La familia Acín os quiere dar las gracias

-Texto leído por Ramón García-Bragado Acín, Huesca, 12 de diciembre de 2004-

En primer lugar, la familia Acín os quiere dar las gracias, de todo corazón, en nombre de Katia que, como algunos sabréis, no se encuentra aquí por motivos de salud; pero que sabe que ahora mismo nos encontramos frente al patio de la que fue su casa y donde vivió los años más felices de su vida.

Aquí en esta casa, nació y vivió Ramón Acín junto a sus padres y hermanos. Aquí jugo, trazó sus primeros dibujos y se hizo hombre. Un hombre inteligente y bueno que puso todo su saber al servicio de los demás. Fue maestro del arte y del amor, pinto la luz de la vida y sus tristes sombras, escribió lo que era justo y no correcto, se comprometió con el presente y el futuro de los desheredados.   

Un buen día, conoció a Conchita, su mujer y compañera, sobre todo compañera. Entraron juntos por esta puerta con la manos entrelazadas y por esta misma puerta, quince años más tarde, salieron también juntos y esposados camino de las tapias.     

Esta casa fue escenario de amor y de paz, de trabajo y de lucha. Por sus balcones salía la música interpretada por Conchita al piano junto al olor a pintura fresca de los cuadros de Ramón. Por sus puertas, siempre abiertas, entraban jóvenes estudiantes y obreros, hombres de oficio, mujeres trabajadoras, maestros, artistas… y hasta algún joven militar vestido paisano. Solo estaban cerradas a la oscuridad y la muerte.

Estando un día Ramón en Francia, vino tanta gente que no pudieron entrar y la calle se abarrotó de banderas republicanas. Este homenaje espontáneo fue recogido desde el balcón por Conchita junto a sus hijas Katia y Sol. Ramón volvió de inmediato y una multitud lo recibió en los andenes del tren con el frenesí de los que tienen prisa por hacer bien las cosas. Y Huesca era una fiesta de cielos abiertos y noches serenas.

Hoy vamos a recordar sólo hasta aquí; y a recordar al Ramón enamorado, al Ramón padre, al Ramón amigo, al Ramón bueno … y este momento se enlaza con aquel otro del 14 de Abril, porque también este homenaje es espontáneo, y esta placa que aquí se exhibe ha sido financiada por suscripción popular. Son muchas las personas de Huesca que albergan en su corazón el recuerdo de mujeres y hombres buenos que se hermanan en el dolor y la muerte con los nombres de Conchita y de Ramón.