21 de abril de 2005

En diciembre le prometí que volvería en primavera y que llevaría conmigo a Enrique Satué. Y eso hicimos. Un viaje pedagógico hasta Benicassim.

Palmira Plá no deja de sorprendernos. Ahora está trabajando para mejorar las condiciones de vida de las personas mayores que viven sin medios, abandonadas en esta sociedad de la abundancia, sin esperanza, que afrontan en soledad la enfermedad hasta tal punto que algunos de ellos prefieren la muerte. "¿Qué pasa con esos viejos que no van de viaje, que no son votos? Nadie les hace caso. Todos no tienen mi suerte, que tengo recursos. Ya hemos hecho esta pregunta al INSERSO y si no nos responden, la elevaremos a la vicepresidencia del Gobierno".

"¿Qué sentido tiene la vida si no trabajas por mejorar el mundo en el que vives?... "

Y nos lo cuenta una mujer que hace unas semanas cumplió 91 años, que padeció dos guerra y varios exilios.

Se nos pasó el tiempo tan sin sentir que ya estamos deseando volver.

 

 

 

 

Palmira Plá dedicando Momentos de una vida a José Luis Melero

 
   
 

Caldearenas y La tarea de Penélope en la biblioteca de Palmira Plá

   

 

 

   
 

 

Palmira Plá

 

viernes, 10 de diciembre

"Llámame cuando llegues, que estaré preocupada".

No llamé porque era muy tarde cuando entré en casa. Me vino bien la lluvia y la distancia. Necesitaba volver sobre sus gestos y, sobre todo, sobre sus palabras. Y recordar su mirada. Acerté cuando decidí volver por la autopista. Ciento cincuenta kilómetros más, pero ahorre tiempo.

Con ella todo es fácil. Hablar o callar. Yo sólo quería mirarla. pero ella me regaló palabras. "La sangre, me decía, aún está en la tierra, pero ha fructificado. Por eso se están haciendo cosas tan hermosas".

Yo sólo quería mirarla para buscar en su rostro, más allá de las huellas del paso del tiempo, a la joven que soñaba con ser maestra en Teruel, a la maestra que dirigió las colonias escolares durante la guerra civil, a la mujer que hizo frente a las mil caras de la adversidad, a la mujer que había mantenido firme su voluntad de “no mirar atrás” después de superar las dificultades de las guerras y de los exilios, a la maestra que quiso devolver parte de lo que Venezuela le dio creando la fundación adopal, con sede en la Universidad de Carlos III, que otorga las becas “Palmira Plá” que permiten a jóvenes venezolanos realizar sus estudios universitarios en España.

Por eso volví tarde y me sentía casi feliz.

Ayer tuve el privilegio de que Palmira Plá me invitara a comer en su casa.

 

 
 
  Teruel, 25 de noviembre de 2004
   

 

"¿Qué queréis que os diga? Que estoy en Teruel"

"He sido mujer de acción y mi acción ha sido siempre la escuela"

"He hecho lo que tenía que hacer"

 

*

Teruel tuvo que ser. Ayer fue para mí uno de esos días que la vida, a veces, se empeña en regalarme. Hice el viaje hasta Teruel con Herminio Lafoz, atravesando el sorprendente paisaje del campo de Belchite y las cuencas mineras.

Después de las intervenciones de las personas que acompañaban a Palmira Plá en la mesa, Ella se serenó y comenzó a hablar diciendo lo feliz que estaba porque la escuela de Cedrillas, el pueblo donde ella hizo la escuela y donde decidió ser maestra para hacer justo lo contrario de lo que la maestra había hecho con ella, llevara su nombre. "Ahora tenéis escuelas de ricos -nos dijo-, con patios de recreo y todo-, pero entonces no teníamos nada". Luego desgranó momentos de su vida, esos mismos momentos que ya recogió en el libro de memorias que editó hace unos meses la Fundación Bernardo Aladrén. Ella hablaba con tanta humildad de lo que había vivido que parecía que nos contaba la vida de otro. Y nosotros, la gente que llenábamos el salón de actos de la casa de cultura de Teruel, callábamos, y a veces, nos mirábamos.

Crónica del homenaje en el Diario de Teruel :::: (by Javier Díaz, Cazarabet, Mas de las Matas)

 

 
 

*   *   *

Hay acontecimientos que sólo pueden interpretarse desde la dimensión moral que indudablemente encierran. Éste es el caso de la presentación de Memorias de una vida,  de Palmira Pla Pechovierto (Cretas, Teruel, 1914), el jueves 27 de mayo en la Fundación Bernardo Aladrén de Zaragoza. Palmira Pla era una joven y entusiasta maestra a quien sorprendió la guerra incivil en Teruel. Durante la guerra fue la delegada de Colonias Escolares en Aragón. En 1939 cruzó la frontera francesa en compañía de Pilar Ponzán, Manuel Latorre, y de Caridad Olalquiaga, maestros de Jaca (Huesca). Después de la segunda guerra mundial se exilió con su marido en Venezuela, donde fundaron el Instituto Calicanto. A principios de los años setenta volvieron a España. Palmira Pla fue diputada en las Cortes Constituyentes. Con el dinero que obtuvieron de la venta del instituto Calicalto crearon la Fundación Adopal, con sede en la Universidad Carlos III, que concede unas becas que permiten que jóvenes venezolanos vengan a estudiar a universidades españolas.

Palmira Pla estará en Zaragoza el próximo jueves con Enrique Satué y con Hermino Lafoz -las personas que más han trabajado para recuperar el testimonio de esta maestra- y con todos aquellos que quieran participar de esta fiesta de la inteligencia y de la memoria.

 

Palmira Pla

Dibujo de Roberto L'Hôtellerie para Los niños del frente de Enrique Satué

 

Viernes, 28 de mayo de 2004

   

Momentos de una vida de Palmira Pla

Todo el mundo estaba haciendo tiempo, desgranando banalidades con la mirada puesta en la entrada del Centro de Formación Arsenio Jimeno. Cuando ha llegado Palmira Pla (Cretas, Teruel, 1914), se ha hecho un respetuoso silencio. Los ojos de Palmira Pla reflejaban la serena emoción de quien vuelve a casa después de haber vivido largo y extenso.

Lo primero que hago con los libros, antes de leerlos, es acariciarlos. No he tenido tiempo de leer, ni siquiera un poco, Momentos de una vida. Lo haré mañana. No me importa esperar. A veces los más intensos placeres son, precisamente, los placeres demorados.

*  *  *

Palmira Plá Un compromiso irrenunciable.

Comentario en Artes & Letras

 

     

Palmira Plá

     
   

Firmando ejemplares de su libro

 

Con Teresa Anadón y Herminio Lafoz

 

 

Preparados para la presentación