Miércoles, 30 de abril de 2003
Me
gustaría vivir siempre en miércoles, para estar en el medio. No como el
jueves, que lo suyo es ya una leyenda. Se nos acaba abril, este mes tan
republicano. Y estos días que son una invitación para el siguiente:
días en los que todo sabe a poco y es preciso estar atento a cuanto
sucede junto a nosotros. Que todo pasa muy deprisa y no se nos puede
escapar nada.
Martes,
29 de abril de 2003
Ildefonso Manuel Gil
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Interpuestos
el tiempo y el océano,
cuando
por no decir adiós
digo
a mis hijos y a mis nietos:
"Nos
veremos el próximo verano",
como
si no supiera
que
es cada vez más breve la distancia
al
decisivo alejamiento mío.
Como
si no supiéramos,
conspirativamente,
que
está a la vuelta de cualquier esquina
y
en un día cualquiera...
Por
no decir adiós, digo otras cosas,
vacío
de sentido las palabras,
muy
en secreto lloro por el llanto
que
en aquel día llorarán por mí.
Ildefonso
Manuel Gil
Por
no decir adiós,
Olifante,
1999
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Lunes, 28 de abril de 2003 (San
Prudencio)
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El modo del deseo
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A
veces, personas que me bienquieren me aconsejan que
conserve ante los demás un punto de desconfianza, que no
me entregue a la posible amistad, ni a los afectos, ni a
las emociones. De una forma u otra me dicen: no te
expongas, no te fíes, no hables... porque las palabras,
los afectos, o la confianza te hacen vulnerable. Y quizá
te hagan daño, como otras veces.
Y
yo sé que seguiré poniendo -a pesar de los quemazos- la
mano en el fuego por las personas que quiero querer, por
las personas que podría querer e, incluso, por aquellas
que quise. Porque me gustaría vivir
en subjuntivo, el modo del deseo. Y aprender a
disfrutar cuando se puede, y a sufrir cuando toca. |
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Domingo, 26 de abril de 2003
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Tiempo
Hay,
seguro, un tiempo para la esperanza, un tiempo para soñar, o
para soñar que aún es posible soñar.
Un
tiempo para convencernos de que tiene sentido esperar, que aún
podemos ser mejores. Un tiempo para pretender utopías, o para
pretender, así, en general. Un tiempo de despertares.
Tiempo
soñado, esperado, perseguido, vivido, recobrado y perdido,
tiempo robado al tiempo, tiempo detenido. Tiempo.
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Sábado,
26 de abril de 2003
Hay
quien dice que fui yo el primero en olvidar
(J.
Sabina)
(Página
en proceso de actualización.
El
webmaster está confundido, desorientado,
desbordado, abatido, desolado, desfondado, perdido y desnortado)
Viernes, 25 de abril de
2003
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Educación y modernización en Aragón en el siglo
XX
Lunes 12 y
martes 13 de mayo.
Paraninfo de la Universidad de Zaragoza. Plaza Basilio Paraíso,
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Educación y modernización en Aragón en el
siglo XX es el título de estas Jornadas con las que
pretendemos reflexionar acerca de los avances y el progreso que en materia
de educación se ha conseguido en nuestra Comunidad de Aragón.
Recuperar la memoria histórica es imprescindible para
toda la comunidad educativa aragonesa, destacando los valores de los
Movimientos de Renovación Pedagógica y de los profesionales que han
logrado conectar, con su gran dedicación y entusiasmo, con la modernidad
europea.
Desde las diversas instancias educativas de Aragón,
nos enorgullecemos de contribuir con este sencillo y entrañable acto a
darle a la educación el papel fundamental de impulso y cambio que
requiere la sociedad de nuestros días. (Programa
completo)
Mª Carmen Molina
Decana
de la Facultad de Educación
Jesús Sarría Contín
Presidente
del Consejo Escolar de Aragón
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Cuanto más
larga había sido su ausencia....
Jueves, 24 de abril de 2003
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Bolea
Es
difícil que alguien pueda imaginar un lugar como Bolea.
Un hermoso pueblo entre Huesca y Ayerbe donde, cada
rincón, cada una de sus piedras y de sus empinadas calles
hablan de los afanes de personas que habitaron aquellos
lugares, que respiraron -hace siglos- el mismo aire que
respira el visitante. Antes que los cristianos, vivieron
allí los árabes, gentes que vendieron muy cara su
derrota frente a los primeros reyes de Aragón que
intuían, desde las alturas en las que vivían confinados,
territorios fértiles, tierras propicias y amables
placeres, y bajaron entonces de las montañas, con la
determinación de quien no tiene nada que perder, para
conquistar la tierra plana. Y nada fue fácil. Nada fue
fácil porque no hay pelea más intensa que cuando se
lucha por la identidad, por el territorio y el propio
paisaje, por las palabras y por la tierra que guarda para
siempre la memoria de lo que fuimos, de lo que pudimos
ser. Y
Juan, el pintor. Un flamenco de cualquier lugar, o un
italiano de Italia que llegó a Bolea para pintar un
retablo. Y allí vivió, amó, y quizá murió. Sabemos
que dejó escrito su nombre en una de las tablas del
retablo: Joannes M. A este pintor se le conoce como el
maestro de Bolea y conquistó en sus cuadros -para
nosotros- la perspectiva, la sensación de movimiento, la
textura de las telas, la suavidad de los tersos rostros de
las doncellas, el dolor de la piel rota, el uso magistral
del color... Juan, el pintor, retrata el Mercado de la
paja de Florencia y ofrece detalles minuciosos de la ropa
de la época. Juan, el pintor, el maestro de Bolea.
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Beatriz
Martínez me envía este autorretrato de Pablo Neruda
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AUTORRETRATO
Por mi parte, soy o creo ser duro de nariz,
mínimo de ojos, escaso de pelos en la cabeza,
creciente de abdomen, largo de piernas,
ancho de suelas, amarillo de tez, generoso
de amores, imposible de cálculos, confuso
de palabras, tierno de manos, lento de andar,
inoxidable de corazón, aficionado a las
estrellas, mareas, maremotos, administrador de
escarabajos, caminante de arenas, torpe de
instituciones, chileno a perpetuidad, amigo
de mis amigos, mudo de enemigos,
por necesidad, cobarde sin pecado,
soñoliento de vocación, amable de mujeres,
activo por padecimiento, poeta por maldición
y tonto de capirote.
Pablo Neruda
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Martes, 22 de
abril
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Forges, El País,
22 de abril de 2003 |
Martes, 22 de abril de 2003
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Volver...
Ya
estoy aquí. Dos semanas enteras sin poder actualizar
mi e-casa. Dos semanas es, prácticamente, una era. Dos
semanas sin atender mi vida digital. Parece que la
nueva máquina de la Universidad de Zaragoza ya funciona. Mientras
tanto. Les he echado mucho de menos. Gracias por seguir
viniendo hasta aquí: nos acercamos ya a los 14.500
visitantes. Estrené hace cuatro días línea adsl. Muchas gracias por venir. Ella
y él están contentos. Y yo
también. Hasta donde puede llegar la alegría en este
tiempo oscuro, claro.
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Deberían
haber estado aquí, si www.unizar.es hubiera funcionado normalmente
Lunes, 14 de
abril de 2003
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"Fue,
sin duda, el tiempo de la gran ilusión, sobre todo de la gran ilusión
cultural, que yo llamaría gineriana. En aquellos mismos momentos, días
después de promulgarse la Constitución y de ser ratificado en su
puesto el presidente del gobierno, Manuel Azaña, salían por los campos
y los pueblos de España las primeras Misiones Pedagógicas".
Manuel
Tuñón de Lara
Niños
de las Alpujarras contemplando el cine de Misiones Pedagógicas
(1933)
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Viernes, 11 de
abril de 2003
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Cien días
Cada
10 de abril hemos consumido los primeros cien días del año.
Estos se han pasado en un suspiro.
Hasta la primavera va envejeciendo, y los amores que parecían nuevos son
ya antiguos. Cien días: un tiempo suficiente para hacer valoraciones. Se
acabó, para el dosmiltres, el margen de confianza. De pronto las palabras
antiguas tienen tan poco sentido como las que aún no hemos estrenado. He
pasado unos días sin poder actualizar la pagina. Problemas en el
servidor: reformas, ampliaciones y supuestas mejoras que siempre tienen efectos
colaterales. Ella se quejaba -como se queja ella- de mi silencio, y yo
experimentaba en toda su dimensión la soledad del webmaster: tener cada día
algo nuevo que decir, querer decir cada día algo nuevo, compartir
palabras sin venir a cuento, cuando ahí fuera, en el mundo, hay tantas
razones para el silencio... La soledad del webmaster... Mientras
yo no podía actualizar la página, hemos superado las 14.000 visitas.
Muchas gracias por venir. Ella
y él están muy contentos con
esta noticia. Lo mío es distinto.
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Domingo, 6 de abril de 2003
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Efecto
Alhambra. No crea que este abril es como todos los
abriles. No podremos, aunque quisiéramos, repetirlo. Y si
hubiera algún motivo de alegría, algún gozo en su vida,
por pequeño que fuera, atiéndalo como se merece,
prolónguelo, que las penas ya se alargan solas.
Deténgase en los pequeños placeres, en las
pequeñas palabras, en las leves miradas, en las sonrisas
tímidas, en los leves roces, en las tardes tan cortas, en
los encuentros fugaces. Porque un día, si ya no hubiera
pequeñas palabras, ni miradas tímidas, ni encuentros
fugaces, ni tardes cortas, si un día se apagara la luz,
con la ausencia -dolorosa- de todas estas cosas que ahora
le parececen pequeñas, casi insignificantes, aprendería
a valorarlas. Y sería tarde. Vivimos tan torpemente que,
casi siempre, sólo valoramos aquello que hemos perdido. |
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Sábado, 5 de abril de 2003
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Ayer,
Antonio Bernat, en la
conferencia que pronunció en la inauguración de las Jornadas
sobre educación rural que se están celebrando en
Caspe, señalaba que somos, para los poderosos, la
humanidad sobrante. Pronto no nos necesitarán ni como
mano de obra para mantener la economía mundial. Una
economía puesta, claro, a su servicio. Esta
es una de las razones por las que se plantean una
educación selectiva para el polo de excelencia,
destinado a formar las élites científicas, técnicas y
de gestión de la sociedad; y una educación básica
residual para la humanidad sobrante, destinada a
abastecer las necesidades de mano de obra barata y
precaria.
Pero
nada es irremediable. Podemos trabajar contra esta
inercial neoliberal.
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Jueves, 3 de abril de 2003
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Aunque
hoy haga frío, y aunque a usted no le guste, ya empieza a asomar la
primavera por todos los rincones. La vida, que se desborda a sí misma Especialmente
en abril.
Mañana
iré a Caspe para asistir de las conferencias que, en el marco
de las jornadas La escuela Rural en Aragón, impartirán Jesús
Jiménez y Antonio Bernat.
Jesús Jiménez es inspector de educación y ha coordinado el número
que Cuadernos de Pedagogía ha dedicado a la educación en las
Comunidades Autónomas. Antonio Bernat es catedrático de Didáctica y
analizará los retos de la escuela en el siglo XXI. Si usted puede, no
se lo pierda. Merecerá la pena.
Las
conferencias se celebrarán en el cine Goya. Para mí será
emocionante volver a la misma sala donde fui por primera vez al cine.
Seguro que, por un momento, escucharé los aplausos de los niños
cuando terminaba el NODO o los gritos de ánimo que dedicábamos al
Zorro o a Tarzán cuando tenían que superar un trance difícil. Sí,
mañana volveré a los lugares de mi
infancia. |
Miércoles, 2 de abril de 2003 (Día
del libro infantil)
Para
Rosa Tabernero
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Hoy se
celebra el aniversario del nacimiento de Hans
Christian Andersen (1805). No soy especialista en literatura
infantil. Bien pensado, no tengo un conocimiento de nada lo
suficientemente preciso como para considerarme especialista en una
materia. Pero fui niño y recuerdo el placer que me producía
escuchar aquellos cuentos que me contaba mi madre o mi abuela.
Luego, cuando conquisté la libertad que supone siempre poder
leer, disfruté infinitamente con los personajes de los cuentos.
Posiblemente me enamoré, como Charles Dickens, de Caperucita
Roja: "Caperucita Roja fue mi primer amor. Tenía la
sensación de que, si me hubiera casado con Caperucita Roja,
habría conocido la felicidad completa". He sugerido varias
veces la lectura de un texto breve de Mariano Gistaín sobre la
necesidad que los niños tienen de contar con Bibliotecas
a mano. No se trata de hacer de la literatura un lujo, un
adorno innecesario. Como sostenía Martín Gazo en un acertado
artículo, leer es un acto de justicia
porque supone ofrecer a los niños la promesa que contienen todos
los cuentos: la de una autorrealización personal.
Disfruten
del día, lean cuentos, sean de Andersen
o de otros, cuenten cuentos a las personas que quieren. Les hará
a todos bien. |
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Salomé Ballesteros me envía un emocinante poema para el
niño iraquí Alí Smain
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Martes, 1 de abril de 2003
| Mantener
la capacidad de asombro: que las sirenas existan, que a veces
canten, que aún haya lugares donde regresar, que ella
teja durante el día y desteja por la noche, que nos
reconozcamos, que las palabras sean todas tan antiguas,
que podamos escribir nuestros nombres, que nos una el
recuerdo, que
jo me l'estimo encara.
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