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Quería retenerlo todo. O, al menos, quería ser capaz de aprender algo. Aunque lo intentó, no fue capaz de detener el tiempo. Sus esfuerzos fueron casi todos vanos: contuvo la respiración, suspendió su mirada suave sobre las cosas, intentó no parpadear...pero nada impidió que el tiempo arrastrara a su paso las caricias, la risa, las palabras, la ilusión que envejece tan sin sentir.
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