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Cuando
les anuncié que quizá Benita y Satur fueran
novios, me escribió una amiga y me preguntaba cómo puede
enamorarse alguien de un hombre machista, engreído y presuntuoso,
sabiendo que lo es. Y yo creo que cosas así pasan todos los
días. En primer lugar, parece que, frecuentemente, nos enamoramos
de la persona que menos nos conviene. Y hay, en el amor, un punto
de ceguera -no vemos cosas que otros ven- y un punto de luz -vemos
cosas que otros ni intuyen-. Además cuando nos enamoramos
confundimos la parte con el todo: uno se enamora del lunar que
ilumina la sonrisa del otro, de su tono de voz, de unas palabras
que le conmueven, del color canela de una piel recién hecha cada
día, pero las personas somos más que lunares, palabras y voces.
Querer querer.
En
segundo lugar, mi amiga me decía que no sabemos nada de Benita.
¿De dónde viene Benita? Agradeceré otras hipótesis. Mientras
llegan, yo publicaré las mías. ¿Quién
es realmente Benita?
Hipótesis
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