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Beatriz Martínez Pérez
Cada vez que puede, Beatriz sube a un tranvía. Y allí se encuentra con ellos, y sueña, y se construye, y crece por dentro. Beatriz inventa historias para ellos, y sobre todo les mira a los ojos. Otros días, se embarca en cualquier barco pirata para navegar -cerca de sus amigos- sin bandera y sin más rumbo que el que marcan los vientos.
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