Cuanto más larga había sido su ausencia (I)

 

 

Cuanto más larga había sido su ausencia, más difícil se le antojaba el camino para llegar hasta ella. Un camino que sólo se recorría con palabras y pequeños gestos.

Además, ella le parecía siempre otra, porque cada día la olvidaba por el placer de volver a aprenderla. Conservaba vivo, eso sí, el olor de su perfume y el sabor de su boca en la boca.

Como si no supiera bien por donde empezar, le costaba pronunciar la primera palabra. Y él prefería la duda a comprobar si se repetía el milagro de las caricias, o si el calor que le turbaba de lejos era todavía el calor. Era como si los besos que le faltaban bloquearan en él cualquier posibilidad para la amabilidad o la ternura.