Durante el año 1999 hubo una avalancha de noticias sobre maltratos a las mujeres en España y continuas denucias que alarmaron a la sociedad y llamó la atención sobre la brutalidad que sufren las mujeres,lo que era atribuido exclusivamente ( por supuesto injustamente) al Mundo árabe y al Islam a causa de las campañas de descrédito y distorsionamiento de la verdad con fines politicos y religiosos. Con todo ello, no quiero decir que en el mundo árabe no haya malos tratos a la mujer, si no que mi pretensión es aclarar que cómo en cualquier parte del mundo, hay de todo y el factor determinante de ello es la situación política, socio- cultural y económica. La religión no es causa, en absoluto, de los malos tratos a la mujer y aquellos que han intentado acusar de ello al Islam lo han hecho empujados por el desconocimiento o por la malicia, y otros muchos por intereses políticos o confesionales y casi siempre desde la ignorancia hacia la religión y la civilización musulmanas. No se han detenido a juzgar a su propia cultura antes de acusar a otra.Frecuentemente, se desprecia lo que se ignora. Es mucho mas cómodo. No les importa que muchos pensadores considerados padres de la cultura occidental, acusen a la mujer y la descalifiquen como tal, ya que no son musulmanes y quedan exculpados de sus erores.

Me llamó la atención un articulo publicado en el periodico ABC bajo el titulo ¨LA BOFETADA DE GILDA¨ que a cito continuación :

 

LA BOFETADA DE GILDA

La misoginia padecida y alentada por filósofos o literatos de todos los tiempos, no ha sido más que una incapacidad de comprensión de los sutiles matices diferenciadores de la condición femenina: la incapacidad para entender un nuevo universo ajeno, a menudo, a los rígidos esquemas jerárquicos de quienes han considerado, en general, a la mujer como un ser inferior. Si Aristóteles llegó a negar que la mujer poseyera alma y Nietzsche recomendaba: "¿vas con mujeres? No olvides el látigo"; si el Eclesiastés sentenciaba que "la maldad de la mujer es todas las maldades, poco puede extrañar que Menandro escribiera que "No hay cosa peor que la mujer, incluso la buena", San Pablo explicara que "las mujeres deben permanecer calladas en toda reunión pública", o Shopenhauer creyera que "mejor es ser esclavo del demonio que de una mujer".

(...) Frente a los logros del feminismo no pasa una semana sin que los titulares de los periódicos nos avergüencen con casos de mujeres maltratadas por sus maridos, o amantes o muertas a manos de energúmenos.

La proliferación de los malos tratos en nuestro país ha llevado al Gobierno a presentar un programa de medidas que intenta consensuar con las Comunidades Autónomas para reformar la ley de Enjuiciamiento Criminal de forma que permita la persecución de oficio de las faltas por malos tratos. El programa incluye, igualmente, la reforma del Código Penal para calificar como delito la violencia física, medidas cautelares para el distanciamiento físico entre el agresor y la víctima y el reforzamiento de la confidencialidad de las denuncias. Una iniciativa plausible para que la bofetada de Gilda no siga siendo un ejemplo para machistas irredentos.

ABC

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