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EL VIRAJE DE ELBOJ
César González Cebollada
Tímidamente se empieza a hablar de lo que pasó. Algunos episodios se van
esclareciendo. Algunas fosas se comienzan a investigar. Algunos
testimonios se rescatan de gargantas moribundas. Algunos libros se van
publicando.
Aunque tarde, se empieza a escribir la historia de quienes perdieron la
Guerra Civil, de los anarquistas, socialistas, comunistas y republicanos
que entregaron su vida en la lucha contra el fascismo. Llegamos tarde, el
genocidio político queda impune gracias a la ley de punto final "de facto"
que supuso la "ejemplar" transición a la Monarquía. Pero sigue siendo
necesario recuperar la memoria histórica para restaurar la dignidad de
quienes murieron por la libertad y de sus familias, para saber qué pasó en
nuestra tierra, por justicia, porque estamos en deuda con el recuerdo de
quienes todavía no descansan en paz.
La recuperación de la memoria histórica no está en la agenda del equipo de
gobierno del Ayuntamiento de Huesca, lo cual no sorprende a nadie. Lo que
sí sorprende es la iniciativa personal del Sr. Elboj de erigir un
monumento a Vicente Campo, una persona cuyo principal mérito fue el de ser
alcalde de Huesca por designio de dos dictadores diferentes (Primo de
Rivera y Franco) sin presentarse a unas elecciones municipales cuando tuvo
ocasión de hacerlo. Y la sorpresa se torna en dolor cuando se descubre que
la idea inicial descartada era homenajear a Ramón Acín, figura
representativa de tantas y de tantos oscenses que sufrieron y murieron por
un mundo mejor. Sr. Elboj: ¿a qué se debe el drástico viraje?
Sepa el Sr. Elboj y sepa su partido que el recuerdo sigue vivo en los
corazones de mucha gente, y sepan también que no existe losa en el mundo
capaz de contener el grito desgarrador de quienes claman justicia aún sin
vida.
César González Cebollada
Huesca.
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