discusiones.
Conviene dar a los estudiantes unas normas de contribución lo más
claras posible, para evitar mezclar temas. (O establecer preferencias,
según el contexto... que sea sólo el profesor quien abra tema puede ser
útil en unas actividades, y no en otras).
En un foro de dudas, por ejemplo: "Revisad primero los mensajes
anteriores". "Ver si tu duda corresponde a algún tema de los ya
abiertos". Conviene evitar en lo posible abrir temas nuevos si son
repetitivos con respecto a hilos anteriores. En un debate sobre un tema
dado, quizá convenga que todo sean respuestas a un tema, no "temas
nuevos" de primer nivel. Todo lo que sea seguir un orden ayuda a
localizar la información más fácilmente.
Si las asignaturas se tienen incluidas en WebCT y Moodle ya tienen allí
un foro. Tienen la diferencia con respecto a las plataformas gratuitas
de que no es posible la participación anónima, que puede ser
interesante. Claro que alli se pueden hacer consultas y encuestas
anónimas hasta cierto punto. Pero muchas veces se encuentra más
conveniente usar los foros ya integrados en la asignatura. El problema
de portabilidad a otras universidades, acceso de alumnos externos, es
también un problema. Por otra parte, las herramientas externas no
integradas en Moodle y WebCT son generalmente ignoradas por los
alumnos, a menos que se insista mucho en su uso. Moodle y WebCT
fomentan más la participación de los alumnos matriculados. Cada cual
tiene que sopesar las herramientas más convenientes para su situación.
Con respecto al ciclo de vida de un foro, también depende del tema. Un
debate, un foro de asignatura, etc. tienen un principio y un fin
establecidos, no son indefinidos. Los foros de dudas pueden ser más
abiertos en cuanto a su ciclo de vida. Es interesante cerrar el foro
con un debate o una puesta en común, darle una clausura o una
valoración global del profesor. También conviene especificar el tipo de
participación que se espera de los alumnos, o un número de
participaciones, etc.: en suma, definir los compromisos de los alumnos
y los del tutor. Y vigilar que las intervenciones sean pertinentes
respecto al asunto tratado. Conviene guardar todas las contribuciones
en un histórico (para hacer listas de FAQs una vez se tenga perspectiva
con varios cursos). Pueden pasarse las síntesis finales del foro a una
página web vinculada que quede para consulta... filtrando las
cuestiones más interesantes o dándole la forma que más convenga.
y ahí hemos abierto en un curso asociado un "foro sobre el foro" de
demostración. En Moodle se pueden abrir tantos foros como se quieran en
cada tema del curso. Así que abro también un foro de dudas y consultas
en mi Moodle de la asignatura de comentario de textos de la Universidad.
En las opciones avanzadas de Moodle se puede activar la opción para
establecer "agrupamientos", para dividir a los alumnos en grupos de
trabajo; así se pueden crear grupos visibles mutuamente o separados;
estos "agrupamientos" hay que distinguirlos de los grupos que puedes
establecer en primer nivel.
Moodle da opción a calificar las intervenciones en los foros. Conviene
que estas calificaciones sean orientativas para el alumno, para que
tengan feedback del profesor sobre si han orientado bien la actividad,
—más bien que algo que vaya a determinar realmente la nota final.
Remitentes:
Dres. José Angel García Landa y Beatriz Penas Ibáñez Destinatarios: Sr.
Director del Departamento de Filología Inglesa y Alemana; Sr.
Subdirector de Ordenación Académica / Presidente de la Comisión de
Ordenación Docente del Departamento de Filología Inglesa y Alemana Asunto: Resolución
asignación docente en el Máster 2009-2010 Fecha: 5-11-2009
Sr. Director / Sr. Subdirector:
En respuesta al escrito del Sr. Director de fecha 26 Oct. 09, en el que
se nos solicitaba entrega de currículum vitae y justificantes de
méritos con vista a su baremación para la asignación docente pendiente
del POD 2009-10 (relativa al "conflicto en la asignación docente" en el
Máster de Estudios Textuales y Culturales en Lengua Inglesa), nos
cumple manifestarles lo siguiente:
- Con fecha de hoy depositamos en Registro los documentos solicitados,
para que se realice la asignación docente conforme a la normativa
establecida en el Departamento.
- Consideramos sin embargo que el procedimiento está viciado de
partida, pues tal y como hacíamos constar en nuestros votos
particulares al último Consejo de Departamento, no se siguieron las
órdenes del Rector de aplicar la sentencia del Juzgado relativa a la
asignación docente de este Máster "en sus propios términos." Recordarán
Vds. que ni siquiera se consideró en el Orden del Día la aplicación del
punto 4 de la sentencia y de la orden del Rector, relativo a la
retrotracción del procedimiento. Si
la normativa surte efecto sólo a partir de este curso académico, no se
ha retrotraído: se cambia ahora, y no se ha obedecido la sentencia
judicial tal como ordenaba el Rector.
- Ha de tenerse en cuenta que, al habérsenos excluido contrariamente a
derecho desde el inicio mismo del diseño del máster, las asignaturas en
disputa, aun siendo de denominación general, han sido programadas
específicamente ajustándose al perfil de las personas que las han
estado impartiendo indebidamente. Esto también tiene consecuencias
prácticas a la hora de la baremación, según interprete la Comisión el
concepto de "afinidad" y perfil.
- Observamos que en el extracto del borrador del Acta de Consejo de
Departamento incluido como anexo en el escrito se menciona la
retrotracción en diversas ocasiones—pero ello no significa que se haya
llevado a cabo, pues como todos sabemos no se ha reasignado conforme a
derecho la docencia de los dos cursos anteriores al presente. Esto
tiene consecuencias para la baremación de los méritos, en particular el
punto relativo a la "antigüedad en la impartición de la asignatura".
- Por todo ello, consideramos que el Departamento debería reconsiderar
su actuación y que, antes de embarcarse en procedimientos
administrativos inútiles, debería atenerse estrictamente a la ejecución
de la sentencia y a todos los puntos de la
orden del Rector
para ejecutarla en sus propios términos. Mucho nos tememos que de lo
contrario este engorroso procedimiento de asignación docente pueda
resultar nulo. Con el planteamiento que se le está dando a este asunto,
no hay manera de que la Comisión de Docencia acierte en su actuación.
- Es ésta la primera vez que se aplica el procedimiento de asignación
de docencia "por idoneidad", que aprobó hace años nuestro departamento.
Creemos que más que un procedimiento de resolución de conflictos es un
procedimiento de creación artificial de conflictos de asignación
docente—pues idóneos somos por definición todos los profesores de los
cuerpos docentes universitarios que dentro de la misma área, como en
este caso, hemos pasado por acreditaciones y oposiciones repetidamente.
Recordamos que en nuestro caso los perfiles docentes de la plaza sujeta
a oposición fueron en su momento, respectivamente, Crítica Literaria
Inglesa y Norteamericana y Comentario de Textos Ingleses. Rogamos
se considere lo que sucedería con el POD si una decena de profesores se
viesen envueltos en estos conflictos artificiales cada año.
Consideramos que será una buena ocasión para que la Comisión
departamental de Ordenación Docente reconsidere, dado lo
farragoso del procedimiento, la oportunidad de mantener esta
normativa peculiar. Rogamos se proponga al Consejo de Departamento su
modificación para atenerse a las normas seguidas en todos los demás
departamentos de esta y de cualquier otra universidad.
Hoy estábamos entregando el material para
nuestras "oposiciones"
en el Registro—y ha habido que ir a otro registro, en la Facultad,
porque en el de la Universidad les parecía una cosa rara y sin
precedentes, preferían que se hiciese cargo la Facultad, que es un
registro auxiliar igualmente válido.
Y de camino, llevando nuestros materiales, nos encontramos con el
Subdirector del departamento, y hemos cambiado impresiones. Nos ha
venido a decir que no entiende nuestra actitud de confrontación con el
Departamento, no aceptando sus criterios y planteando recursos y
pleitos—Que aunque somos muy libres de hacerlo, por supuesto, no es
bueno para nadie; y pedir que intervenga la Justicia es una actitud de
confrontación. Que lo mejor es acomodarse y llegar a un entendimiento
con lo que quiere la mayoría: no entrar como un toro en una cacharrería
exigiendo los derechos de uno, y que se cumpla la ley, sino ver cómo se
hacen las cosas en ese sitio en concreto, y buscar un acomodo. Y que si
quieren privarnos de algún derecho quienes allí mandan... pues que lo
mejor es ceder, y pedir permiso, no insistir en que "tenemos derecho a
tal cosa."
(Por ejemplo a pedir docencia en el máster, que es de lo que va el
conflicto presente. El subdirector partía de la base de que el
conflicto lo creamos quienes protestamos y defendemos nuestros
derechos, no quienes
se saltan las normas para excluirnos).
Yo sostenía que como mínimo, ante la disparidad de criterios, habría
que atenerse a la legalidad y a las normas—que uno era muy libre de
renunciar a derechos si lo estimaba oportuno, pero que había que
respetarlos en cuanto alguien exigía que se respetasen. Sobre la base
del marco legal. Pero no me concedía el subdirector la mayor—lo de que
tiene uno derecho a que se le aplique la ley. Que eso es ir de
maximalista, me decía; la ley no es algo objetivo—hay que interpretarla
con flexibilidad, y si el grupo quiere aplicará otro tipo de normativa
que vote "democráticamente".
Que lo primero ha de ser acomodarse al grupo dominante, evitando
enfrentamientos, y si no te quieren en un sitio, una opción personal
posible es marcharse—aunque tengas derecho a estar allí.
Ojo, que hablamos de la función pública y de una institución oficial,
no de un club de amigos...
Así que sobre esa base concluyo que es imposible que nos entendamos.
Hablamos idiomas muy diferentes. Mi tesis es que si en un rincón de la
Administracion un grupo está acomodado a hacer las cosas a su aire, y
llega alguien exigiendo que se hagan según la ley, es el grupo quien
tiene que acomodarse. No a ese alguien, sino a la ley—que no es un
gusto personal.
Agora 2.0 no
es un videojuego sobre la
película de Amenábar;
es un blog de los alumnos de Filosofía de Filosofía—o sea, de los
alumnos de la titulación de Filosofía de la facultad de Filosofía y
Letras. Esperemos que tenga más continuidad que otras iniciativas
anteriores—y que de una vez se anime la blogosfera en esta facultad,
que es realmente llamativa su ausencia. Aprovecho para asociarme en la
asociación interdisciplinar de filosofía que fundan allí, Arjé. Es
gratis, aviso, cosa que no suele pasar ni entre filósofos.
Como nos
han
pedido el currículum para ver si somos "idóneos"
para dar clases en nuestro departamento, ha habido ocasión de pegarle
un repaso y hacer una edición corregida y aumentada del mismo. Y luego
una disminuida, que si no me salía demasiado gordo—así que se me ha
quedado en 245 páginas, encuadernadas en canutillo; con diez carpetones
de méritos aledaños y diversos volúmenes suplementarios y addenda
varia.
No me he podido resistir a la tentación de titularlo "Currículum
abreviado", aunque lo cierto es que sí incluyo casi
todas estas publicaciones. Y conste que lo siento por la pobre
comisión que tenga que ponerse ahora a sumar puntejos.
Me pregunta Oscar,
—¿Cuál es la bandera más simple de todas? Yo—Pues... alguna que sea de
un solo color. La bandera de la paz. Es una bandera toda blanca, que
simboliza la paz. Oscar—También es la bandera
para rendirse. Yo—Este chaval, cómo discurre.
Los
propios méritos son algo que los académicos tenemos muy cerca del
corazón—algunos hasta el extremo de Poulantzas, aquel crítico marxista
que se suicidó tirándose por la ventana abrazado a sus obras completas.
Los méritos hay que acumularlos y luego reacumularlos. Aparte de
acumularlos por la vía de hacerlos, luego hay que acumularlos
registralmente en carpetas y clasificadores y currícula. Pocas cosas
más características de la vida académica que llevar un registro
ordenado y ridículum bitte de los méritos so-called que han ido cayendo
sobre la carrera de uno. Es una mezcla entre pesadilla y orgía
egocéntrica—como es por obligación, se dice, pues se hace, y hasta se
le saca gustillo. Es una incitación
al ombliguismo. Un gustillo peligroso quizá–como cuando
empecé yo a hacer the bibliography to end all bibliographies
precisamente porque aborrecía las bibliografías, por quitármelas de
enmedio para siempre... y luego seguí haciéndola toda la vida,
previsiblemente.
Bueno, pues hoy me ha llegado noticia de una reseña de un volumen
colectivo en el que participé el año pasado, Paradojas de la interculturalidad:
Filosofía, lenguaje y discurso; publicada en Daímon: Revista Internacional de Filosofía
no. 46 (2009). Reseña favorable, así que es indicio de calidad—al
montón que va.
Llevo una semana especialmente dedicada al estudio y clasificación de
mis méritos, más de lo habitual, porque
del departamento nos han solicitado que presentemos
nuestro currículum y méritos y justificantes aledaños, para ver si
deciden si me asignan una asignatura a mí, o a otra profesora que la
quería dar también. En otros departamentos esto se decide por categoría
académica y antigüedad de los interesados, pero el nuestro, buscando la
calidad, estableció esta
normativa propia—posiblemente absurda en su aplicación, pero es la
norma que tenemos.
Digo posiblemente absurda porque esta normativa convierte la
elaboración del plan de ordenación docente en una especie de concurso
de méritos, o de oposición múltiple. Gracias que no se ha aplicado
nunca hasta ahora (aunque lleva vigente la norma más de diez años...)
—y es que la mera idea de lo que podría pasar si a la gente le diese
por pedir la asignatura que ha pedido el vecino, vamos... que sería un
caos. De hecho aquí estamos a mitad de curso y con la docencia sin
asignar
todavía.
No deja de hacerme cierta gracia que sea yo precisamente el que estrene
esta norma inaudita e inédita... cualquiera diría que en esta
universidad todo lo que sucede por primera vez últimamente me viene
sucediendo a mí. Bueno, la estreno como sujeto pasivo—que
yo no he solicitado la misma asignatura que algún otro profesor más
antiguo. (De hecho, aunque lo hiciese, no se aplicaría si el profesor
era catedrático—que en todo hay clases, hasta en esta normativa). Lo
que sí sé es que cuando comento con algún profesor de otro departamento
estas cosas de las normativas propias de nuestro departamento—la
exigencia de pertenecer a grupos de investigación, o esto de aplicar
baremos para asignar la docencia, alucinan en colores.
—Desde luego vuestro departamento es
de lo que no hay.
Porque podías tener todos los méritos del mundo, pero resulta que si no
tenías la piedra filosofal de todos
los méritos,la llave de
todas las meritologías, el mérito meritorum que los activaba
todos— que era la pertenencia a los grupos
de investigación de los coordinadores,
—pues si no tenías ése, todos los demás méritos no valían nada;
ni te aplicaban baremo ni leches; eliminado de entrada, y como si
querías tirarte por una
ventana abrazado a tus clasificadores. Esto de los méritos
prioritarios
con truqui parecía lógico y razonable—y en la Matrix departamental lo
sigue pareciendo, sólo que llegó
la cosa al juzgado y allí la prohibieron, menos mal. También eso me
pasó a mí por primera vez.
Bueno, voy a ver si encuentro algún mérito más detrás de alguna
esquina, y algo habremos hecho por currarnos el currículum.
Esperando que pase el puente.... En
attendant, en attendant, me salgo al tocar la guitarra al sol, e
intento sacar esta canción de Iva Zanicchi. También va de puentes. Me
recuerda a "Strange Meeting" de Wilfred Owen.
A question to the Narrative-L on
represented discourse, and my answer:
>
*Dear All,*
>
> I have a rather basic question that comes from reading the
Narrative website. I was looking at free indirect discourse and found
this passage as an example:
> > Gabriel could not listen while Mary Jane was
playing her Academy
piece, full of runs and difficult passages, to the hushed drawing room.
He liked music but the piece she was playing had no melody for him and
he doubted whether it had any melody for the other listeners, though
they had begged Mary Jane to play something."
>
> -James Joyce, "The Dead"
>
> At first I thought that I couldn't distinguish this from indirect
discourse, (I looked at the example on the website for that and indeed
they seemed comparable to me) because in this passage I take the
narrator to be simply describing the effect of the music on Gabriel.
Then, upon further reflection, I thought perhaps its "indirectness"
comes from the feeling that Gabriel himself is reflecting in these
terms, suggested by the word "doubted," which shows thought. I now take
it that he is thinking to himself at this moment "I like music, but
this has no melody and I doubt whether it has any melody for the other
listeners either." Am I right about this? If at this exact moment in
time, Gabriel were listening to the music, but thinking "I'm rather
hungry" while the narrator was telling us that the music is making no
impact on Gabriel because of its runs and difficult passages, that
would simply be the narrator's indirect discourse about Gabriel. I just
want to make sure that I'm right in thinking the key to the
indirectness of this passage rests on "doubted."
>
> Yours,
>
> Heather Morton
>
> Centre College
Dear Heather,
Yes, I think you describe accurately the way the passage might almost
be read as the narrator's reflection, but with the reflection
attributed to Gabriel thanks to that verb of thought, which makes it
clear he's consciously reflecting about his perception, and that this
reflection is "indirectly" conveyed through the narrator's discourse.
However, I think the passage would be more accurately described as
"free indirect thought", since it is clear that Gabriel isn't uttering
anything: he doesn't say the
music has no melody, etc.--- f.i.d. is about utterances, and free
indirect thought is about perceptions, feelings, thoughts... although
in some cases, not here really, there can be ambiguity or common ground
(given that we think in part in words). As Dorrit Cohn and others made
it clear, there can be free indirect / free direct / indirect or direct
thoughts, or free indirect / free direct / indirect / direct discourse.
Jose Angel García Landa
http://www.garcialanda.net
James Phelan's answer is also of interest:
Heather,
At the risk of having your straightforward question--and the helpful
responses from Jose and Ward--tip over into debates about the
passage or the concept of focalization, here are a few more thoughts.
1. While the verb "doubted" does cue us into Gabriel's thought, the
earlier verb "listened," though followed by "not," can be read as
already functioning to cue us into Gabriel's consciousness. This
cuing is reinforced by "liked," as Ward suggests, and that second
sentence implies that the "not" that follows "listened" is less than an
absolute negation: Gabriel listened enough to decide that the piece had
"no melody for him." Consequently, it's plausible to read the
phrase "full of runs and difficult passages" as part of his thought: he
is as much (or perhaps even more) the agent of this
description/judgment as the narrator.
2. The final clause of the second sentence offers a nice example
of how indirection can extend "down" a level: that is, the blend of the
narrator's and Gabriel's voices subsumes a blend of Gabriel's and the
other characters' voices. In other words, Gabriel's thought indirectly
represents what the others said--"play something" is plausibly part of
the others' speech (as in "Mary Jane, please play something for
us")--with "begged" as the equivocating word between his thought and
their speech (did they say, "Mary Jane, please play something for us.
We beg you"? or is he translating "please" or "please, please, please"
into "begged"? We can't answer with any confidence, a situation common
with free indirect techniques).
3. It's worth remembering that in the first sentence of the story,
"Lily the caretaker's daughter was literally run off her feet," Joyce
signifies indirection with the adverb rather than with a verb of
speaking, thinking, feeling, or perceiving. In other words, while
such verbs are excellent cues to indirection, they are not the only
possible ones.
Excelente película—del género onírico-fantástico, aviso. del
guión se dirá lo que se quiera, pero lo importante aquí es el
espectáculo y la ambientación. Fiesta visual para los sentidos, etc.
Compensa por varios viajes olvidados al país de los sueños, y aunque no
es policiaca tiene una genial actuación de la policía. Para amantes de
los cuentos de hadas, de Fausto,
de La Tempestad de
Shakespeare, de La Historia Interminable, de El cielo sobre Berlín, de Dalí, de Brazil,
de la Commedia dell'Arte, de los cuentos de Grimm, de los cuentos
grotescos de Poe, de las barracas y teatrillos ambulantes, de Heath
Ledger, de las oscuras alegorías, de los enanos de feria o de chicas
como esta casi monstruosa Lily Cole.
Curiosamente, la cumbre de la felicidad e ideal casi inalcanzable en la
película es una vida burguesa tal que la mía. Serán ideas que pone el
diablo en la cabeza (el diablo es Tom Waits, y tampoco se le da mal).
The Imaginarium of Dr
Parnassus. Dir. Terry Gilliam. Written by Terry Gilliam and
Charles McKeown. Cast: Johnny Depp, Heath Ledger, Colin Farrell,
Christopher Plummer, Jude Law, Lily Cole, Tom Waits, Andrew Garfield,
Quinn Lord, Verne Troyer, Paloma Faith, Michael Eklund. Music by Jeff
Danna and Mychael Danna. Cinematogr. Nicola Pecorini. Ed. Mick Audsley.
Prod des. Anastasia Masaro. Art dir. Dan Hermansen and Denis Schnegg.
Set decor. Carolin Smith, Shane Vieau. Costume des. Monique Prudhomme.
Prod. Amy Gilliam, Terry Gilliam, Samuel Hadida. 2009.
Hay dos maneras de unir palabras: con una mera secuencia como cuentas
en un collar, o con relaciones de jeraquía aparte de la mera secuencia:
o sea,
A + B + C ....
o bien
A + (B + C) ....
En el pidgin, el protolenguaje o el lenguaje infantil usamos la
primera; luego se desarrolla la segunda para estructurar oraciones, y
la primera queda relegada a unidades supraoracionales. Las oraciones
tienen estructuración jerárquica. (Claro
que habría que especificar que hay jerarquías de otro tipo para las
unidades supraoracionales... la cuestión es que la jerarquización de la
sintaxis está más rígidamente codificada, gramaticalizada. Pronto
escribiré un artículo sobre esta cuestión: sobre unidades, límites
sintácticos, marcos y signos complejos).
Bickerton cree que el desarrollo de la sintaxis jerárquica (o sea, de
la sintaxis propiamente dicha) no se dio antes de la aparición de
nuetra propia especie (Homo sapiens)—"y es por entonces cuando las
primeras señales de comportamiento realmente humano se vuelven
manifiestas" (232). Hay señales de herramientas más complejas, y de
comercio—instrumentos hallados muy lejos de su origen. Esto requeriría
contacto entre protolenguajes diferentes.
La psicolingüística del protolenguaje es diferente a la del lenguaje:
en el lenguaje se estructura mentalmente el mensaje antes de emitir la
primera palabra; en el protolenguaje no se construye una frase antes de
emitir la palabra. Este nuevo proceso mental requeriría el
establecimiento de enlaces neurales entre representaciones de
diferentes palabras: de lo contrario no es posible una estructura
jerárquica. También se require un proceso que por así decirlo fije la
atención mientras se estructura la frase—puesto que la estructura
jerárquica puede ser confusa: esto lo compara Bickerton a un coro—una
sola voz puede desentonar pero no se nota. Así, el "coro de neuronas"
coordinadas forma la atención necesaria para estructurar un mensaje
complejo. Esto es un desarrollo complejo, pero el resultado es
más competitivo: la comunicación es más eficaz con estructuras
jerárquicas, y por tanto es adaptativamente competitiva.
Es muy tajante Bickerton al distinguir estas dos modalidades (—y éste es un punto sorprendentemente
flojo y arbitrario de su teoría). Insiste en que no hay pasos
graduales entre estructura jerárquica y no jerárquica: o bien usas una
o bien la otra—
"o bien usas protolenguaje, cuentas
enhebradas, o lenguaje auténtico—fusión con estructura jerárquica. No
podría haber habido, como algunos parecen suponer, una serie de cambios
en el protolenguaje que lo acercaron gradualmente al auténtico
lenguaje: o bien una enunciación está jerárquicamente estructurada o no
lo está" (234)
(—pero claro, hay jerarquías simples,
antes de haberlas compuestas, y no es difícil suponer de dónde pueden
haber salido: de las combinaciones más frecuentes de términos, que
pasan a percibirse como una unidad virtual compleja ya combinable en
secuencia con otras. Parece claro que, contra lo que dice Bickerton, el
desarrollo de estructuras jerárquicas fue gradual, con la aparición y
difusión de formas sintácticas simples antes de la aparición de las
complejas. La evolución no puede funcionar de otra manera).
Bickerton identifica la aparición del auténtico lenguaje, con su
psicolingüística propia, con la aparición de la "fusión" o "ensamble"
(merge) descrita por el minimalismo de Chomsky. Antes, sólo había
protolenguaje con secuencias de unidades sueltas. Y era un tipo de
estructura que de por sí no podría soportar un pensamiento complejo y
claro. El lenguaje con sintaxis jerárquica sí lo permite, pues facilita
la claridad de relaciones entre elementos y permite más anticipación
mental a la hora de estructurar y de procesar. Se desarrollan marcas de
estructura, líneas de entonación que marcan los límites de las
unidades, etc. Los individuos capaces de procesar el lenguaje
complejo, arguye Bickerton, serían más competitivos socialmente que los
otros, y serían seleccionados.
La estructura jerárquica se implementa y desarrolla en cada lengua
mediante una serie de plantillas o esquemas gramaticales, que
determinan las relaciones entre términos: por ejemplo el orden de
núcleos y modificadores en la frase nominal, o los roles admitidos por
un verbo (agente, objeto directo, objeto indirecto...) en la frase
verbal—así hay verbos que no admiten agente, otros que sólo admiten
agente y objeto directo, etc.
Extraña historia de recursión— Hace
poco, se habló mucho del lenguaje Piraha, supuestamente un lenguaje sin
recursión. Causó mucho debate la cosa puesto que los chomskianos veían
en la recursión la característica fundamental del lenguaje humano.
Ahora bien, Bickerton arguye que hay una gran confusión entre los
lingüistas sobre el sentido y alcance de este concepto de recursión.
Cuando lo propuso Chomsky por primera vez, tenía sentido en la primera
versión de su gramática generativo-transformacional: una serie de
reglas de reescritura se aplicaban recursivamente. Pero al simplificar
su modelo, y reducir todas las operaciones al Ensamblaje o fusión
(merge), ya no estamos hablando de la misma recursión en la teoría
chomskiana. El ensamblaje ensambla directamente palabras, no etiquetas
categoriales... y aunque Chomsky dice no estar interesado en la
psicolingüistica y en las operaciones efectivas de los cerebros, su
"ensamble" o fusión sí proporciona un modelo creíble sobre cómo los las
palabras se juntan en la mente para hacer frases en tiempo real. Con el
concepto del ensamble, Chomsky, lo admita o no, mató su propio concepto
de recursión.
Bickerton también arguye que con el ensamble o fusión se prescinde de
la inserción de unidades dentro de unidades. (Aunque
a mí me parece que vienen a ser dos maneras alternativas de describir
la misma estructura— y lo mismo la recursión, si hablamos de la
complejidad jerárquica como una aplicación recursiva del proceso de
fusión de unidades, para dar lugar a una jerarquía: en el ejemplo de
Bickerton— [[la [chica [que [tú [conociste ayer]]]]]] [habla francés]
todo es describible como fusión secuencial, o como recursión de
inserciones—y si bien es posible que la fusión esté más próxima a una
descripción psicolingüística del proceso, difícilmente se puede
interpretar sin más como una transcripción directa de las operaciones
cerebrales).
Sigue quitándole importancia Bickerton al concepto de recursión,
arguyendo que "Contra lo que Chomsky ha sostenido y la mayoría de la
gente ha dado por supuesto, no hay ninguna capacidad especial que haya
evolucionado en la especie humana para desarrollar procesamientos
recursivos" (244). Y asegura que en todo esto no hace sino aplicar la
propia lógica de la última teoría minimalista de Chomsky: "Es
precisamente la ausencia de cualquier restricción sobre qué tipo de
objeto pueda ensamblarse la que permite que exista la ilusión de un
procesamiento recursivo" (245). Y es inútil para Bickerton estudiar
analogías del procesamiento recursivo en otros animales para entender
el lenguaje. (Aunque esto no deja
claro por qué no habría de ser útil estudiar capacidades de ensamblaje
mental en otros animales, y capacidades mentales de creación jerárquica
de signos complejos, en la medida en que las haya...)
Claro que, dice Bickerton, hay muchos más elementos en la gramática de
un lenguaje: flexiones, concordancias, casos, anáforas... Pero con este
instrumental minimalista de fusión se puede montar el esquema básico de
un lenguaje humano. Y con esta capacidad de pensamiento complejo,
nuestra especie empezó a producir artefactos novedosos. Un desarrollo
que sería gradual desde la aparición de nuestra especie hasta el
desarrollo de la cultura simbólica—aunque cada vez se encontrarán
restos de cultura simbólica más antiguos, predice Bickerton,
amortiguando así ese misterioso desfase entre el comienzo de la especie
y el del desarrollo cultural. Fue la competencia con una especie de
capacidades casi equivalentes, los neanderthales, la que estimuló el
desarrollo de los cromañones: un cambio ya de comportamiento, no
genético. Y a partir de allí, la conquista de nuevos nichos ecológicos
siguió un ritmo imparable.
O parable: porque en la teoría de construcción de nichos de Odling-Smee
et al., se contempla el agotamiento de un nicho en el que se encierra
una especie. "Lo cerca que estemos de eso está abierto a especulación",
dice Bickerton.
Y termina el libro con una especie de epílogo ominoso—"¿De simio a hormiga?"— Ya
desarrolló nuestra especie un comportamiento parecido al de las
hormigas al desarrollar a la vez el lenguaje y un tipo parecido de
explotación ecológica del territorio. También las hormigas han
desarrollado formas de agricultura y ganadería, y han construido
enormes ciudades organizadas. No son coincidencias, arguye Bickerton.
El nicho ecológico humano se está creando todavía, y habría que
preguntarse si todavía nos sigue cambiando. ¿Acabaremos desarrollando
un comportamiento y organización colectiva similar a las hormigas? Los
mecanismos de disciplina colectiva, control social y regimentación
llevan en esa dirección—eliminando sistemáticamente a los sujetos menos
acomodables al orden social. Se han desarrollado sistemas de castas en
muchas sociedades. Es prematuro creer que esto son aberraciones
primitivas superadas—puede que no sean sino primeros ensayos de lo que
serán las castas humanas en el futuro. La noción de que vamos a un
mundo más democrático e igualitario puede que sea peligrosamente
ingenua y optimista.
"Al menos hay un consuelo. El camino
que lleva a la construcción acelerada de nichos nos arrastra con una
corriente poderosa, pero no es necesariamente una corriente imposible
de desviar. La idea misma de la construcción de nichos ecológicos
afirma la autonomía del organismo, el poder que hay latente en las
especies para influir en su propio destino. Nuestro nicho nos dio el
lenguaje, y el lenguaje nos dio inteligencia—pero sólo si usamos esta
inteligencia con sabiduría podremos seguir siendo libres y plenamente
humanos" (249).