En recuerdo de Concha Monrás y Ramón Acín

-Texto leído por un representante de la CNT-

Nosotros, tus hermanos de clase, queremos recordarte como al incondicional amigo, al eterno compañero, al pedagogo y educador de la masa proletaria de Huesca, que preferiste permanecer en tu pequeña ciudad provinciana antes que convivir con la élite intelectual del momento. A tí que sufriste el exilio la represión y la cárcel, incluso en la misma república que tal día como hoy ayudaste a alumbrar. A tí que amabas esta tierra, a sus paisajes, a su cultura, a sus gentes, a tí que proyectabas con Alaiz ese Museo de Artes Populares. Tu expresión tanto artística como política era revolucionaria, siendo éste tu pecado mortal, pecado para el cual no hubo ni absolución ni perdón por parte de tus cristianos enemigos, pues el defender en todos los ámbitos de tu vida con tesón y ardor los ideales anarquistas fue tu sentencia de muerte.
Hoy, 12 de diciembre de 2004, tus hermanas y hermanos de la CNT nos hemos acercado a vuestra casa porque tenemos pasado, porque tenemos memoria y por dignidad, estamos aquí y queremos recuperar del olvido la historia de nuestros predecesores libertarios; nuestra historia. Ésa que la barbarie nos arrebató con la fuerza de las armas, la que la "historia oficial" relega al olvido, la misma que enmascaran y manipulan con su "revisionismo histórico" los políticos del nuevo régimen. Igualmente nos acordamos de tí, Concha, y de todas las mujeres que en el mundo han sido y son relegadas a un papel silencioso, secundario, invisible y, sin embargo, tan necesario, tan importante y tan heroico como el del más destacado hombre de acción. Te recordamos hoy no como la esposa de Acín, sino como una mujer que brilla con luz propia.

Delante de esta casa, queremos recordar el testimonio de Jaime Espín, que publicaba el periódico Tierra y Libertad en agosto de 1936. "Era su casa - decía el texto - la de todos los camaradas que la necesitasen, parecía un museo de arte y un refugio de los perseguidos de ideas ácratas; sus puertas no se cerraban nunca para ningún batallador por la libertad, al contrario, encontraban en él el apoyo deseado".
Vaya esta placa y este homenaje para aquellos que murieron combatiendo al fascismo, a quienes sufrieron la derrota, la cárcel o el exilio, a los olvidados y a los que todavía resisten y siguen compartiendo con nosotros el mismo sueño, el mismo ideal. A todas y a todos nuestro recuerdo y reconocimiento más sincero.
Salud y Revolución Social

¡Viva la CNT!