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Trampas con la recuperación PDF Imprimir E-mail
Escrito por Administrator   
Domingo, 08 de Septiembre de 2013 11:19

Trampas con la recuperación

Publicado en El periódico de Aragón 08/09/2013

José M. Lasierra, Santos Ruesga.

El horizonte está en cambiar nuestro tejido societario hacia empresas de mayor dimensión, más intensivas en tecnología y con gestores más orientados a la innovación que al recurso fácil de la reducción salarial

El periodo estival permite a los gobiernos relajar las tensiones derivadas de los problemas sociales, políticos y económicos. En nuestro caso, el motor de la actividad turística, al calor del retorno de los turistas europeos a nuestras playas, auspiciado por la primavera árabe en el Mediterráneo meridional, y la relativa fortaleza de nuestro sector exportador, que mantiene cuota mundial aún en tiempos tan tormentosos, llevan a una suerte de regocijo gubernamental como si hubiera llegado el invierno y nos arrullaran ya los hados de la recuperación con mimos y cariños. Si añadimos el affaire Gibraltar, es ya casi una escena idílica invernal.

Sin embargo, las noticias y los análisis económicos más rigurosos no son tan alentadores. Es cierto que la prima de riesgo se ha reducido. Pero, sin embargo, la deuda pública está alcanzando cotas sin precedentes en nuestra historia económica. Lo que se está manifestando es una menor preocupación de los inversores internacionales, que entienden que ya han conseguido que se les garantice sus préstamos. La nacionalización de una parte de la banca en crisis en España --un 3-4% del PIB-- y la actitud del Banco Central Europeo (BCE) de avalar dicha deuda a favor de la estabilidad el euro, les asegura la recuperación de sus inversiones especuladoras. Con lo sencillo que hubiera sido trasladar la ejecución del riesgo a la lista de prestamistas de Bankia y otras entidades en situaciones similares, y aquí no tiene por qué entrar los impositores, y hacerles pagar parte de sus irresponsables actuaciones financieras. Se hubiera tratado solo de hacer lo que ya se ha practicado en otros países, exigir parte del coste de las operaciones de saneamiento de estas entidades a los socios capitalistas y los prestamistas especuladores.

 

LO QUE SE ESTÁ haciendo es garantizar a los prestamistas el cobro de sus inversiones con cargo a los contribuyentes al tiempo que los gestores manirrotos se retiran a sus cuarteles de invierno con jugosas indemnizaciones. Sería altamente higiénico para la salud de nuestra democracia que los españoles supiéramos a quiénes vamos a pagar con nuestros dineros los préstamos que se hicieron en esa época de crecimiento y especulación a la banca española, conocer la lista de esos prestamistas especuladores. Sabemos de Chipre que había muchos capitales rusos, así como los importes de sus cuentas, y aquí se nos sustrae esa información.

Y, ante este panorama, el Fondo Monetario Internacional (FMI) y sus voceros internacionales sugieren que la solución a todos nuestros males en la recesión vendría con una reducción del 10% de los salarios. Tal sugerencia es la constatación del fracaso de las devaluaciones internas que ya se viene practicando en el país como política económica frente a la crisis. Las devaluaciones internas suponen un deterioro del mercado laboral, vía facilidades para el despido, aumento del desempleo, reducción de la protección laboral y ruptura de un cierto equilibrio en la relación laboral, con la finalidad básica de disminuir los niveles salariales. Se pretende, y casi se ha conseguido, que se esté dispuesto a trabajar más por menos, de forma que los menores costes faciliten las exportaciones y así, hipotéticamente, expandir el empleo. La devaluación interna representaría una alternativa ante la imposibilidad de utilizar el tipo de cambio de la moneda para fomentar las exportaciones. Atajar la supuesta pérdida del 30% de la competitividad de la economía española es poco factible con fórmulas de devaluación interna.

Estamos ante una estrategia de crecimiento falaz, soportada en la esperanza de que el crecimiento de unas exportaciones, más baratas a causa de la devaluación salarial, compense en generación de valor añadido y de empleo, la pérdida derivada de la caída de la demanda interna, alimentada, entre otras causas, por la reducción de las rentas salariales y la pérdida de empleo que arrastra el estancamiento del consumo y las inversiones. Ante el panorama del fin del verano, el FMI ya reclama la citada reducción salarial. Seguro que hay sesudos informes econométricos que lo avalan. Del estilo de aquellos que, puesto que dos y dos son cuatro, la luna es un queso blanco.

 

LA REALIDAD es que el reciente equilibrio de nuestra balanza de pagos con el exterior proviene más de la caída de las importaciones (a causa del estancamiento del consumo de las familias españolas) que de un espectacular desarrollo de nuestras exportaciones. El crecimiento sostenido de estas no será el producto del descenso de los costes laborales. Las empresas españolas con éxito en el exterior no son precisamente intensivas en el uso de trabajo y menos aún en el recurso a trabajo poco cualificado, el más barato. Ese no es el camino para impulsar una economía competitiva y, por tanto en crecimiento sostenido y equilibrado. El horizonte está en la modificación de nuestro tejido societario hacia empresas de mayor dimensión, mas intensivas en tecnología y con gestores más orientados a la innovación que al recurso fácil de la reducción de los costes salariales.

Porque, en efecto, si bien algún efecto puede haber tenido en este repunte de las exportaciones el abaratamiento de los costes, es sobre todo, y hay que subrayarlo, la iniciativa y el empuje de muchos medianos empresarios, en busca de alternativas al bloqueado mercado español mercados exteriores lo que explica este relativo avance. Lo sorprendente es que desde todos los foros se habla de las exportaciones como vía de salida de la crisis pero no se plantean propuestas concretas que las estimulen. Merkel reconoció que la fortaleza del euro podía neutralizar --lo hace-- los esfuerzos de las devaluaciones internas por potenciar la exportación. Sin embargo, no conocemos declaraciones de las patronales en demanda de otras políticas europeas de estímulo al crecimiento y de relajo de la política monetaria e incluso de devaluación del euro. ¿Será que nuestra economía está bien posicionada en los mercados internacionales y este valor del euro es el que conviene pues ya tenemos pleno empleo? ¿Será que estamos equivocados y la cotización del euro es un problema intrascendente y que no tienen importancia para aumentar las exportaciones?

Pero, ante todo no nos hagamos trampas dialécticas con la baraja de la recuperación. Los datos económicos más recientes tan solo apuntan a un ligero repunte veraniego auspiciado por el movimiento vacacional de los países del entorno. Luego viene el otoño y el invierno.

Última actualización el Domingo, 08 de Septiembre de 2013 11:30
 
Ni claro ni alto PDF Imprimir E-mail
Lunes, 25 de Marzo de 2013 11:39

 

Ni claro ni alto

leer el artículo en Elperiodicodearagon.com

Debe retornarse desde las fuerzas del progreso a la filosofía de la redistribución a partir de los ingresos

José Manuel Lasierra, Universidad de Zaragoza / Santos Ruesga, Universidad Autónoma de Madrid 22/03/2013

Las políticas de salida y de lucha contra la crisis pasan por hacer frente, literalmente, a las malas, interesadas e ideologizadas políticas europeas. Las del Eurogrupo y del BCE (y de Alemania, como factótum) se han demostrado inútiles y solo sirven para agrandar los problemas del desempleo y los recortes y transmitir desesperanza. Además de que son terriblemente injustas porque dejan a los deudores como únicos responsables de la crisis. "La crisis se generó por el excesivo flujo de capitales de Alemania hacia el Sur; eso sobrecalentó las economías de la periferia y las hizo dependientes del crédito externo", decía
Hans-Werner Sinn, presidente del think tank alemán IFO, el máximo exponente de esa facción que reclama a Merkel las políticas que aplica. O sea, los vicios del Sur se han estimulado por los supuestos virtuosos del Norte. Y gratis.

Recuperar el contacto con la sociedad por parte de las fuerzas del progreso, no sabemos si la ilusión, supone plantear abiertamente políticas distintas a las que impone la UE alineada con los intereses económicos e ideológicos de los poderes conservadores. La crisis ha puesto de manifiesto las carencias del proyecto europeo y del euro. Es necesario plantear una revisión del estado actual de la arquitectura europea en la dirección de más Europa, que no es, precisa y paradójicamente, el objetivo al que las políticas actuales nos llevan. Decir plantear es decir que las fuerzas progresistas manifiestan (y lo denuncian) que las instituciones solo sirven para agravar la crisis en unos países y favorecer a otros: nuestra devaluación interna hace más ricos a los alemanes.

Última actualización el Lunes, 25 de Marzo de 2013 12:07
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Riesgo inmoral PDF Imprimir E-mail
Escrito por Administrator   
Viernes, 08 de Febrero de 2013 10:38

Riesgo inmoral y Expolio

José Manuel Lasierra (Universidad de Zaragoza) y Santos M. Ruesga (Universidad Autónoma de Madrid) 05/02/2013

Leer en El Periódico de Aragón

En los últimos años se ha puesto muy en boga el concepto de riesgo moral. El término hace referencia a, cualquier situación donde una persona decide cuánto riesgo tomar mientras que otros pagan el coste si las cosas salen mal. Trasladado al ámbito financiero más inmediato, se ha materializado en la crisis que estamos padeciendo. El tópico paradigma aplicado a las entidades financieras, que son demasiado grandes como para quebrar --lo que llevaría un elevado riesgo sistémico para el conjunto de la economía--, es la base para justificar la presencia de tales actitudes por parte de los gestores financieros.

Los efectos de tal grado de amoralidad en la asunción de riesgos se están trasladando en unos casos a clientes, trabajadores y socios corporativos de las entidades financieras y, en otros, como es el caso español, al conjunto de los ciudadanos, que de un modo u otro estamos repagando el coste de la crisis en la que degeneraron tales prácticas de riesgo moral.

En un terreno más individual, en el del comportamiento de los sujetos responsables de la toma de decisiones en diferentes ámbitos, que, sin duda, han incidido de forma destacada en los primeros estadios de la crisis económica y, posteriormente, en su propagación, nos encontramos multitud de ejemplos de riesgo moral que no parecen dar pie a reacciones protectoras frente a sus efectos. Hablamos de responsables de importantes desaguisados en el sistema financiero que saldrán de esta situación sin coste alguno por sus actuaciones, lo que sugiere que están en perfectas condiciones para repetir sus arriesgadas decisiones en el futuro y que se generalice un clima, en ámbitos de la responsabilidad pública y económica, de impunidad absoluta.

Última actualización el Viernes, 08 de Febrero de 2013 10:52
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Intereses nacionales o de clase Imprimir E-mail
Domingo, 13 de Enero de 2013 12:23

¿Intereses nacionales o de clase?

Joaé Manuel Lasierra/ Santos M. Ruesga  13/1/2013

Enlace al Periódico de Aragón

Se ha dicho que la crisis deriva de las sucesivas burbujas que ha experimentado la economía mundial pero estas no han salido de la nada. En el origen hay un gran desajuste entre países acreedores, exportadores, y deudores, básicamente importadores, a tener en cuenta para no errar en el diagnóstico.

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Llegó con tres heridas Imprimir E-mail
Miércoles, 19 de Diciembre de 2012 19:21

 

Llegó con tres heridas

El primer paso para combatir la crisis global ha de ser la reducción de la deuda. Pero dado su tamaño y siendo fundamentalmente privada, su solución debería exigir un coste inevitable a los acreedores

Leer en EL PAIS

 

Tres heridas profundas, emulando el verso de Miguel Hernández, de la economía española caminan juntas en esta crisis y no son solo ellas las que nos impiden andar; hay una cuarta. A esas tres heridas, el endeudamiento, las desigualdades crecientes y las políticas erróneas, de austeridad, tratan de dar respuesta las mejores cabezas de nuestra profesión. ¿Son suficientes las recetas de Stiglitz, Krugman y Rogoff? Posiblemente, estos tres autores constituyen las caras más visibles de políticas alternativas a las doctrinas y políticas oficiales de la austeridad ante esta gran depresión, desde el otro lado del Atlántico pero con influencia clara en Europa. Los tres muestran raíces keynesianas e insisten en las políticas expansivas y de crecimiento. Su perspectiva de la crisis es mundial y hablan para ese ámbito. Sin embargo, a la luz de las particularidades españolas, de nuestra realidad específica que los tres la conocen bien, se podrían hacer algunos comentarios o matizaciones a sus propuestas.

De Stiglitz cabe destacar como nota diferencial respecto a los otros dos su insistencia en un sistema fiscal progresivo. El efecto emulador del consumo que produce la desigualdad termina en la carrera consumista y de endeudamiento, desde mediados de los noventa, que desemboca en enormes déficit y crisis de deuda, con consecuencias sobre la economía real. En este punto, propone un sistema fiscal progresivo y, para el caso americano, el restablecimiento de mayores impuestos a los ricos. Es decir, políticas fiscales más igualitarias, en esencia más justas, ayudan a generar un sistema económico más eficiente, sin tantos desajustes.

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