Palabras

 

soy un misto que no arderá jamás   En su caja, todas las cerillas parecen iguales: no sabemos -ni ellas tampoco- cómo van a morir: unas se quiebran en los dedos justo al encenderlas, otras apenas llegan a su destino con una chispa de luz. Y otras, no se sabe por qué, encienden fuego. 

Como las palabras, que no sabemos donde van a morir. Algunas son pequeñas e, inesperadamente, provocan  hogueras que abrasan el pecho de quien les hace caso y les da cobijo...

(Martes, 10 de diciembre de 2002)