Marzo, 2003

 

A mi manera

 

Cada vez que puedas, elige la libertad. Aléjate de las servidumbres gratuitas, cuida tu nombre, que es tu único patrimonio. Sé decente con ese concepto de decencia que quiso enseñarte tu abuela. En este juego que es vivir no todo vale, como algunos quieren hacer creer.

Y pretende los besos -no des ninguno por perdido-, pero pon la cara -aunque sepas que te la van a romper- cuando llegue la hora de las bofetadas, que a veces nada te sentará mejor.

Y juégatela. Pon la mano en el fuego, aunque a veces te quemes, por la gente que quieres -porque tienes que querer a algunas personas-. No vivas escondido, que es como tirar la vida sin haberla usado.

Vives en un mundo complicado. Lo irracional se ha convertido en la norma. Nadie pone reparos a la desvergüenza, pero cuando alguien se conduce de otra manera pasa a ser sospechoso, sospechoso de sonreír, de estar mínimamente comprometido, de intentar hacer las cosas bien. ¿Qué querrá éste que saluda por la mañana?

Piensa bien si has de demostrar algo, pero sobre todo piensa a quién se lo tienes que demostrar. No pierdas ni un minuto con gente que no merece ni treinta segundos.