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Aquí
abajo es primavera y han puesto en marcha una guerra
para aterrorizar y sembrar el pavor. Bruce
Springsteen dedica una canción a las víctimas
de la guerra en Irak Land of hope and dreams
(Tierra de sueños y esperanza).
Como
para demostrar que la esperanza aún es posible,
ayer en Huesca, en la sala de exposiciones de la
Diputación, Teresa Salcedo inauguraba Scaraboto.
Cada vez que puedo, procuro acudir a estos bautismos
laicos que son las inauguraciones y las
presentaciones de libros. Había mucha gente en esta
fiesta. Yo conocía sólo a algunos. Allí coincidí
con Azucena Lozano que nos contaba cómo las
ingenuas preguntas de su hija Jara (10 años)
sobre la guerra le remueven todas las conciencias,
con Pedro María Soto, el diseñador de la
web de José
Luis Jiménez,
que disfrutaba capturando con su cámara digital la
alegría compartida de la amistad. Allí estaban el
pintor Fernando Alvira, director el Instituto
de Estudios Altoaragoneses (IEA), impulsor de
mil proyectos relacionados con su ciudad de
Huesca, compañeros de Facultad como Pilar Bolea
-una matemática dedicada de lleno, con
pretextos algebraicos, al mundo de las letras-, José
María Azpiroz, con su aire de sabio un poco
despistado, o Rosa Tabernero, que le
roba tiempo al tiempo -en una época de proyectos,
trabajos y compromisos- para acompañarnos con la
serenidad de quien solo pasaba por allí. Había
también un escultor holandés que ha elegido el
Pirineo para vivir y crear, algunos niños como Daniel
el de quinto, discreto -como su padre-
pasando entre los mayores, alumnos de la Facultad de
Ciencias Humanas y de la Educación de Huesca...
Gente que se reunía para demostrar que es posible,
como canta Oscar Arribas en el poema que me
envía Beatriz
Martínez, subir a pie hasta las
estrellas.
Y
también estuvo
ella, aunque la vi sólo de lejos.
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