LOS PRINCIPALES FACTORES DINÁMICOS QUE PROMOVIERON LA ARABIZACIÓN E ISLAMIZACIÓN HASTA EL SIGLO X
INTRODUCCIÓN:

 

El término "árabe" se usa en la actualidad para designar un vasto conjunto de poblaciones de habla arábiga, aunque en el pasado indicaba una realidad cambiante difícil de delimitar. Podríamos reservar este término para los habitantes de Arabia, esto es, para quienes vivían allí antes de que apareciera el Islam y no dejaron de habitarlo en los siglos siguientes. Una denominación tan limitativa no permitiría sin embargo, dar cuenta más que imperfectamente de la evolución a partir de la cual se originó el uso actual de tal término, que hace hincapié en los vínculos culturales y lingüísticos que unen a Libia y el Magreb con los países del Cercano Oriente árabe.

También corresponde a la evolución que han tenido desde el siglo VII de nuestra era los países del actual "mundo árabe", a partir del momento en que un profeta árabe, al proclamar una nueva religión en La Meca, causó una conmoción política y social cuyos efectos no han dejado de hacerse sentir. Desde entonces la lengua árabe, plena de prestigio y de valor sagrado, se expandió por todas las regiones del inmenso Imperio que pronto se había constituido e integrado con pueblos de lenguas originalmente distintas y en ocasiones hasta semíticas: Alrededor de pequeños grupos llegados de Arabia y trasplantados lejos de su provincia de origen, entorno de sus descendientes directos, se agruparon elementos heterogéneos de raigambre local más o menos antigua, que fueron arabizados al mismo tiempo que sometidos o convertidos , tanto se

confundía la idea de pertenecer al Islam en los primeros musulmanes cuando adoptaban el arabismo. El mundo arabizado en profundidad comenzó, desde entonces, y a pesar del papel de lengua religiosa que conservaba el árabe para los recién convertidos, a no coincidir ya con el conjunto del mundo islámico, mientras se profundizaba paralelamente la significación del arabismo para quienes seguían siendo los únicos depositarios.

ARABIA ANTES DEL ISLAM:

La Historia de los árabes en el seno mismo de Arabia sigue siendo muy oscura antes de la época helenística. Pocos textos "árabes" se remontan más allá del siglo IV de nuestra era; aun los textos de Arabia del sur, se fechan difícilmente, y su cronología es muy discutible.

Los árabes parecen surgir así en la literatura asiriobabilónica del siglo IX antes de Jesucristo, bajo la forma Urbi, y Arabia se designaría en ellos con el término Aribi. El término Arabaya se dio luego a la satrapía que organizaron los persas en 539 a.C., varios siglos antes de que se creara una provincia romana que comprendía el extremo norte de la península. Por lo que toca a los habitantes de Arabia o por lo menos de su parte central, llamados por los autores antiguos árabes escenitas, esto es, que vivían bajo tiendas, recibieron después el nombre de sarakenoi, en griego, y saraceni en latín, que en español ha resultado sarracenos. Estaban considerados como nómadas, sentido que ha conservado en árabe la expresión al arab.

La base de la vida en el desierto es el pastoreo y crianza de camellos. El alimento básico es la leche de camella. Se dedicaban también a la crianza de ovejas y cabras, pero éstas habían de permanecer en el límite del desierto cerca de los pozos.

Debido a la constante lucha de la población por los suministros de alimento, los enfrentamientos con el enemigo por la supervivencia eran continuos. Los hombres se unían en grupos, generalmente basados en relaciones de parentesco, para defenderse mutuamente y ayudarse contra la naturaleza. Las "razzias" de un grupo contra otro eran casi el deporte nacional entre los árabes. Una nueva práctica de gran aceptación, era aparecer inesperadamente con un fuerza arrolladora en los puntos donde el otro bando era más débil. El número de grupos realmente eficaces era relativamente pequeño; pero, en ciertas ocasiones, pequeñas bandas actuaban junto a otras basando su unión en un parentesco real o imaginario según el cual descenderían de un antepasado común. A estos grupos, más o menos numerosos, se les denomina, un tanto arbitrariamente, con términos como "familia", "clan", "tribu", "confederación tribal", etc.

Una tribu o un clan admitía, además de aquellos miembros que lo eran por nacimiento, a otros individuos que se les unían buscando protección. Esta unión se realizaba según diferentes acuerdos como "confederados" (halif), "vecinos protegidos" (jar) y "clientes" (mawla). La confederación establecía una alianza con un individuo o un grupo en términos de igualdad, teóricamente al menos, aunque las personas admitidas fueran en algún sentido inferiores.

La protección por el grupo era un elemento necesario para la vida no sólo en el desierto, sino también en ciudades como La Meca o en las colonias de los oasis como Medina. Se relacionaba con la idea de la represalia o el "ojo por ojo..." . La idea de la represalia, unida a la responsabilidad corporativa, era una forma relativamente efectiva de mantener la paz en el desierto y prevenir la delincuencia. Según las ideas primitivas no había necesidad ni obligación de respetar la vida humana como tal; pero un hombre evitaría herir o matar a otro si este último era de la misma tribu, de una tribu aliada, o si, pertenecía a un grupo más poderoso que el propio, dispuesto a tomarse venganza. Es necesario comprender este sistema y sus ramificaciones para lograr una apreciación correcta de muchos incidentes de la vida de Muhammad. Pudo continuar en La Meca pesar de la oposición porque su propio clan de Hashim, aunque muchos de sus miembros se mostraban en desacuerdo con la nueva religión, estaba obligado por el "honor" a vengarle de cualquier daño. Al mismo tiempo, el sistema impedía que el cuerpo ejecutivo de los "municipios" de La Meca o Medina aplicara ningún castigo, según la idea de castigo que ahora tenemos. Si el jefe del consejo de La Meca, incluso con el consentimiento de todo el consejo, intentaba castigar a un ofensor, el clan de este último justificaría su venganza. En tal caso, sólo el jefe del clan del propio ofensor podía castigarle. Algunos conceptos del Corán nacidos en este ámbito se ponen metafóricamente en labios de Dios.

La falta de sentido de unidad entre los árabes antes del Islam es un punto sobre el que se ha debatido a menudo. No pudo existir nada comparable al nacionalismo árabe, tal como hoy se entiende, puesto que el lazo de unión entre ellos era la tribu o el clan. Sin embargo, había costumbres comúnmente aceptadas como las relacionadas con la ley del talión. Pero por encima de todo prevalecía el sentimiento de poseer una

lengua común, el encima de toda prevalecía el sentimiento de poseer una lengua común, el árabe; hay varias referencias a los mensajes revelados a Muhammad como "un Corán árabe" o expresados "en lengua árabe". Las dificultades implícitas en estas declaraciones serán tratadas en un capítulo posterior. Parece ser que había varios dialectos que se comprendían entre sí y la gente que los hablaba se consideraban a sí mismos como "los que hablan claro", frente a los extranjeros que son "los que hablan confuso" (ajami). Había también teorías sobre una descendencia común o, mejor de dos troncos, que algunos distinguen como los árabes del norte y los del sur descendiendo cada grupo de ancestro no emparentados. Sea cual sea la verdad que se esconde bajo estas líneas, está claro que algunas de las tribus del sur habían llevado una vida nómada después de establecerse en el Yemen. Durante miles de años se desarrolló en el sur de Arabia una gran civilización basada en los negocios y en la puesta en funcionamiento de un vasto plan de riego.

Aparte del Yemen había numerosos oasis en el oeste de Arabia donde se practicaba la agricultura. La capital de éstos era Medina, conocida antes cono Yathrib. El cultivo principal era la palmera y algunos cereales. El desarrollo agrícola de Medina, así como el de otros muchos lugares fue propiciado fundamentalmente por los judíos. Ciertos árabes se habían establecido en el oasis de Medina poco después del asentamiento de los judíos, y habían llegado a dominar políticamente la situación. En otros oasis predominaban los colonos judíos. El origen étnico último de estas tribus y clanes judíos no está claro. Habían adoptado las formas sociales y costumbres de los árabes, y se diferenciaban de ellos sólo por la religión; puede que algunos de ellos fueran en realidad grupos árabes convertidos al judaísmo; en cualquier caso, debió haber numerosos matrimonios entre ambas razas.

La situación religiosa en Arabia alrededor del año 600 d.C. era muy compleja. La presencia de estas colonias de judíos y de un considerable número de ellos en el Yemen permitía la expansión gradual de sus ideas. La influencia cristiana era también notable, aunque más difusa. El comercio había puesto en contacto a los hombres de La Meca con los Imperios Bizantino y Abisinio, ambos cristianos. El cristianismo se había extendido por el Yemen especialmente cuando el país estuvo bajo el control abisinio. Sectores de algunas tribus nómadas lo habían aceptado. El motivo por el cual la mayor parte de los árabes no se convirtieran al cristianismo fue indudablemente el hecho de que éste tuviera implicaciones políticas; los Imperios Bizantino y Abisinio eran oficialmente cristiano .

Además del humanismo tribal y del paganismo antiguo parece haber estado presente entre algunos árabes una forma de creencia según la cual una deidad superior o "gran dios" era reconocida por encima de los dioses menores. Esto se puede deducir de una serie de pasajes donde se describe a los politeístas como quienes admiten que Dios es creador y proveedor al que rezan en los momentos de crisis. Es probable que tal creencia estuviera muy difundida, y que pocos pasaran desde este punto a creer en un solo Dios.

Los árabes, que habían dado prueba en esta época, de un dinamismo creciente en sus relaciones con los países cuyos confines habían comenzado a penetrar desde hacía tanto tiempo, solo tenían un sentimiento confuso de un mismo origen, expresado en leyendas de carácter genealógico , y que unía entonces a sus diversos grupos, ya se

trate de los árabes del sur, en la civilización antigua y prestigiosa pero decadente, de los árabes del centro, caravaneros, beduinos y sedentarios, o de los árabes del norte, sedentarios a medias e instalados fuera de los límites de Arabia. En estos relatos se asignaba a cada tribu una historia precisa, cuya apariencia puede ser la de no apoyarse en una realidad comprobable, pero que por lo menos era admitida comúnmente y seguirá siéndolo en el porvenir. Así , es permitido, pensar que la noción recubierta por la expresión "península de los árabes" poseía, inclusive antes de que se constituyera el primer Estado musulmán, cierta realidad que se aprovecharía en los siglos posteriores y descansaría en el sentimiento, común entre sus habitantes, de pertenecer a un mismo conjunto lingüístico y étnico de carácter semítico.

LA APARICIÓN DEL ISLAM

El primer dato histórico con fecha sólidamente averiguada en la vida de Muhammad y en los anales del islam es el de la higra, hégira, emigración de Muhammad a Yatrib (Medina) en 622.

La fecha tradicional para el nacimiento de Muhammad es la del año 570. Fue hijo póstumo, nacido en la Meca, de familia allí domiciliada, que perdió a su madre a los seis años y fue recogido por su abuelo. A la muerte de éste, Abu Talib, tío paterno, se encargó del muchacho. Muhammad, a la edad de veinte años, pasó al servicio de Jadiga, viuda ya entrada en años y de acomodada posición, con la cual Muhammad contrajo matrimonio algunos años más tarde. Parece que ese matrimonio fue monógamo y feliz ; lo connota un dicho atribuido a ^Aysa, más tarde esposa favorita de Muhammad, "que estaba más celosa de la difunta Jadiga que de todas sus rivales vivas".

A la edad de 40 años recibió la "revelación" a través del Arcángel Gabriel el cual le transmitió el mensaje de Dios diciéndole : "Eres el enviado de Dios" , yo soy Gabriel".

El resultado fue que Muhammad, empezó a predicar la nueva fe entre los mecanos y los peregrinos y viajeros que hacían parada en la ciudad de Meca. En los primeros tiempos los mecanos no tomaban en serio las palabras del Profeta y mimenizaban su valor, siendo Muhammad protegido por su tío Abu Talib. No obstante la hostilidad del qurays se acrecentaba cada vez más conforme iban aumentando el número de creyentes en esta nueva fe.

Ante la tenacidad de Muhammad y el influjo que iba ganando entre las clases humildes, dieron que pensar a los dirigentes de la Meca. Pudieron sospechar, en la nueva fe, aspiraciones de reforma social y de hegemonía política , lo cual les hizo maquinar en su contra. Muerto su tío protector, el qurays pasa a la acción intentando incluso su muerte con lo cual Muhammad se vio obligado a abandonar (hégira) con sus seguidores a la ciudad de Yatrib (actual Medina). Tal hégira, del 16 de julio de 622, señalaba el punto de partida de una nueva era: la ruptura de la joven comunidad con su pasado mecano, la fundación del primer estado musulmán, el comienzo del papel político del jefe de la nueva comunidad. En esta ciudad enseguida consigue adeptos al Islam, mediante la conciliación de tribus enfrentadas.

A partir de esta fecha las conversiones se multiplican y los nuevos conversos pertenecen ya a todas las sociales y proceden de distintos lugares, con lo que la importancia del Islam crecía gradualmente adquiriendo un gran poder.

Tras varios enfrentamientos y batallas con los mecanos, Muhammad logra entrar triunfante en Meca a lo que le sigue una conversión múltiple por parte de los habitantes de esta ciudad. En este momento, Qurays y toda la zona circundante se puede decir que ya es musulmana.

 El periodo de la Meca:

Los principios del Islam tuvieron dos periodos bien marcados: el periodo de la Meca y el periodo de Madina. La hegemonía social estaba entre las manos del clan de los Abdel Dar. Una rama de los Qurays, la de los Umaya - dedicados al comercio en grande y que habían logrado juntar cuantiosas fortunas -, se perfila como competidora para el posible cambio de poderes.

Muhammad pertenece a la rama de los Beni Hachem opuesta a los intereses de los Umaya. Hachem, hijo de Abdel Manaf, había recibido el servicio de agua y de las monturas a la muerte de su padre. Poco más allá de estas divergencias interfamiliares, Qurays organizaba caravanas colectivas. Dentro de una misma familia existían diferencias económicas agudas. Así, un tío del Profeta, Abu Labab, figura como hombre de muchos bienes. Otro tío Abbas, se dedica a prestar dinero cobrando por ello interés. Abu Taleb, padre de Ali, aquel que se dedicó a cuidar de Muhammad después de la muerte de sus padres, era un hombre

pobre. La familia funcionaba como colchón de seguridad y se distribuía los hijos de un pariente pobre o fallecido.

En el pequeño mundo comerciante de la Meca, los qoraichi parecían haber puesto ya las eternas reglas del oficio: usaban dos pesas y dos medidas, una para comprar, la otra para vender. El engaño es un oficio. El dinero ganado de esta forma vuelve a circular al ser prestado con usura.

La primera época coránica refleja estos aspectos de la vida real. Los capítulos de la Meca piden a los comerciantes no engañar a los clientes, renunciar a la explotación de los necesitados; hablan también del derecho que tienen los pobres sobre los bienes de los ricos y llegan a amenazar a los mercaderes. Versículos como "es el que los hizo los vicarios sobre la tierra, los elevó grados a unos sobre otros, para probarlos con lo que les dio" empezaron por ser llamados a la conciencia de los ricos y terminaron por ser justificadores de su poderío, según los diferentes comentarios posteriores. Los nobles -achraf- de la Meca resisten a los cambios mientras que en la sociedad de Madina no hay achraf.

Con Muhammad se alían los pobres, los débiles, algunas mujeres, pequeños comerciantes... Cinco de los primeros seguidores del Profeta son esclavos: Bilal, Khabab, Suhaib, Ammar y su madre Sumaya. Bilal era un etíope que pertenecía al charif y comerciante umaya Ibn Khalaf. Fue comprado por el padre de ^Aycha y suegro de Muhammad, Abu Bakr, quien lo liberó. Bilal será el primer recitador de la oración coránica en Madina . Khabab era prisionero de guerra . Suhaib era un

esclavo bizantino que fue vendido de niño a la tribu de Kaleb, y luego a Qurays. Ammar nació esclavo de su madre sumaya para ser luego liberado. Sumaya fue la primera mártir del Islam. Un esclavo , Zaid Ibn Harith, fue recogido por el Profeta como su propio hijo. Todos estos esclavos forman la vanguardia de la religión en sus días primeros y Muhammad afirma: "La prioridad es de cuatro: soy el primero de los árabes, Salman es el primero de los persas, Bilal el primero de los etíopes y Suhaib el primero de los griegos." Salvo él, los otros eran esclavos.

Los ricos de la Meca reaccionan. Poco después de la muerte de Abu Taleb, tío del Profeta, empiezan los suplicios. Zunaira, musulmana de la primera hora, es torturada y cegada. Abu Bakr utiliza su mediana fortuna para comprar esclavos y luego liberarlos. El mismo Profeta adopta a Zaid Ibn Harith, quien se había negado a dejarse comprar por su propio padre. Fue el ex-esclavo de Abu Hudaifa, Salem, quien conjunto los primeros emigrantes hacia Madina.

Los mustad^afin son los débiles, aquellos que no pertenecen a ninguna tribu y que no tienen la protección de ningún grupo. El Islam será entonces su grupo. Desempeñarán en la difusión primera de la nueva ideología un papel primordial. Otros desheredados se reúnen alrededor de Muhammad y hacen decir a los nobles de la Meca que los seguidores del Islam se sitúan abajo en la escala de la vida_ esclavos, marginados, ciegos... casi todos desamparados_ los "lumpen" de la Meca. Entre ellos un hombre de color oscuro, el quinto de los musulmanes según la tradición, quien convirtió a la totalidad de su tribu: los Banu Ghufar. Aquel justo de los primeros tiempos se llamaba Abu Zhar al Ghufari.

Mustad^afín también son los hulafa -extranjeros desheredados perdidos por la península, que se suman a un notable y lo siguen para obtener su protección. El noble y rico enemigo del Profeta, Abu Sufian, así como otros achraf, jalaban detrás de ellos a una larga cola de hulafa. Fueron de los primeros musulmanes. El más conocido de ellos es el halif (pl. halafar) ^Abdallah Ibn Mas^ud -sexto de los musulmanes, pero primero en memorizar el Corán entre la gente de la Meca. Y Muhammad decía "Hagan que digan el Corán cuatro gentes: todos son desheredados, extranjeros, esclavos liberados o pobres". Todos ellos participaron activamente en las primeras batallas del Islam.

Luego siguen el nuevo camino algunos jóvenes comerciantes de mediocre fortuna. Uno de ellos Abu Bakr, pagó los gastos de la nueva organización hasta arruinarse totalmente. Será el primero de los califas en encabezar la comunidad de los creyentes a la muerte del Profeta, mientras que la pronta recuperación del Islam por parte de los ricos de la Meca hará llevar al poder el tercer califa, ^Osman Ibn ^Affan, de la rama de los Umaya, enemiga de Muhammad. Comerciante rico, casado con su hija Ruqaya, había huido del campo de batalla el día de la derrota de los musulmanes en Uhod. Hacia el final de su mandato, Egipto se sublevó y se consumó la división del Islam.

Pero el mundo de la península es pobre. Esta pobreza y el temor al deshonor lleva a los padres a enterrar a sus hijas recién nacidas. Los primeros textos del Corán se preocupan grandemente por esta pobreza y ponen al mismo nivel, a la hora de ganar el paraíso, el hecho de libertar a un esclavo o alimentar a un huérfano o desheredado que tenga hambre. El sexto año de la revelación ocurrió la mayor victoria a nivel

individual del joven Islam al convertirse quien habrá de ser el general del primer estado, un notable de la Meca llamado ^Omar, acompañado de 45 hombres y de seis mujeres. De su llegada decía Muhammad que fue una conquista. Hasta entonces, sólo los pobres y marginados así como los comerciantes medianos habían sido convertidos.

Todos estos grupos marginales anteriormente citados se convierten en el factor social más importante que contribuirá de manera decisiva a la expansión del Islam en sus primeros años de existencia .

El periodo de Madina:

En Medina organiza expediciones armadas e intercepta las caravanas mercantes de Qurays a su regreso de Siria, cargadas de bienes. Los desheredados reciben el derecho de tomar, por la fuerza, el producto de sus razzias. Ya los capítulos de Madina no llaman más a los ricos a dar a los pobres. tampoco llamarán a los pobres a tomar de los ricos. Una cosa era la razzia tradicional y aceptada, otra la revolución. Pronto la situación cambia a favor del Profeta. Notables de la Meca se pasan al campo de los musulmanes. Hombres de alcurnia, comandantes militares, llegan a la nueva fe. En el octavo año de la era de Madina Abu Sufian negocia con el Profeta la rendición de la Meca, pero los maquitas temen las represalias. Muhammad les garantiza la seguridad y sus bienes y prohibe a su gente tomar el botín. Por primera vez, la tierra tomada no se comparte. Por primera vez y en beneficio de los ricos de la Meca, las reglas que habían regido durante los ocho años anteriores en Madina son violadas. La clase alta de la Meca se convierte, pero las cosas seguirán siendo iguales para ella. Se destruyen los ídolos pero Qurays sigue

detentando el monopolio del servicio del templo. El Profeta les dio las llaves en propia mano . No perderán sus intereses. La conversión les garantiza una óptima seguridad . La transformación será gradual.

La liberación de los esclavos comenzó con los primeros llegados al Islam, en la Meca, y siguió en parte en Madina, pero no se hizo obligatoria hasta un decreto oficial del segundo de los califas, ^Omar. Con este decreto se liberó a todos los esclavos árabes, fueran prisioneros de guerra o hijos de esclavas.

La sociedad preislámica era una sociedad de usureros empedernidos. Los prestamistas argumentaban que su oficio no era más que una rama especializada del comercio: la venta del dinero. Una forma muy común de la explotación residía en el juego de azar. El árabe preislámico era tan adicto al "mayser" que apostaba -jugando- todo lo que poseía y, cuando no poseía nada, se apostaba él mismo.

Con el advenimiento del Islam se prohibió el juego, el monopolio de las mercancías y el engaño sobre pesos y medidas, se permitió el matrimonio sin distinción entre libres de cuna y libertos, rechazando la costumbre de la Kafa a, se condenó el orgullo que proviene de las riquezas y la competencia por razón de la dote, permitiendo que ésta se redujera a un simple anillo de hierro.

Los musulmanes se vuelven "iguales por la sangre" mas no por la riqueza y la posesión de los bienes, aun cuando los versículos de la Meca hablan de "derecho de los pobres sobre los bienes de los ricos":

"... Los que tienen sobre los bienes un derecho conocido, aquellos que piden limosna y viven en las privaciones".

El Corán fue revelado a principios del siglo VII. d.C. en las ciudades de La Meca y Medina, en el occidente de Arabia central. Muhammad comenzó a predicar, entre sus coterráneos, una religión que se designó con el nombre de islam, que significa "sumisión a Dios", porque recomendaba a todos, y especialmente a los ricos, someterse al Dios único llamado Alá y prepararse para un juicio final inminente.

Debemos subrayar que la revelación coránica se expresó en "lengua árabe" , según se repite varias veces en su texto mismo, y se dirigió primero a los árabes, que se consideran siempre en consecuencia como el pueblo elegido. Lo que cuenta a este respecto, sin discutir acerca de la vocación universal que el islam tuviera o no desde el origen, es que los árabes, a partir de la muerte de Muhammad, se sintieron encargados de transmitir su mensaje a los no-árabes, y que esta misión les dio para siempre un sentimiento de superioridad.

Sería esta lengua común, más que un lenguaje local, la que repentinamente habría contribuido a difundir la revelación sin alterar la vitalidad de la herencia poética a la que antes había servido como medio para expresarse.

Pero el mensaje coránico, en su carácter de tal, no contribuía menos, por otra parte, para modificar considerablemente las estructuras políticas y sociales de los poblados árabes que lo habían recibido. La

organización tribal, sino desapareció, sí se vio rebasada por una nueva noción, relativa a la solidaridad musulmana, en una sociedad cuyo fundamento era religioso.

Desde que se instauró la comunidad Medina, todos los musulmanes fueron hermanos: habían roto los vínculos con sus parientes o coterráneos que permanecieron en La Meca y contra quienes combatían; las distinciones entre ellos servían para separarlos tanto entre "expatriados" y medinenses, más recientemente convertidos, como entre verdaderos musulmanes e "hipócritas", cuya adhesión no era sincera. Semejantes vínculos sociales, que impropiamente define el texto llamado "constitución de Medina", abrían un nuevo capítulo en la historia de los árabes, mientras que la fraternidad entre creyentes establecida así implicaba también la fraternidad entre musulmanes de toda lengua y de toda raza.

Las versiones que se han conservado de la arenga que pronunció Muhammad poco antes de morir, y que se conoce con el nombre de "Discursos del Adiós", contienen a menudo una frase que afirma la igualdad entre árabes y no árabes. Así, a la vez que reforzaba y cristalizaba un sentimiento nacional árabe, hasta entonces difuso, el islam establecía una fraternidad entre creyentes que borraba los orígenes nacionales o raciales y cuya noción misma de arabidad tendría que cuestionarse más tarde.

Para Dominique Sourdel la primera consecuencia directa de la aparición del islam fue, que se unificara, en el nombre de un ideal común, una Arabia cuyas diversas tribus se habían sometido a Muhammad poco antes de que muriera. La segunda consecuencia fue el movimiento de conquista que permitió a los árabes, convertidos en musulmanes, ocupar vastos territorios situados fuera de Arabia y establecer su dominio sobre regiones que se extendían desde los Pirineos hasta los confines de China en 750.

Muhammad mismo había dado el ejemplo cuando vivía, lanzando hasta las estepas sirio-jordanas expediciones que tuvieron seguramente como finalidad unificar los agrupamientos árabes instalados en esas regiones, pero que resultaron un fracaso. Después de su muerte pudo pensarse que el movimiento preparado así pudiera estar comprometido. El primer califa, Abú Bakr tropezó, en efecto, con una rebelión declarada de ciertas tribus de Arabia central, que se negaban a pagar la limosna legal o zakat al nuevo jefe. Estas tribus, cuya sumisión era aún reciente y superficial, tenían tendencia a considerar que el juramento hecho al Profeta no les había comprometido más que hacia su persona, y que muerto éste podían recuperar su tradicional libertad : signo de los tiempos.

La revuelta de estas tribus, al-ridda, fue dominada por la decisión y la destreza de Abu Bakr y de los jefes que éste envío contra ellas y poniendo fin a las tentativas de emancipación que se habían manifestado en diversos puntos de Arabia. Su sumisión fue consolidada y ganada definitivamente gracias al labor de conquista que les proporcionó inmensas ganancias.

La fuerza de los árabes musulmanes estribaba en su posición relativamente central con respecto a las distintas fronteras que atacaban y

en la disponibilidad casi permanente de sus tropas seminómadas o voluntarias de la fe . Esta fuerza estribaba también en el entusiasmoreligioso, extendido y reforzado rápidamente entre aquellos que en un principio no lo experimentaron.

Claude Cahen, en su libro "El Islam" que se ha considerado a menudo inexplicable el hecho de que los adeptos de grandes religiones, evolucionadas y organizadas , hubiesen podido adherirse de este modo a otra religión aún poco desarrollada y, según se creía, menos elevada, y se ha querido ver en ello el efecto de una presión social y de un interés financiero. Sin negar la acción de estos factores, observamos que las cosas son mucho menos simples y que el interés económico directo no es evidente.

De un modo más general, el deseo de integrarse a la clase dominante pudo jugar su papel entre los indígenas, pero el mismo deseo, no llevó jamás a los cristianos de occidente a abandonar, por la de los germanos, la fe aún reciente que aquellos profesaban; al contrario fueron ellos quienes integraron a este respecto a sus vencedores. El Islam, incluso en sus comienzos, tenía la misma edad mental que el cristianismo o el judaísmo y su carácter más simple podía atraer por el vigor que ello le confería, a los espíritus cansados de sutilezas teológicas-políticas.

Las conquistas que siguieron ¿deben ser entonces calificadas como musulmanas o como árabes? A la vez, en una u otra forma, porque los árabes, sin el islam, hubieran sido incapaces de otra cosa que no fueran infiltraciones esporádicas; y sin el islam, , sin los árabes y su inclinación por las correrías, no hubiera podido desencadenar ese vasto

movimiento ofensivo cuyas consecuencias políticas deberían permanecer totalmente imprevisibles para sus mismos artífices.

EXPANSIÓN:

Antes de comenzar a hablar de las conquistas consideramos importante citar la opinión de algunos autores sobre este tema. Entre ellos podemos diferenciar a los historiadores del s. XIX y de principios del XX, los cuales son partidarios de la historia oficial considerando que hubo una conquista .

Por el contrario los autores contemporáneos no creen que hubo una invasión. Sea lo uno o lo otro, los factores que influyeron en la islamización y arabización de las zonas "invadidas por las armas" o por "movimientos migratorios", o "expansión religiosa", cambian (los factores), según uno u otro autor aunque no alteran el resultado.

Ignacio Olagüe, autor de "La revolución islámica en Occidente" es contrario a la creencia unánime de que la expansión del Islam se había realizado por medio de invasiones a mano armada. No se puede admitir en nuestros días tan simplista argumentación. Considera que se hicieron a través de movimientos migratorios ocasionados por las duras condiciones climatológicas de la zona, por lo que se vieron obligados a expandirse hacia otras zonas cada vez más lejanas en busca de mejores condiciones de vida.

Las conquistas necesitan ejércitos, hombres y organización. ¿Dónde encontrar recursos para mantenerlo y para emprender acciones tan gigantescas como describen los textos? Hay mil kilómetros desde el Hedjaz hasta las tierras cultivadas del Creciente Fértil. Si en verdad hubieran podido ponerse en marcha fuerzas suficientes, hubieran tenido que desarrollar esfuerzos extraordinarios para conquistar Egipto, Palestina, Siria, en donde era menester combatir sucesivamente contra los persas y contra los bizantinos sin contar con la recepción de los autóctonos que pudiera haber sido amistosa o adversa.

La debilidad del Imperio Romano y Persa y su enfrentamiento fue comprobada por las tropas árabes que obtuvieron rápidas victorias. La población del Imperio romano, lejos de haber sido completamente asimilada y helenizada y la impopularidad de los grandes propietarios, casi todos griegos o helenizados, acentuaba las tendencias autonomistas.

Por el contrario en las fronteras de Mesopotamia y Siria, los árabes eran muy conocidos puesto que los gassaníes y los lajmíes habían constituido allí principados además de otros grupos emigrados de tiempos lejanos. Los habitantes del imperio veían con mejores ojos a los árabes que a sus mismos amos que son más extraños a ellos.

Bajo estas condiciones el primer país atacado y conquistado fue Siria, tomando Damasco en el año 635. En el año 642 ya habían conquistado toda Palestina, Irak, Persia y Egipto.

En las orillas de los ríos que debían atravesar, los árabes, fundaron campamentos permanentes que serían origen de futuras ciudades. La vida cotidiana de la población no se altera , pidiéndoles únicamente una sumisión con su protección como contrapartida.

La sumisión se materializa con el pago de unos impuestos que variaban según los casos. Los bienes muebles capturados como botín en las expediciones solían distribuirse entre los participantes en la expedición; pero cuando los musulmanes árabes empezaron a conquistar tierras, prefirieron no dividirlas entre ellos ni adoptar un modo de vida agrícola. Era más útil permitir a los antiguos cultivadores que siguieran trabajándolas y exigirles rentas y tributos que, una vez distribuidos, proporcionaban a los musulmanes los medios para constituir una fuerza expedicionaria permanente. Así fue -según M. Watt- como los árabes pudieron avanzar con tanta rapidez y conservar sus conquistas.

La vieja imagen de la expansión islámica que presentaba a los conquistadores árabes con la espada en una mano y el Corán en la otra, desafiando al mundo a escoger una de las dos soluciones, hoy en día se considera errónea y muchos autores consideran que la consolidación del islam fue el trato que brindaron a los pueblos conquistados, un tributo menos oneroso que otros conquistadores. Los vencidos escogieron esta alternativa y su conversión al Islam no fue masiva hasta más tarde.

Con las conquistas aparece la nueva figura del "mawali", nuevos conversos unidos a un patrón por un lazo de lealtad (wala´) que se multiplicaron rápidamente entorno a los árabes. Parte de ellos procedentes de prisioneros de guerra libertados . Otros, indígenas que en

todos los estratos de la sociedad y probablemente entre los más elevados, habían contraído libremente un lazo de wala´ con una tribu o con un notable árabe. Todo ello conducía a la conversión fuera sincera o no.

Los mawali son hombres integrados en una nueva sociedad y separados de su medio primitivo que hacen el juego de la arabización y de la islamización, siendo muchos en la época Omeya.

Una vez conquistado Egipto y puesto bajo dominación árabe comienza la expansión hacia el Oeste llegando a Libia y Túnez, donde fundaron la ciudad de Qayrawan y establecieron aquí un importante centro.

Tras varios enfrentamientos con los bereberes, los árabes lograron conquistar todo Túnez y Marruecos y convertir al Islam a la mayoría de las tribus bereberes y obligándoles a reconocer la soberanía árabe. La conversión supuso un aumento considerable del ejército que facilitó los recursos necesarios para continuar la expansión y conquistar España.

Por estos hechos algunos autores piensan que no se puede hablar de una expansión árabe, sino de expansión musulmana, lo que siempre influiría en las relaciones entre ambos en la España que "conquistarían" más adelante llegando incluso en algunas ocasiones al enfrentamiento.

EXPANSIÓN A LA PENÍNSULA IBÉRICA:

Para los habitantes de España, la conquista árabe, entre los años 711 y 716, fue fulminante como un rayo. En cambio, para los árabes, la invasión de España representó simplemente una fase más del largo proceso de expansión.

Para comprender las causas de la supuesta "conquista árabe" hay que comprender la rivalidad que existía en la península entre cristianos unitarios y cristianos trinitarios y situarse en el periodo visigodo que precede la llegada de los musulmanes.

El cristianismo trinitario logra implantarse en ciertas regiones de Occidente. Sin embargo, el sur de la Península y el norte de África siguen adscritos al unitarismo y alejados del poder y de la crisis de Roma. En estas regiones, reinaba un ambiente culto y de tradiciones proféticas y unitarias. Las dos orillas del Estrecho están muy relacionadas. Existe una historia común y un ambiente propicio a las ideas orientalizantes que se plasma en objetos, comercio, vestidos y costumbre.

A partir del año 410 los visigodos invaden la Península Ibérica en oleadas sucesivas.

La España tan fácilmente conquistada por los musulmanes adolecía de graves debilidades internas. La flaqueza del reino visigodo, puede atribuirse a tres factores principales: las divisiones entre las clases elevadas acerca de la sucesión del reino; el descontento de los demás sectores sociales ante los privilegios de las clases superiores, y, por tanto la dudosa fidelidad del ejército y, finalmente, la persecución contra los judíos.

En el mes de julio del año 710, se produce un primer desembarco militar procedente de Tingitania-Mauritania, en el que participan cuatrocientos hombres, como respuesta a una petición de auxilio que solicita Ajila. En abril o mayo del 711, aprovechando que Rodrigo estaba de campaña militar contra los vascos y francos, el mismo gobernador de Tingitania-Mauritania, Taric, cruza el Estrecho y se une a los partidarios witizanos de la Bética-Cartaginense. Los witizianos, andalusíes y tingitanos mauritanos, partidarios de Ajila, combaten a los partidarios del rey Rodrigo en la batalla de Guadalete.

Por un lado es claro que no se trata de un combate entre "moros" (musulmanes) y cristianos, como nos lo enseña la historia oficial, sino más bien de una guerra civil entre trinitarios y unitarios. Por otro lado si el Imperio visigodo hubiese sido verdaderamente cristiano, como la afirma la historiografía tradicional, los cristianos se hubiesen defendido contra los "musulmanes" , en el supuesto de que hubiera sido una invasión.

A partir de la batalla de Guadalete en el año 711, nada se sabe de lo que realmente sucede en la Península. No existen datos al respecto. Fuentes islámicas y fuentes cristianas reescriben una historia que realmente no conocieron, copiando las segundas de las primeras. Se trata de una reescritura de la historia, sin testimonio directo. Esa versión histórica está enfocada según la conveniencia de quien la escribe y su relato es : el año 711 los árabes, con la ayuda de los musulmanes del norte de África, atraviesan el Estrecho, derrotan al Rey Rodrigo y llegan a Poitier (Francia) donde resultan vencidos el año 953. Empieza el periodo de dominio árabe hasta 1492.

Esa versión de los hechos podría interesar:

1) A los árabes en particular y a los musulmanes en general, porque les atribuía la invasión de un país y parte de otro en un tiempo récord.

 2) A ^Abderrahmán III, porque para proclamarse califa independiente y Príncipe de los Creyentes debía acreditar, además de capacidad para gobernar, linaje.

3) Esta versión de los hechos fue recogida por las fuentes cristianas. Les agradaba, porque justificaba el hecho de que si un día un pueblo -los árabes- conquistaron la Península Ibérica, lo lógico es que los antiguos cristianos que la habitaban la reconquisten. Fue la justificación perfecta de su proceso de ocupación.

Los árabes denominaron a su nuevo dominio de la Península Ibérica, Al-Andalus, el cual era una provincia, o parte de una provincia, de un vasto imperio que se extendía desde Al-Andalus y Marruecos hasta el Asia central y el Punjab.

BIBLIOGRAFÍA

- Islamología "Felipe Pareja". Madrid.

- Historia de los árabes "Dominique Sourdel". Fondo de Cultura Económica.

 - Historia de la España Islámica "Montgomery Watt". Alianza Editorial. Madrid.

 - Muhammad, su vida basada en las fuentes más antiguas. "Martin Lings". Hiperion. Madrid.

 - Historia General de la Alta Edad Media. "José-Angel García de Cortazar y Ruiz de Aguirre. Editorial Mayfe. Madrid.

 - La cultura de los árabes "Ikram Antaki". Siglo XXI editores. México.

 - El Islam. 1.- Desde los orígenes hasta el comienzo del Imperio otomano. "Claude Cahen". Siglo XXI. Madrid.

 - Historia del pensamiento en el mundo islámico. 1. Desde los orígenes hasta el siglo XII en Oriente. "·Miguel Cruz Hernández". Alianza Editorial. Madrid. 1996

 - La Religiosidad Musulmana. "Félix M. Pareja".- Biblioteca de autores cristianos. Madrid. 1975.

 - La revolución islámica en Occidente " Ignacio Olague". De. Fundación Juan March, 1974

 

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