Viernes, 25 Abr 2014
 
 
Banner
La Crisis (Artículo de opinión)

¿Ha hecho bien los deberes Zapatero ante la Crísis?

La gestión y el manejo del sistema ha sido decidida y claramente socialdemócrata en el contexto más difícil de los últimos 100 años.

06/06/2010 JOSÉ MANUEL LASIERRA

Adelanto la opinión. A mi modo de ver sí. Veamos por fases.

EL INICIO. Nadie esperaba una crisis de estas características. Para ser exactos, entendemos que llevamos tres: la de las hipotecas que se inicia en EEUU con las hipotecas subprime; la financiera o de solvencia porque los bancos no saben los activos financieros tóxicos que tienen y, finalmente, la crisis del crédito, consecuencia de los déficit públicos que se acrecientan con la crisis, tanto en Europa como en EEUU. Seguir leyendo

LA RESPUESTA DE ZP. Aunque la crisis del sector inmobiliario estaba anunciada, nadie ponía fecha. ¿En que programa electoral de las elecciones de 2008 aparece alguna propuesta o reflexión sobre una crisis en ciernes? En ninguno. La respuesta de España y de la mayoría de los países es una expansión de la demanda vía gasto público (Plan E). Al mismo tiempo, expansión monetaria internacional para que fluyera el dinero hacia la actividad económica ya que los bancos no prestaban y para que no se colapsara la actividad productiva. Zapatero, como le corresponde a un gobernante responsable y eso no es engañar ni no enterarse, trata de transmitir optimismo y capacidad de salida. En ese momento, como en el previo a la crisis, nadie, ni aquí, ni en el resto del mundo, vislumbraba lo que venía después.

PRESUPUESTO 2010. Si en la etapa anterior fue contra cíclico, en este ya se plantea la necesidad de que las cuentas públicas no se deterioren excesivamente. Aumento del IVA en julio y recorte del gasto público en inversiones. El déficit creciente se iría reduciendo en el medio plazo cuando se produjera la recuperación. Unas críticas que se hacen en ese momento señalan la conveniencia de seguir con políticas de estímulos fiscales que apuntalen un esbozo de salida de la crisis. Otras, parecidas pero ideológicamente contrarias, señalan que los impuestos no estimulan la economía y que el IVA es un impuesto regresivo. En mi opinión, es una medida acertada pues afrontaba un problema, el del déficit público, que ya emergía y además permitía mantener cierto nivel de demanda que el sector privado no iba a llevar a cabo. ¿Ha dado bandazos ZP? ¿Merkel no ha dado bandazos?, ¿y Sarkozy? La crisis ha exigido respuestas sobre la marcha.

LA CRISIS GRIEGA Y EL EURO. La debilidad de algunas finanzas públicas en la zona euro, la perspectiva de una recuperación lenta y la inexistencia en los países del euro de un instrumento de política económica, como la moneda y la política monetaria, colocaban en debilidad a estos países. Esto suscitó los ataques al euro y a los países que más dificultades podían tener, que no eran necesariamente los más endeudados y puso en el punto de mira a nuestra economía y a nuestro déficit dificultando el uso del otro gran instrumento de la política económica como es la fiscal. La consecuencia es que los planes de estímulo se tenían que recortar todavía más y exigía equilibrar nuestras cuentas en un periodo más corto.

EL RECORTE. Nadie podía imaginar que las cuentas públicas de España pudieran plantear dudas de solvencia en los mercados internacionales, ni con el hecho real de un crecimiento del déficit público en un año de más de 10 puntos, pasando de tasas negativas a superpositivas. ¿Qué hacer? Imaginemos a Robinson Crusoe en su isla. Coge en una jornada de 8 horas 1 coco al día y trabaja 365 días. Los 365 cocos que recoge es su PIB. Esos cocos son el conjunto de bienes de que dispone para vivir. Imaginemos que el PIB de España en 2007 era de 365 cocos al año. Hoy, con 4,5 millones de parados y un valor de la producción menor, no generamos 365 cocos. Tenemos menos bienes y servicios que antes (en 2009 disminuyó un 3,6%). ¿Qué podemos hacer? Los desempleados, que tienen menos rentas, ya disponen de menos parte. El sector público ya dispone de menos renta, de ahí el déficit. ¿Qué puede hacer el sector público para atender sus obligaciones? Puede subir impuestos (a los que más tienen), puede recortar gastos o puede pedir préstamos. Al principio, el estado se endeudó y siguió manteniendo el nivel de gasto con la esperanza de una recuperación.

ENDEUDAMIENTO Ahora, los mercados financieros le dicen a España que ya no admiten más deudas o que las pague más caras. Subir impuestos. En tiempos de crisis, el aumento de tipos impositivos no resuelve la necesidad de recursos. Las rentas del capital tienen vías de evasión que hace que una subida de impuestos recaiga sobre las rentas del trabajo y de las clases medias. Y debemos tener en cuenta los efectos de que las rentas del capital en un contexto de no control internacional y paraísos fiscales, los capitales pueden fugarse y hacer que disminuya el número de cocos.

Cabe recuperar algunos impuestos como el del patrimonio y legislar para que esa competencia fiscal de las comunidades para suprimir el impuesto de sucesiones permita recuperarse y añada recursos. Ya vemos la corresponsabilidad fiscal autonómica. Que recaude el Estado y nosotros gastamos y no pagamos.

AJUSTE DEL GASTO Un recorte del gasto, para que sea efectivo de manera rápida tiene que hacerse sobre aquellas partidas que sean fáciles de controlar y tengan bastante importancia cuantitativa. Si repasamos las cuentas públicas tenemos: gasto corriente, en el que la partida de gastos de personal es muy sustancial en todas las administraciones, infraestructuras y gastos sociales ligados a pensiones. ¿Es lógico y justo ajustar estas partidas?

Cuando un particular, empresa, familia o banco, tiene una caída de ingresos lo que hace es ajustar sus gastos. Cuando un partido tiene una caída de ingresos porque le han votado menos y tiene menos ingresos, ajusta sus cuentas. ¿Porque no lo tiene que hacer el sector público?

El Gobierno ha hecho lo que tenía que hacer: redistribuir en alguna medida una tarta más pequeña. ¿Solo podía ser de esa manera? Eso es discutible, pero a tenor de la facilidad en forma, tiempo y cantidad, posiblemente sea lo correcto. Pero hay diversas combinaciones: en vez de reducir la ayuda al desarrollo reducimos las aportaciones a la Iglesia.

¿Que hubiera hecho la derecha? No se sabe porque lo oculta y no lo dice pero los precedentes son: en época expansiva, cuando Aznar llega al poder, congelación salarial y reducción del número de funcionarios. Rato escasamente equilibró las cuentas públicas reduciendo el número de policías y guardias civiles en un momento de crecimiento de la población española, realizando menos inversión publica. Es decir, una política de generación de un claro déficit social para cuadrar cuentas. Y ahora, Madrid y Valencia retrasando la aplicación de la ley de dependencia.

La historia de los gobiernos de ZP muestran un compromiso claro con las políticas sociales y socialdemócratas. Pero cuando las cuentas no cuadran, los ingresos son menores que los gastos, y el sistema económico tiene graves problemas no cabe ignorar esa situación y mirar para otro lado. ¿Nos imaginamos el problema para todos y cada uno de los españoles, el coste personal para cada uno de nosotros, si hubiera salido que no al decreto del Gobierno? No es admisible el cálculo electoral a costa del bienestar de los ciudadanos que hacen algunos, ni moral ni políticamente.

LA CRISIS, LA OPORTUNIDAD. La crisis debería facilitar los cambios necesarios para mejorar nuestro sistema productivo. Debería generar los instrumentos para que el espacio económico y monetario común funcione con más autonomía. Hace falta más Europa, menos intereses nacionales estrechos, más gobierno común que revalorice a la política frente a los mercados. Hace falta un Tesoro Europeo que permita una política fiscal autónoma que por la vía de los ingresos puedan establecerse sistemas impositivos progresistas. Algo aceptado por la derecha civilizada europea en sus respectivos países.

Donde ya no entra es en acabar con los paraísos fiscales y, con ellos, es difícil una fiscalidad progresista. ¿Ha tratado ZP durante su presidencia europea de impulsar medidas en estas cuestiones? Sí. Una economía abierta e interdependiente como la española debe tener presente, en primer lugar este marco que se ha descrito. En el terreno nacional, mucho hay que hacer para reducir esa tasa de desempleo inaceptable desde el punto de vista de la equidad e insoportable desde el punto de vista económico, para una sociedad avanzada.

El sistema económico capitalista es inestable, existen los ciclos. Quitémonos de la cabeza esas hipotéticas soluciones definitivas a realidades cambiantes. Pero no hay otro modelo alternativo. La gestión y el manejo del sistema requieren de la política y una ideología y unos principios filosóficos que la inspiran, que marcaran diferencias. La de ZP ha sido decidida y claramente socialdemócrata en el contexto más difícil seguramente de los últimos 100 años.

Economista. Director Cátedra Jaime Vera de la Universidad de Zaragoza