1.-INTRODUCCIÓN

 

En los primeros tiempos del Islam, el mismo Profeta era el profesor de su sunna. Para hacer fácil la memorización y comprensión solía repetir las cosas tres veces. Depus de enseñar a los compañeros, solía escuchar lo que habían aprendido. Las delegaciones que venían de las diferentes regiones quedaban a cargo de los medineses, tanto en lo relativo a su acomodo como respecto a la educación del Corán y la sunna. El Profeta les hacía preguntas para ver el grado de su aprendizaje.

En cuanto a su enseñanza escrita, pueden incluirse las cartas que el Profeta envió a reyes, gobernadores y dirigentes musulmanes. Algunas de estas son muy prolijas y contienen asuntos legales concernientes al zakt, los impuestos, las formas de culto, etc. Podemos evaluar el número de cartas que despachó y la actividades de registro relacionadas con ellas, si recordamos que hubo, por lo menos, 45 secretarios que escribieron para l en alguna ocasión.

Tambin se puede incluir aquí lo que el Profeta dictaba a los diferentes compañeros, como ^Al b. Abi Tlib, algunos de los escritos de ^Abdullh b. ^Amr b. Al-^As, y las órdenes que el Profeta dió a Ab Shh, un yemení, para que hiciera una copia de sus Jutba.

En cuanto a las manifestaciones prácticas enseñó la ablución, las oraciones rituales, el ayuno, la peregrinación, etc.

Además, toda la vida del Profeta puede decirse que fue una lección práctica de comportamiento y actitud correcta, con la expresa instrucción de que se siguiera su práctica. Así dijo: "reza como me ves rezar" y "enseña los rituales de la peregrinación que yo hago".

A modo de respuesta, muchas veces solía decir al que le preguntaba que se quedara con l y aprendiera observando su práctica.

Las medidas tomadas por el Profeta para la difusión de su Sunna, consistía en enviar maestros y predicadores a las distintas zonas de fuera de Medina. Así, por ejemplo, se enviaron delegados a ^Adhal y a Qra en el año 3 H., a Br Ma'na en el 4 H., a Najrn, al Yemen y a Hadramaut en el 9 H.

El Profeta ordenó la difusión del conocimiento; así, dijo: "transmite el conocimiento que yo difunda , incluso aunque sólo se trate de un versículo". Este nfasis lo mantuvo hasta el Sermón de la Despedida, en el que el Profeta dijo: "aquellos que están presentes deben hacer llegar el mensaje a los que están ausentes".

Entre los compañeros era práctica común el relatar a los ausentes las palabras y obras del Profeta.

A las delegaciones que llegaban a Medina se les ordenaba que instruyeran a su gente, una vez que regresaran. Así, el Profeta le ordenó a Mlik b. Al-Huwairith, con ocasión de su marcha, que instruyera a la gente; y eso estuvo haciendo hasta mucho tiempo despus de la muerte del Profeta.

El Profeta dejó sentado que la instrucción personal y la búsqueda del conocimiento era algo obligatorio para todo musulmán. Además, el Corán, establece que aqul que oculta el conocimiento es susceptible de ir al Infierno.

Respecto a los estudiantes, el Profeta dijo: "Si alguien se aventura en el camino de la búsqueda del conocimiento, por ese medio, Allh le hará fácil el camino al Paraíso y los ángeles extenderán sus alas de agrado con aqul que va en busca del conocimiento, y todos los habitantes del cielo y de la tierra, incluso de lo más profundo del ocano, implorarán por su misericordia".

Refirindose a los dedicados a la docencia, dijo: "Cuando un hombre muere, sus actos llegan a su fin, con tres excepciones: Sadaqa Jrya (la caridad periódica), el conocimiento del que se sigue sacando provecho y las oraciones que le haga un buen hijo".

Parece que, para los que rechazan toda idea de involucrarse en el camino del aprendizaje y la enseñanza, el Profeta les señaló la existencia de un castigo.

 

 

2.-EL ESTUDIO DE LOS HADICES POR LOS COMPAÑEROS

2.1.- Memorización

El Profeta siempre estaba rodeado de cierto número de compañeros que le obsevaban y que, cuando ste se ausentaba, memorizaban lo que había dicho o hecho. Esta práctica se describe por Mu^wya, Ab Al-Dard^ o Anas b. Mlik, el siervo del Profeta. Este último dijo: "nos sentábamos junto al Profeta unas setenta personas y, el Profeta, nos enseñaba Hadiz. Más tarde, cuando salía por algún motivo, solíamos memorizarlos entre nosotros y, cuando nos marchábamos, era como si crecieran en nuestros corazones".

Como no todos podían acudir frecuentemente, los que acudían solían enseñar a los ausentes. Este proceso se describe muy bien por Bar' b. ^Âzib. Incluso algunos, llegaban a un acuerdo entre sí para acudir al círculo del Profeta en tandas o relevos, como vemos en el caso de ^Umar.

 

2.2.- Estudio por la práctica.

Es esencial recordar que los compañeros ponían en práctica todo lo que aprendían de memoria o por escrito. El conocimiento, en el Islam, es para llevarlo a la práctica; en ningún caso se trata del conocimiento por el conocimiento, y los compañeros lo sabían muy bien.

No obstante hay una referencia clara de que hubo algunos compañeros del Profeta que registraron Hadices durante la vida del Profeta y que en algunos casos el mismo Profeta lo dictaba.

3.- RECOPILACION DE HADICES

 

En siete de los ocho mtodos de la enseñanza del Hadiz, del 2º al 8º, se basa la casi totalidad del material escrito. Los mtodos más comunes eran el 1º y el 2º. A veces, incluso el 1º, la lectura o dictado por el maestro, llevaba consigo material escrito, mientras que el 2º, la lectura por los alumnos a sus profesores, lo requería casi en exclusiva.

Sin embargo, se piensa que los hadices se trasmitieron oralmente, al menos durante un siglo. Luego, Zuhr los registró por orden del Califa ^Umar b. ^Abdul ^Azz y, en opinión de muchos especialistas, esta copia se perdió. Pero ambas suposiciones están basadas en una falta de conocimiento de la primitiva historia literaria de los hadices.

Las primeras colecciones del hadiz se efectuaron en la forma conocida por musnad: cada frase trasmitida era precedida por su isnd. Mas tarde, por cuestiones prácticas, se fueron agrupando por su temática: herencia, ritual, etc.; estas colecciones se denominaban musnannafat. Entre estas estan las seis colecciones canónicas o sahah sittah:

* El Sahh de Al-Bujr (m. 256 H.)

* El Sahh de Muslim (m. 261 H.)

* El Sunan de Ibn Majah (m. 273 H.)

* El Sunan de Ab Dawud (m. 275 H.)

* El Jmi^ de Al-Tirmidh (m. 279 H.)

* El Sunan de Al-Nas` (m. 303 H.)

Al preparar estas colecciones, los tradicionalistas usaron una tcnica de selección para decidir qu podían incluir y qu podían rechazar. Baste decir que Bujr, por ejemplo, examinó 600.000 hadices de los que sólo aceptó 7.394.

Estos tradicionistas escribieron libros sobre crítica del hadiz que, en lo relativo a la isnd, las principales son:

* Toda información debe poder llegar a su narrador original mediante una cadena de trasmisores. Éstos serán verídicos y de moral comprobada, dotados de buena memoria y de grandes cualidades intelectuales.

* Toda información que relate un suceso acaecido en presencia de gran número de personas, en su orígen, debe haber sido relatada por varios reporteros.

En lo referente al matn, se efectuaron las siguientes críticas:

* La información no debe ser contraria al texto o enseñanzas del Libro Sagrado, o de los principios básicos aceptados del Islam.

* La afirmación no puede ir contra los dictados de la razón o las leyes de la naturaleza y de la experiencia común.

* La información no puede ir en contra de otras tradiciones aceptadas como autnticas y fidedignas, aplicando todos los principios.

* La sentencia que cante las alabanzas y excelencias de una etnia, lugar o individuo, generalmente será rechazada.

* La cita que contenga datos que indiquen una fecha detallada sobre futuros acontecimientos, generalmente será rechazada.

* La frase que afirme características del Profeta que no estn de acuerdo con la creencia islámica en la profecía y con la posición del Profeta, o que su expresión pudiera no ser deseable para l, será rechazada.

 

3.1.- Recopilación de hadices en vida del Profeta y de sus compañeros.

Sabemos que algunos compañeros escribieron hadices durante la vida del Profeta y que, en algunos casos, el mismo Profeta slos dictaba. No caba duda de que su número tuvo que ser más pequeño que el de los especialistas posteriores que escribieron hadices.

Es un hecho que no todos los compañeros han trasmitido igual número de hadices. Hubo algunos que trasmitieron más de un centenar, mientras que otros sólo difundieron uno o dos. El que más trasmitió fue Ab Hurairah y se dice que poseía libros de hadices. Se conocen unos nueve alumnos suyos que escribieron hadices aprendidos de l.

Cerca de ste tenemos a Ibn ^Umar, de quien tambin tenemos referencias autnticas de que poseía una colección de hadices por escrito. Al menos unos ocho discípulos suyos trasmitieron hadices por escrito aprendidos de l.

Otro gran trasmisor fue Anas ibn Mlik, que fue sirviente personal del Profeta durante muchos años. Se citan unas diecisis personas que trasmitieron sus hadices por escrito, aunque algunos de ellos no se tienen por muy fiables.

Luego tenemos a Ummu'l-Mu'minn ^A'isha, de la que al menos tres personas difundireron sus hadices por escrito, entre ellas su sobrino ^Urwah.

Ibn ^Abbs, del que nueve de sus alumnos trasmitieron sus hadices por escrito.

Jbir b. ^Abdullah, del que unos catorce discípulos trasmitieron sus hadices por escrito.

Ab Sa^d Al-Khudr, quien parece que se opuso a la difusión por escrito de sus hadices.

Ibn Mas^d, del que no tenemos información sobre los alumnos que difundieron sus hadices por escrito, pero su propio manuscrito estaba en posesión de su hijo.

^Abdullah b. ^Amr b. Al-^Âs, del que sabemos que solía anotar hadices en vida del Profeta y que tituló su libro "Al-Sahfa al-sdiqa". Unos siete alumnos suyos trasmitieron sus hadices por escrito.

^Umar, el segundo Califa, que solía citar hadices en sus cartas oficiales y, de esta forma, se recogieron muchos de ellos.

^Al ibn Ab Tlib, el cuarto Califa, del que ocho discípulos difundireron sus hadices por escrito.

Y, para finalizar, citaremos a Ab Ms Al-Ash^ar y a Al-Bar' ibn ^Azib.

Es decir, a la luz de estos hechos, muchos de los hadices del Profeta, si no todos, se pusieron por escrito en vida de los compañeros.

Según las investigaciones realizadas por Azami, M.M. en su libro Studies in Hadith..., sería que la creencia general de que los hadices se pusieron por escrito muy tarde, se debe a:

1.- Una incorrecta interpretación de las palabras tadwn, tasnf y kitbah, que se entendieron en el sentido de registro.

2.- Una incorrecta compresión de los trminos haddathan, akhbaran, `an, etc, que se creyó se usaban, generalmente, para una trasmisión oral.

3.-La pretensión de que la memoria de los árabes era única y de que no necesitaban poner nada por escrito.

4.- El hadiz del Profeta contra la puesta por escrito de los hadices. Este asunto necesita ser aclarado, pues de todos los pretendidos hadices que se refieren a la no puesta por escrito de stos, sólo uno es fidedigno y fue trasmitido por Ab Sa`d Al-khudr. Dice: No escribais nada de lo que os diga excepto el Corán; todo el que haya escrito algo de lo que yo dijera, que no sea el Corán, que lo borre. Este hadiz, trasmitido por Ab Sa`d Al-Khudr como del Profeta, está cuestionado por los expertos. Según Al-Bujr y otros, la frase es del mismo Ab Sa`d y se atribuye erróneamente al Profeta. En la actualidad se interpreta como que no debía escribirse nada en la misma hoja en la que se escribía el Corán, pues podría hecer pensar a alguien que pertenecían al Libro. Debe recordarse que, en esa poca, el Texto Santo estaba siendo revelado y, por lo tanto, aún estaba incompleto.

Por otra parte, el mismo Profeta envió cientos de cartas, algunas muy extensas, que contenían indicaciones culturales y, el mismo Libro Santo dice que su conducta y sus obras debían ser seguidas por la comunidad y, además, exige la puesta por escrito de las transacciones financieras. Es decir, parece que no hay ninguna instrucción general para que los hadices se escriban, aunque algunos lo hayan entendido de ese modo.

Pero, es más, tenemos evidencias de que el mismo Profeta aprobaba la escritura del hadiz. Más aún, tenemos que bastantes compañeros recogían por escrito hadices y, entre ellos, tambin estaban aquellos que trasmitieron el hadiz que prohibía su puesta por escrito.

5.- La incorrecta interpretación de las manifestaciones de los primeros expertos en lo referente al registro por escrito de los hadices. Los argumentos que dan no son de índole religiosa, sino que están basados en prejuicios personales; muchos consideraban que los alumnos no debían acudir directamente a los libros, sino que debían acceder con la autorización previa de sus profesores. A pesar de todo, estos mismos maestros ponían por escritos sus hadices, de tal forma que una investigación reciente ha puesto de manifiesto que casi todos los hadices del Profeta se llegaron a escribir durante la vida de los compañeros, que se prolongó hasta el final del primer siglo.

3.2.-Apredizaje de los hadices en la poca de los compañeros.

Tras la muerte del Profeta, los compañeros continuaron difundiendo los hadices de la misma forma que se había hecho en su vida:

- Hay datos de muchos compañeros que solían memorizar hadiz durante la noche, ya fuera solos o en grupos. Además, algunos de ellos, como ^Al b. Ab Tlib, Ibn Mas^d, Ibn ^Abbs y Ab Sa^d al-Judr, aconsejan a los sucesores que memoricen el hadiz.

-^Umar, el segundo Califa, ordenó a sus gobernadores que enseñaran el Qur'n y la sunna del Profeta. Solía enviar buena cantidad de maestros para ello.

Podemos dividir a los compañeros del Profeta en dos grupos, por lo que a la difusión del hadiz concierne:

* Los que solían difundir su conocimiento, sólo cuando pensaban que la gente lo necesitaba.

 

* Los que dedicaban a esta actividad mucho tiempo y la ejercían regularmente.

A la muerte del Profeta, los compañeros se distribuyeron por el mundo musulmán que, sólo un cuarto de siglo despus de su muerte, incluía Afganistán, el sur de la antigua URSS, Irán, Siria, Iraq, Egipto y Libia. Ciertamente, muchos se quedaron en Medina, pero no todos. Esto quiere decir que no todo el conocimiento del hadiz y de la sunna quedó en Medina.

Antes de su fallecimiento, los compañeros transmitieron este conocimiento a los sucesores y stos se encargaron de su posterior difusión.

 

4.- LOS PERIODOS DEL HADIZ

Pueden distinguirse cuatro periodos:

1) Del Profeta al final del primer siglo H: Comprende a los sahbah y a algunos tbi`n. Los sahbah más importantes respecto al volumen de su trasmisión de hadiz, son:

Ab Huraira ^Adb Al-Rahmn. 59 H.^Adballh b. ^Abbs. 68 H.Umm Al-Muminn. 58 H.^Adballh b. ^Umar. 78 H.Anas b. Mlik. 93 H.Ab Sa^d Judr. 74 H.^Abdallh b. ^Umru b. Al-^Âs. 63 H.Sayyidin ^Umar. 23 H.Sayyidin ^Al. 40 H.Sayyidin Ab-Bakr. 13 H.Sayyidin ^Uzman. 36 H.Umm Salmah. 59 H.Ab Ms Ash^ar. 52 H.Ab Dhar Gaffr. 32 H.Ab Ayyb Ansr. 51 H.Ubayy b. Ka^ab. 19 H.Mu^d b. yabal. 18 H.

Entre los tbi^n, tenemos:

Sa^d b. Musayyib. 105 H.Urwah b. Zubair. 94 H.Salim b. ^Abdallh b. ^Umar. 106 H.Nafi Maula ^Abdallh b. ^Umar. 117 H.

2) Del comienzo hasta la mitad del segundo siglo H: Aquí nos encontramos con más tbi^n. En orden de importancia podemos citar:

Muhammad b. S. Zuhr. 124 H.^Abd Al-Mlik b. yarh. 150 H.Al-Auzaim. 157 H.Mamar b. Rashd. 153 H.Sufyn Al-zawr. 161 H.Hammd b. Salmah. 167 H.^Abdallh b. Mubarak. 181 H.Mlik b. Anas. 179 H.

3) Tercer periodo: En l, los personajes más importantes en el campo del hadiz y sus obras más representativas son:

Ahmad b. Hanbal Musnad Ahmad. 241 Muslim b. Hayyy Al-Qushayr Sahh Muslim. 261 Muhammad b. Ism^l Al-Bujr Sahh Al-Bujr Ab Dwd Ash^az Al-Siyistani Sunan Ab Dwd. 275 Ab Ism^l Tirmidh Yami^ Al-Tirmidh. 279 Ahmad b. Shu^aib Al-Nisa`i Sunan al-muytaba. 303 Muhammad b. Yazd ibn Mjah Al-Qazwn Sunan Ibn Myah. 273

Este periodo se caracteriza porque en el nacen las que se llamarán ciencias del hadiz. Con ello se efectúa una seperación sistemática entre los hadices del Profeta, los dichos y obras de los sahbah (Azr), y las afirmaciones de los tbi^n (aqwl).

Las ciencias del hadiz son:

3.1.- Lciencia de Asm al-riyl:

Esta ciencia, cuyo nombre significa literalmente, los nombres de los hombres, apareció para conocer la vida y la cualificación moral de las diferentes personas que constituían las distintas asnd de trasmisión. Consituye una biografía y una crítica de los narradores del hadiz y muestra aspectos de sus vidas que ayudan a determinar su identidad, veracidad y credibilidad.

Las obras más importantes son: Tahdhb al-kaml, de Ysuf Maz (m. 724 H.); Tahdhb al-tahdhb, de Hfz ibn Hajar; y Tadhkirat al-huffz, de Al-Dhahab (m. 748 H.).

3.2.- La ciencia de Mustalih al-hadth:

En ella se estudian los criterios necesarios para clasificar los hadices y se efectúa su clasificación. En ella, la obra más conocida es la de Ab ^Umar ^Uthman b. Salh (m. 577 H.) que lleva por título ^Ulm al-hadth, aunque se la conoce por Muqaddimat Ibn al-Slih.

3.3.- La ciencia de Garb al-hadz:

Aquí se estudian las palabras difíciles y raras que aparecen en los hadices, hacindose una investigación en sus orígenes lingísticos. Al-Zamajshari (m. 538 H.) tiene un importante texto en este terreno que lleva por título Al-Fiq, e Ibn Azr (m. 606 H.), otra titulada Nihyat.

3.4.- La ciencia de Fiqh al-hadz:

En ella se estudia el alcance legal de las afirmaciones que establecen los diferentes hadices y su relación con las del Libro Santo. Los libros más importantes son, I^lm al-muwaqqi^n de Hafiz Ibn Qm (m. 751 H.), y Huyyay-Allh al-baliga de Wal Allh Al-Dihlav.

3.5.- La ciencia de los hadices al-mawd^a:

Aquí se separan los hadices verdaderos de los falsos. En este asunto, las obras más importante son, Al-fawid al-maym^a de Shaukn (m. 1255 H.), y Al-liali al-masmu^a de Yall Al-Dn Al-Suyt (m. 911 H.).

3.6.- La ciencia de Atrf al-hadz:

Mediante ella se puede saber dónde hallar un hadz en concreto y cual es hoy su narrador. Un texto importante como el de Hafz Maz (m. 742 H.) titulado Tuhfa al-ashrf, contiene un índice completo de las seis colecciones autnticas de hadices.

4) Cuarto periodo o actual: Comienza en el siglo quinto y llega hasta hoy en día. Se caracteriza por la aparición del tipo de textos denominados comentarios (Sharh), que se dedican a la explicación de uno o varios puntos concretos de las obras anteriores. Algunas de las obras y autores más importantes son:

Autor-Obra : Ab Zakariy Yahy b. Sharf- Al-Nawawi Riyd al-Slihn. Ab-l-Barakt ^Abd Al-Salm Ibn Al-Taymiyya-Muntaqi al-ajbr. Hfz Ibn Hayar-Bulg al-marm. Muhammad b. Ism^l-Subul al-Salm.

 

 

 

 

5.- CLASIFICACION DE LOS EXPERTOS Y SU IMPACTO SOBRE LA CLASIFICACIÓN DE LOS HADICES

La comprobación de la obra literaria de los maestros y trasmisores dio como resultado la clasificación de stos. Pero, además de su obra literaria, había otro baremo con el que cotejar al trasmisor, no ya en su fiabilidad como tal, sino en su fiabilidad como fiel y, para ello, era necesario que cumpliera el requisito de ser ^adl, es decir, de conducta intachable.

Ya en el siglo segundo, Ibn Al-Mubrak (118-181 H.) manifestó que el narrador debe cumplir unos requisitos mínimos para verificar esta conducta intachable: observar la oración, no mentir, no sufrir incapacidad mental, etc., de tal forma que todo hadz narrado por un experto de moral dudosa no puede ser aceptable. Todos los trasmisores de hadiz necesitan este testimonio de su conducta para que sus palabras sean aceptadas, con la excepción de los compañeros, cuya `adl venía testificada por el Profeta.

Obviamente, en la mayoría de los casos, para averiguar el tipo de conducta de un trasmisor, se tiene que depender de testimonios de sus contemporáneos. Estos testimonios, a veces, se veían influenciados por amistades o enemistades personales. Así que, para solventar tales problemas, se acordó la aplicación de ciertas reglas. En algunos casos, para averiguar las falsificaciones y las mentiras, bastaba con recurrir a los datos históricos, o a un examen de los documentos: tipos de papel y tinta usados al escribir. Pero, este proceso no podía servir siempre para indagar la calidad moral del trasmisor.

Cuando ambas cualidades, la moral y fiabilidad literaria, se daban juntas en una sola persona, se la calificaba de thiqa (confiable) y sus narraciones eran aceptadas por los muhaddithn.

Si el carácter moral del trasmisor era aceptable pero su fiabilidad literaria no era de gran categoría, se le denominaba sadq (veraz) y sus relatos se aceptaban excepto en el caso en el que difirieran de las procedentes de un trasmisor de más fiabilidad.

Si el carácter moral del narrador no era decente, no se aceptaban los textos que trasmitía, sin consideran la cuantía de su erudición.

Como regla general, para aceptar a alguien como trasmisor y con l al material que maneja, son necesarios dos requisitos: uno moral y otro de fiabilidad literaria. Una deficiencia en la valía moral no podía ser compensada de ninguna forma, pero, las deficiencias literarias podían ser obviadas en algunos casos.

Por ejemplo, si un trasmisor dbil, es decir, que solía cometer errores en su trasmisión, relataba un hadiz en solitario, sin que existiera la posibilidad de verificarse este relato, no se aceptaba tal relato ante la sospecha de que hubieran existido errores en su trasmisión. Pero, si otro narrador, aunque tambin fuera dbil, lo trasmitía y coincidía con el primero en su significado y su sentido, entonces el hadiz se aceptaba, aunque se colocara en un grado ínfimo.

De esa forma nació un sistema de clasificación que ordenaba los hadices aceptados o rechazados de los diferentes trasmisores. El sistema se fue perfeccionando con el paso del tiempo y, allí donde los antiguos sólo distinguían cuatro clases de trasmisores, los modernos hablan de seis. Ibn Hajar (773-852), uno de grandes expertos del periodo moderno, distribuye a los trasmisores en doce categorías:

  1. Sahba: eran los compañeros del Profeta.
  2. Zbitun: los expertos a los que les otorgó la más alta categoría, siendo los más fidedignos y dignos de confianza. Tambin se les llama awzaq al-ns.
  3. Ziqt o mutqinun: eran los trasmisores que, aun siendo fiables, no alcanzan la categoría anterior.
  4. Sadq: son verídicos, pero de menos confianza que los anteriores.
  5. Sadq yahim: son verídicos, pero cometiendo algún error.
  6. Maqbl: los que trasmitieron poco y, además, sin que haya pruebas sobre la falsedad o certeza de lo que narraron. Si su relato se ve confirmado por el de algún experto se le llama layyin, benigno.
  7. Mayhl al-hl: aquellos cuya integridad no está comprobada y cuya fiabilidad es aparentemente evidente, pero de los que nada se sabe.
  8. Da^f: aquellos que no obtuvieron la credibilidad de ningún experto y de los que alguno de stos habló en su contra.
  9. Mayhl: aquellos que no son conocidos excepto por la narración de un único experto, y no tienen el crdito de stos.
  10. Aquellos que no tienen credibilidad alguna por parte de los expertos y de los que dieron razones de lo que decían, por haber cometido muchos errores o ser un fsiq, o estaba enajenado.
  11. Muttaham bi-l-kadhib: Los que estaban bajo sospecha o acusados de falsificación.
  12. Los que eran culpables de mentir, Kadhb, o de invención, wadd^.

En realidad, la terminología empleada para cada grado variaba según el perito, y mucho más por los primeros, por lo que es preciso tener cuidado a la hora de utilizar estas clasificaciones y conocer los patrones que usaba tal experto en particular. Con el mismo trmino, dos peritos distintos, podían referirse a categorías diferentes.

De este sistema de clasificación de los trasmisores, se deriva la clasificación de los hadices en dos grandes grupos: aceptados o maqbl, y rechazados o mardd.

A) Los aceptados pueden subdividirse en: autnticos o sahh, y buenos o hasan. Ambos grupos se subdividen en dos clases:

* Sahh li dhtihi o autnticos por sí mismos.

* Sahh li gayrihi o autnticos por la presencia de otros.

* hasan li dhtihi o buenos por sí mismos.

* hasan li gayrihi o buenos por la presencia de otros.

En realidad, este último, es aquel hadz dbil que toma fuerza porque otros hadices lo autentifican al relatar el mismo asunto, reforzando con ellsu valía.

B) Los rechazados pueden dividirse en dos grupos: rechazados como tales, pero que pueden ser aceptados si toman fuerza de otros; y los rechazados como tales.

 

5.1.- Requisitos del hadiz sahh

1º. Todos sus trasmisores deben estar clasificados entre las categorías primera a tercera de las mencionadas.

2º. Debe mantenerse la continuidad de su isnd hasta llegar a la autoridad final.

3º. No debe tratarse de uno aislado, shdh, es decir, que no debe estar en contradicción con las narraciones de otros, más numerosos, siempre que pertenezcan al mismo grupo. O no debe estar en desacuerdo con un trasmisor de mayor reputación del que se trate.

4º. No debe presentar ningún defecto oculto, es decir, cuando la enfermedad del hadiz, ^ilal al-hadth, afecta a su autenticidad.

 

5.2.- Requisitos del hadiz hasan li dhtihi.

Se requieren todas las mencionadas para un hadiz sahh, excepto el que alguno o todos los trasmisores podrían estar clasificados en la cuarta categoría.

 

5.3.- Requisitos de hadiz hasan li gairihi.

Es aquel cuyo trasmisor está incluido en las categorías quinta o sexta, pero existen algunos otros hadices que lo sustentan, ya se en su forma o en su significado.

Debe tenerse presente que si un isnd se compone de diez personas y nueve de ellas pertenecen a la segunda categoría y la otra a la octava, dicho hadiz será rechazado por la debilidad del trasmisor: un narrador dbil provoca la debilidad del hadiz. Si uno de esos trasmisores se cataloga de embustero y el resto de autnticos, y el hadiz no se conoce por otras fuentes, ste se clasifica como maud o falso. Incluso aunque la autenticidad del relato se viera probada por otra isnd, dicho hadiz sería considerado maud bi hdh al-isnd, flaso por esa cadena.

Como consecuencia, para clasificar el hadiz, es preciso investigar a cada uno de los trasmisores que toman parte en la trasmisión del mismo. Luego, hay que verificar ese hadiz con los relatos de otros narradores del mismo hadiz, para ver si se contradicen o se confirman y, despus, emitir un juicio.

Esta escrupulosa investigación proporcionaba gran información sobre el trasmisor: cuantos hadices trasmitió, en cuantos casos hubo expertos que verificaron los hadices trasmitidos por l, cuantos hadices sólo fueron trasmitidos por l y por ningún otro. Como consecuencia, si un trasmisor clasificado como fidedigno, thiqah, trasmitió algunos hadices que aparecen en reducido número frente al resto de su trasmisión, esos se aceptarán denominándolos sahh garb, autntico pero extraño. Pero si el narrador está en la cuarta categoría o en una inferior, se tendrá por munkar. Sin embargo, si el trasmisor relataba con frecuencia hadices que no concordaban con otros en su isnd o en su matn, el narrador se denomina matrk, que quiere decir que sus relatos no son aceptados y que los hadices trasmitidos por su mediación no pueden servir para verificar los de otros trasmisores.

Puede pensarse que, posteriormente, alguien pudo inventar hadices colocándoles una isnd de primera categoría y que, de esta forma, podrían circular estos hadices entre los muhaddizn que sólo investigaban la isnd. Hoy en día, está claro que, además de investigar la fecha concerniente a ese narrador en concreto, tambin indagaban sobre el mismo hadiz para ver si era relatado o no por otros trasmisores que estudiaron con el pimer trasmisor. De esta forma, veían que tales hadices sólo eran conocidos a travs de ese narrador y lo catalogaban de mentiroso.

De hecho, los muhaddizn seguían un mtodo muy realista. Al observar a alguien durante años que siempre llevó una conducta regular, es normal que creamos en sus trasmisiones y afirmaciones en aquellos casos en los que no exista evidencia de lo que dice, a menos que haya alguna base para suponer que su afirmación hubiera sido falsificada. Así, tras una larga selección, si tenemos a un narrador digno de confianza que relata cientos de hadices y que se tiene por fidedigno y como alguien que siempre dijo la verdad, entonces, en un caso en el que no exista evidencia en la que basarse, aceptaremos su sentencia hasta que se pruebe lo contrario.

 

5.4.- Los hadices rechazados

Son aquellos hadices que no satisfacen las condiciones requeridas para su aceptación. Las causas de su rechazo pueden ser de tres tipos:

1º. Rechazo por defecto del trasmisor.

2º. Debilidad por discontinuidad de su isnd.

3º. Debilidad por otro tipo de razones.

1º. Rechazo por defecto del trasmisor.

Según establece Ibn Hajar, todo narrador incluído en la categoría sexta o en una inferior provocará la debilidad del hadiz. Sin embargo, hay variaciones respecto al grado de esta debilidad. Por ejemplo, si el hadiz se trasmisión sólamente por alguien clasificado en la duodcima categoría, de dice que es falso; si ese alguien estaba inscrito en la dcimoprimera categoría, se tiene por btil; y si el trasmisor pertenecía a la dcima, se tiene por munkar. En cualquier caso, los narradores insertos en estas tres categorías y sus relatos, no pueden tomarse como evidencia para reforzar o corroborar otros hadices. No obstante, si el narrador estuviera entre las categorías sexta, sptima u octava, sus hadices tambin serán tenidos por dbiles con la diferencia de que, en este caso, si existiera el apoyo de otro trasmisor de la misma categoría o superior, que relatara los mismos hadices con el mismo sentido y significado, entonces, esos hadices, serán considerados hasan li gayrihi.

2º. Debilidad por discontinuidad de la isnd.

Dentro de esta categoría están los mursal, munqat^ y mu^dal. A veces tambien se cita a los mawqf y maqtu^. Pero, como estos hadices provienen de una autoridad distinta a la del Profeta, carecen de obligación legal.

Tambin se incluyen aquí al mu^an^an si su trasmisor fuera conocido por el tadls, en cuyo caso se tendrá por uno de cadena interrumpida; pero si a su narrador no se le conoce tal práctica y aprendió de la autoridad de la que dice, aunque no sepamos que aprediera de ella tal hadiz en particular o no tengamos prueba alguna de su aprendizaje, si existiera una posibilidad para ese aprendizaje, como el que ambos vivieran en la misma ciudad y en idntico periodo de tiempo, se tendrá como una isnd entera.

Tadls , hace referencia al trasmisor que relata un hadiz de alguien al que conoció pero del que no aprendió tal hadiz, sino de otro que se remitía a ese alguien. En este caso, se omite a este otro y sólo se cita a ese alguien usando un trmino que puede ser utilizado para indicar un aprendizaje directo o indirecto, o un nombre por el que ese alguien no era genralmente conocido. Los que hacen uso de esta terminología indirecta reciben el nombre de mudallis y, respecto a esta característica, los trasmisores han sido clasificados por Al-^Al en cinco tipos:

a. Los que cometieron tadls en raras ocasiones y no deben ser incluídos en esta categoría.

b. Los que lo practicaron algo, pero cuyos relatos fueros aceptados por los primeros expertos por su fama de gran sabio. Y, en ste caso, o bien su tadls era escaso en comparación con el volúmen de su obra, o sólo omitieron los nombres de los trasmisores más fidedignos.

c. Los que practicaron tadls y fueron clasificados por los expertos en distintas categoría. Algunos los incluyeron en el segundo grupo, mientras que otros lo hicieron en grupos inferiores y no aceptaban un hadiz suyo si no explicitaba claramente su apredizaje directo.

d. Los que practicándolo omitieron incluso a los narradores dbiles y desconocidos. La cadena de sus relatos se aceptaba como buena y completa si describían explícitamente sus fuentes directas.

e. Los que, siendo ellos mismos trasmisores dbiles, practicaron el tadls.

La norma es que la narración de los que pertenecen a los grupos c y d no es aceptada, a no ser que expliquen que ese hadiz lo han aprendido directamente; la de aquellos inscritos en el grupo e se rechaza; y la de los incluídos a los grupos a y b se acepta como completa en su isnd, incluso aunque no se indique un apredizaje directo, con la excepción de que tengamos una información fiable de lo contrario. A este respecto, si un narrador dice expresamente que aprendiótal hadiz de tal persona y resulta falso, se le tiene por mentiroso y todos los hadices que trasmita son rechazados.

3. Debilidad por otro tipo de razones.

Aquí se incluyen los hadices maqlb, mudtarab y mu^allal.

3.a. Maqlb: literalmente significa puesto del revs y se divide en dos grupos:

3.a.1.- Cuando se cambia por otro el nombre de la persona a la que se atribuye el hadiz. Es el caso de los que, querindose jactar de conocer otra isnd distinta para un hadiz, cambiaban el nombre de un trasmisor por otro; stos se denominan sriq al-hadth (ladrón de hadth).

3.a.2- Cuando hay una inversión en el nombre de la persona o en el texto por alteración del orden.

3.b. Mudtarab: es aqul hadiz en el que difiere la autoridad que lo trasmite y en el que no es posible preferir un relato a otro porque ambos narradores son idntica categoría. Este defecto puede darse en la isnd, en el matn o en ambos. Pero, si podemos preferir un relato a otro se denominaría al-ryih.

3.c. Mu^all: es aqul hadiz falso que parece bueno y que tiene algún defecto oculto. Este defecto suele recaer en la isnd, como el del hadiz que era mursal y alguien lo relata como muttasil, o que era una sentencia de algún compañero pero que alguien la relata como del Profeta.

A veces puede residir la falta en el mismo texto, como en el caso del que olvida copiar una palabra o comete un error al transcribirla.

6.- EL LUGAR DEL HADIZ EN LA NORMATIVA LEGAL RELIGIOSA

Sin duda el Corán es la fuente principal de la legislación islamica y al-Sunnat viene para aclarar todo lo que el Corán no toma de forma detallada.

En el Corán encontramos ayas que indican el deber de hacer lo que mande el profeta, lo que coloca al hadiz al Sahih en un lugar de extrema importancia.

Se cuenta que ^Abd al-Rahman bin Yazid vió a un hombre vestido con ropa de calle en el Hayy la epoca de la peregrinación, entonces le pidió cambiar de ropa y comportarse según la sunna. Pero el hombre le contestó : ensñame un aya del Corán en la que se diga que debo hacerlo. Entonces ^Abd al-Rahman le citó la siguiente aya (59-7) :Coged lo que el enviado os ha traido,y lo que os ha prohibido está prohibido. Esto demuestra que la sunna se independiza del Corán y forma un camino paralelo a l para legislar aquello que no se encuentra registrado en el Corán.

Siguiendo la sunna, aparecieron diferentes corrientes de interpretación. Algunos de ellos introdujeron al-rai wa al-qiys ^ala al-tr como Abu Hanifa el cual fue muy criticado por otros. Otra corriente que es la del shfi^ en la cual recoge el hadiz de una manera muy purista. Mlik ibn Anas lo utiliza de forma práctica y veía que jabar al-hd era tajante considerando que debería de aprenderse y aplicarlo a la vez. Ahmad bin hambal, para l era el hadiz antes que la jurisprudencia y lo recogía y legislaba a travs de l sin tener en consideración lo que contradecía.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

7.- BIBLIOGRAFÍA:

- Azami, M.M., Studies in Hadith Methodology and Literature, ATP. Indianapolis, Indiana, USA, 1977.

- Doi, A.R.I. Shariah, the Islamic Law, Ta Ha Publishers, Londres, 1984

- Goldziher, y. Études sur la Tradition islamique, Maisonneuve, París, 1952.

- ^Ulm al-hadiz wa Mustalahuhu Dr. Subh al-Salih, Editorial Dr al-^ilm li-l-malayin. Beirut (Líbano).