|
Cada
vez que puedas, elige la libertad. Aléjate de las servidumbres
gratuitas, cuida tu nombre, que es tu único patrimonio. Sé
decente con ese concepto de decencia que quiso enseñarte tu
abuela. En este juego que es vivir no todo vale, como algunos
quieren hacer creer.
Y
pretende los besos -no des ninguno por perdido-, pero pon la
cara -aunque sepas que te la van a romper- cuando llegue la hora
de las bofetadas, que a veces nada te sentará mejor.
Y
juégatela. Pon la mano en el fuego, aunque a veces te quemes,
por la gente que quieres -porque tienes que querer a algunas
personas-. No vivas escondido, que es como tirar la vida sin
haberla usado.
Vives
en un mundo complicado. Lo irracional se ha convertido en la
norma. Nadie pone reparos a la desvergüenza, pero cuando
alguien se conduce de otra manera pasa a ser sospechoso,
sospechoso de sonreír, de estar mínimamente comprometido, de
intentar hacer las cosas bien. ¿Qué querrá éste que saluda
por la mañana?
Piensa
bien si has de demostrar algo, pero sobre todo piensa a quién
se lo tienes que demostrar. No pierdas ni un minuto con gente
que no merece ni treinta segundos.
|