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Los días como hoy,
invariablemente, me apetece leer esta poesía:
| "Soledades"
(1899-1907)
Antonio Machado
RECUERDO INFANTIL
Una tarde parda y fría
de invierno. Los colegiales
estudian. Monotonía
de lluvia tras los cristales.
Es la clase. En un cartel
se representa a Caín
fugitivo, y muerto Abel,
junto a una mancha carmín.
Con timbre sonoro y hueco
truena el maestro, un anciano
mal vestido, enjuto y seco,
que lleva un libro en la mano.
Y todo el coro infantil
va cantando la lección:
"mil veces ciento, cien mil;
mil veces mil, un millón."
Una tarde parda y fría
de invierno. Los colegiales
estudian. Monotonía
de la lluvia en los cristales. |
Fue mi maestro de primero de EGB quien me la leyó por primera vez
una tarde parda y fría de invierno. Hay algo en ella que tal
vez llegase a marcar mi vocación docente. Tal vez el niño
que fui se diese cuenta en ese momento de que en la enseñanza está
nuestra verdadera trascendencia cultural como personas. O tal
vez, simplemente, que durante los días de lluvia es muy agradable
estar bajo cubierto con el calor humano que te proporcionan tus
compañeros.
No lo sé.
Lo único que sé es que en días como hoy, su lectura enciende en mí
la llama de la nostalgia por la infancia perdida, al mismo tiempo
que me da ánimos para seguir siendo maestro de alumnos que adivinan
lo hermoso de la monotonía de la lluvia en los cristales, mientras
la lección, inalterable, conduce sus vidas hacia el conocimiento...
"mil veces ciento, cien mil;
mil veces mil, un millón."
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