Simeón Omella Ciprián. (Losanglis, Huesca 1895-Carmaux, Francia, 1950)

Nació Simeón Omella el 26 de julio de 1895, en el pequeño pueblo de Losanglis (Huesca), muy próximo a Ayerbe. Su padre, Bienvenido, ejercía de secretario y practicante. Su madre, Casiana Ciprián y Zivirac, era maestra.

Simeón fue el mayor de diez hermanos y no era el único que estudió Magisterio; sus hermanos Eusebio, Pedro y Atilano, también lo hicieron. Comenzó sus estudios de Magisterio en 1911, siendo declarado apto como maestro el 27 de septiembre de 1915.

Después de varios destinos llegó a Plasencia del Monte a comienzos de los años 20 (¿1923?), y allí casó con una hija del pueblo, Mercedes Santafé Bernués y tuvo seis hijos: Zoé, Humbelina, Manuela, Cointa, Luis y Marité.

En 1930, con motivo de la sublevación de Jaca, toma conciencia política y se decanta a favor de los republicanos, colaborando activamente en movimientos de izquierda. Fue fundador y primer presidente de la Asociación Provincial de Maestros, germen del sindicato socialista Federación Española de Trabajadores de la Enseñanza (FETE).

En 1932, por mediación del inspector Herminio Almendros, toma contacto con las técnicas Freinet y decide introducir la imprenta en su escuela. Este cambio supone una mejora considerable en el aprendizaje de sus alumnos. Su recia personalidad y su capacidad creativa le llevaron a ser uno de los maestros que más y mejor aplicó las nuevas técnicas, tomando un merecido protagonismo durante el II Congreso de la Imprenta en la Escuela, celebrado en Huesca, en 1935. Anteriormente, en agosto de 1934, asistió al VIII Congreso de la Imprenta en la Escuela francesa, en Montpellier, y según sus propias palabras: «Asistí al Congreso de Montpellier con la incertidumbre de que el hacer de nuestros niños sería de calidad inferior a los de otras naciones debido al corto tiempo que llevaban practicando, y vi con íntima satisfacción que los cuadernos de las escuelas españolas eran cosa seria y de difícil competencia».

Puede afirmarse que Simeón era un verdadero artista que sabía inculcar el genio creador en sus alumnos. Buena prueba de ello son los trabajos manuales que realizaban durante el curso y las ilustraciones con que adornaban las revistas publicadas a través de la imprenta.

Por otro lado, Simeón Omella, y Ramón Acín, ambos profesores de Huesca (Simeón en su escuela de Plasencia y Ramón en la Normal de Magisterio), mantuvieron una buena y fructífera amistad con el inspector Herminio Almendros (el matrimonio Almendros impartió clases particulares a las hijas de Acín) y fueron personajes clave en la renovación educativa que se llevó a cabo en la provincia de Huesca con la proclamación de la Segunda República.

La Guerra Civil obligó a Omella a dejar su pueblo para evitar que lo matasen, como sucedió con Acín. Poco sabemos de su actividad en estos años, aunque parece que dio clases en algún colegio de la zona republicana. Tras la contienda se exilió en Francia donde fue internado en el campo de concentración en Barcarès, estableciéndose finalmente en la localidad francesa de Carmaux, donde encontró diversos trabajos y pudo reunirse, en 1949, con su mujer y dos de sus hijas. Allí murió el 28 de diciembre de 1950.